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Astrobiología / Ciencias Planetarias

Encélado podría albergar vida microbiana en su océano oculto

Un experimento recrea las condiciones extremas del océano de la luna de Saturno y demuestra que un microorganismo terrestre puede sobrevivir y producir metano en ese entorno

Esta imagen de la luna Encélado de Saturno fue creada a partir del material registrado por la nave espacial Cassini de la NASA, que se encontraba a unos 25 kilómetros de su superficie.

Esta imagen de la luna Encélado de Saturno fue creada a partir del material registrado por la nave espacial Cassini de la NASA, que se encontraba a unos 25 kilómetros de su superficie. / Créditos: NASA / JPL / Instituto de Ciencias Espaciales.

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Una investigación liderada por la Universidad Ludwig-Maximilians de Múnich, en Alemania, muestra que un microorganismo terrestre puede crecer y generar metano en condiciones que reproducen la química extrema del océano subterráneo de la luna Encélado de Saturno, incluso con un pH de hasta 11. El resultado no demuestra que exista vida en el satélite, pero amplía las condiciones conocidas en las que un metabolismo microbiano podría funcionar fuera de la Tierra.

Encélado es uno de los pocos lugares de nuestro Sistema Solar donde podrían darse las condiciones para que surgiera vida extraterrestre: a unos 1.300 millones de kilómetros de la Tierra, una pequeña luna helada de Saturno de apenas unos 500 kilómetros de diámetro esconde bajo una corteza de hielo un océano global de agua líquida.

Microorganismos terrestres capaces de vivir en Encélado

Ahora, el nuevo estudio publicado en la revista Science Advances aporta una pieza más al complejo rompecabezas de su habitabilidad: determinados microorganismos terrestres podrían sobrevivir en condiciones similares a las que existen en el fondo de ese océano.

Los investigadores han demostrado, mediante experimentos de laboratorio, que una determinada estrategia metabólica puede funcionar bajo una combinación de condiciones que durante mucho tiempo se consideró especialmente hostil para los microorganismos. El resultado refuerza, sin embargo, el interés científico por Encélado como uno de los lugares del Sistema Solar donde merece la pena buscar indicios de vida.

Un océano escondido bajo el hielo

La historia de Encélado cambió con la misión Cassini de la NASA. La sonda descubrió que desde las grietas del polo sur de la luna salen enormes chorros de vapor de agua y partículas de hielo procedentes de su interior. El análisis de esas emisiones reveló agua, sales, moléculas orgánicas y otros compuestos, además de hidrógeno molecular y metano, señales compatibles con procesos hidrotermales en el fondo del océano.

Esa combinación resulta especialmente interesante para la astrobiología. En la Tierra, algunos microorganismos viven en entornos extremos sin necesidad de luz solar ni de oxígeno, aprovechando la energía química generada por las interacciones entre el agua y las rocas. Los investigadores se preguntaron si un metabolismo similar podría funcionar en Encélado.

Para abordar esa pregunta e intentar comenzar a responderla, el equipo científico recreó en el laboratorio las características químicas que se creen presentes en el océano de la luna. El experimento reprodujo un ambiente con muy poco oxígeno, abundantes carbonatos y una alcalinidad extrema, con valores de pH que alcanzaban 10 y 11, de acuerdo a una nota de prensa.

Columnas de hielo de agua y vapor que surgen desde las famosas "rayas de tigre", cerca del polo sur de la luna Encélado de Saturno.

Columnas de hielo de agua y vapor que surgen desde las famosas "rayas de tigre", cerca del polo sur de la luna Encélado de Saturno. / Créditos: NASA / JPL-Caltech / Instituto de Ciencias Espaciales.

Una arquea capaz de fabricar metano

En ese escenario introdujeron a Methanothermococcus okinawensis, una arquea que vive en la Tierra cerca de fuentes hidrotermales del fondo marino. Estos microorganismos obtienen energía consumiendo hidrógeno y dióxido de carbono y producen metano como resultado de su metabolismo.

El resultado muestra que el organismo no crecía en un medio de laboratorio convencional con un pH tan elevado. En cambio, sí continuó creciendo en el ambiente simulado de Encélado. Los experimentos indican que podía utilizar el hidrógeno generado de forma abiótica mediante las reacciones entre minerales, agua y roca, mientras adaptaba su metabolismo para aprovechar cantidades extremadamente reducidas de dióxido de carbono.

Los análisis genéticos realizados por los científicos revelaron además que el microorganismo incrementaba la actividad de una ruta metabólica destinada a fijar dióxido de carbono. De este modo, conseguía superar una de las principales dificultades previstas para la vida en el océano de Encélado: la escasez de carbono disponible en un medio tan alcalino.

Referencia

Enceladus-like geochemistry fuels methanogenesis under extreme CO2 limitation. Vanessa Helmbrecht et al. Science Advances (2026). DOI:https://doi.org/10.1126/sciadv.aei0167

¿Hay vida en Encélado?

Es importante remarcar que el estudio no demuestra que existan microorganismos en Encélado, sino que una forma de metabolismo conocida en la Tierra puede funcionar en unas condiciones que imitan las de su océano. Como subrayan los propios investigadores, se trata de una evidencia de habitabilidad potencial, no de una detección biológica.

Pero Encélado posee una ventaja extraordinaria frente a otros mundos oceánicos: su océano expulsa material al espacio a través de sus géiseres. Eso significa que una futura sonda podría analizar muestras del agua y del hielo sin necesidad de perforar kilómetros de corteza. Los nuevos resultados sugieren que, en caso de existir vida microbiana en ese lugar, algunos de sus procesos metabólicos podrían dejar señales detectables en esas partículas.

Fuente: Levante - EMV