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Italia siembra de bolardos sus lugares emblemáticos tras el atentado de Barcelona

Su gobierno decide no aumentar la presencia policial en las calles pero sí reforzar la seguridad de las zonas de más afluencia

Rossend Domènech / Roma

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Bolardos para blindar el acceso en vehículos a la galería Vittorio Emanuele, en Milán. / MATTEO BAZZI

Bolardos en la céntrica Galería Vittorio Emanuelle de Milán, lugar de paseo y compras, y otras barreras físicas en la plaza de la Catedral y las zonas de ocio y ambiente, como Navigli y Darsena. Bolardos y maceteros de cemento en el paseo de mar de Nápoles y en los accesos a los embarques hacia las islas, como Capri e Ischia. Tras los atentados de Barcelona, Italia ha reforzado su seguridad en los puntos más emblemáticos y concurridos.

Amenazada con ser "el próximo objetivo" del Estado Islámico, Italia reunió el pasado sábado su Comité Nacional para el Orden Público y la Seguridad, después de los atentados de Barcelona y Cambrils. Estaban presentes dos funcionarios españoles.

La conclusión de la pequeña cumbre es que no aumentará el número de agentes por las calles, pero sí la vigilancia en las llamadas "zonas sensibles", que coinciden con aquellas con mayor afluencia. Con carácter urgente, el jefe nacional de la policía enviará una carta de los delegados del gobierno y comisarios jefe del país para que, a través de los alcaldes, tomen las medidas necesarias para proteger los lugares que corren más riesgo de atentados.

"Atención altísima"

"A pesar de que la atención es altísima, el nivel de amenaza no cambia para Italia", ha informado el Ministerio de Interior, Marco Minniti. El nivel de atención "ya es altísimo", ha rmarcado en Barcelona el ministro de Exteriores, Angelino Alfano, repitiendo que "el riesgo cero no existe" y que no subirán "el nivel de alerta porque ya estaba al máximo".

Entre las nuevas y anteriores medidas que se reforzarán o que se están tomando en estos días figura la céntrica Vía del Corso, lugar de paseo y tiendas en Roma, repleta de personas los fines de semana, que ya se encontraba "cerrada" a la altura de Piazza del Popolo y por el lado de Piazza Venezia, con vehículos blindados o que pueden cerrar la calle en un santiamén.

En el acceso a los foros y a la zona del Coliseo, parcialmente peatonal desde hace algunos años,  ya funciona desde los atentados de Niza, Estocolmo y Berlín  un verdadero punto de control permanente. La subida al Capitolio, lugar simbólico del centro de la Roma Imperial y actual sede del ayuntamiento, será limitada a los minusválidos y cerrada a los furgones de distribución y proveedores que hasta ahora podían acceder casi a la plaza remodelada por Miguel Ángel. Desde los atentados de Barcelona, han sido cerrados los paseos de mar de Anzio y Nettuno, dos localidades frecuentadas por los romanos y locales.

El nivel de alerta en el país es de dos, respecto a un tres que significa que hay un ataque en curso. En lo que va de año, Roma ha expulsado del país, confiándolas a las policias de sus países de orígen, a 67 personas, consideradas radicalizadas. Y desde enero se ha controlado a 190.909 personas (77.691 en el 2016).

Uno de los objetivos indicados por la propaganda extremista es el Vaticano, donde el "pasillo" con controles policiales del Jubileo de 2015 ha sido mantenido hasta ahora y reforzado a partir del pasado viernes. El acceso a la plaza de San Pedro ya había sido vallado con una ligera reja de un metro aproximado de altura, que deja dos pasos para los peregrinos. En todos los accesos a la plaza existen y funcionan siempre los detectores de metales instaladados poco después del atentado contra Juan Pablo II (1981).

Blindaje preventivo

En Romaaparecerán bolardos, maceteros y los bloques de cemento conocidos como New Jersei en los accesos a la zona de ocio y turismo de Trastevere, Pignetto y Piazza Trilussa, cuyos graderíos abarrotan centenares de jóvenes durante todo el año y constituye un lugar de citas internacionales. Las oficinas de coches y furgones de alquiler deberán señalar cualquier anomalía que registren, mientras que los agentes del antiterrorismo se encuentran desde hace algunos años infiltrados en mezquitas de toda Italia, en un número inferior de cuantas hay solo en en Catalunya.

En la época conocida como de los 'años de plomo' (1969-1982) del terrorismo interno (Núcleos Armados Proletarios, Brigadas Rojas, Prima Linea y otras), Italia maduró su particular estregia de la seguridad visible. El famoso caballo agonizante de Francesco Messina, que preside la puerta de la sede central de la RAI, está desde entonces rodeado de rejas que en aquel momento parecieron una abominación estética. Algunas embajadas se han dotado de mecanismos disuasores móviles que suben y bajan en función de la necesidad, como sucede en otras ciudades europeas. Los bancos cuentan todos en las entradas  -único caso en Europa- con puertas detectoras de metales. En unos años el país ha elaborado una larga experiencia sobre lo que algunos ya han llamado la 'estética de la seguridad'.





 



 

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