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Neurociencias / Genética

¿Maduramos a los 24 años? Así lo sugiere un nuevo mapa genético de la corteza prefrontal

Un estudio de la corteza prefrontal muestra una transición entre la remodelación del desarrollo y una etapa de mayor estabilidad, que se inicia sobre los 24 años de edad

Un nuevo mapa de la corteza prefrontal revela un cambio molecular decisivo al final de la juventud.

Un nuevo mapa de la corteza prefrontal revela un cambio molecular decisivo al final de la juventud. / Crédito: Igor Omilaev en Unsplash.

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El mayor mapa de expresión génica de la corteza prefrontal sugiere que el proceso de maduración se completa hacia los 24 años: la corteza prefrontal es una zona del cerebro involucrada en algunas de las habilidades que más caracterizan a los seres humanos, como planificar, resolver problemas complejos o regular impulsos.

La idea en torno a que la adolescencia termina abruptamente y la edad adulta comienza de manera nítida a una determinada edad ha tenido más que ver con convenciones sociales que con una frontera biológica precisa. Ahora, un amplio estudio publicado en la revista Nature apunta a que alrededor de los 24 años de edad ciertos cambios parecen ser evidentes y marcar un antes y un después en el desarrollo cerebral.

Cambios durante toda la vida

En concreto, el trabajo liderado por investigadores del consorcio PsychAD identifica un cambio de ritmo molecular en la corteza prefrontal dorsolateral, una región implicada en funciones cognitivas superiores. El estudio ha construido un atlas de la expresión génica de esta zona del cerebro a lo largo de prácticamente toda la vida humana, siendo clasificado como el mapa genético más completo en su tipo realizado hasta hoy.

Los científicos analizaron más de 1,3 millones de núcleos celulares obtenidos de muestras post mortem de 284 donantes neurotípicos de entre 0 y 97 años. Mediante secuenciación de ARN de núcleo único, pudieron observar qué genes estaban activos en distintos tipos celulares y cómo cambiaba esa actividad con la edad.

Un punto de inflexión

La corteza prefrontal dorsolateral participa en procesos como la planificación, la toma de decisiones y otras capacidades cognitivas complejas. El atlas muestra que su evolución molecular no sigue una línea recta. Los investigadores describen tres grandes etapas: una fase de remodelación intensa durante el desarrollo, una relativa estabilidad durante la edad adulta y una nueva reactivación de determinados programas moleculares en la vejez.

Sin dudas, el dato que ha concentrado la atención es el de los 24 años de edad como momento clave de la maduración cerebral. Al estudiar la composición de las distintas poblaciones celulares, los autores detectaron un punto de inflexión alrededor de esa edad.

El mapa genético muestra que la corteza prefrontal experimenta una intensa remodelación durante el desarrollo, antes de entrar en una etapa de mayor estabilidad.

El mapa genético muestra que la corteza prefrontal experimenta una intensa remodelación durante el desarrollo, antes de entrar en una etapa de mayor estabilidad. / Crédito: Anirudh en Unsplash.

Un momento clave

"La investigación confirma de manera concluyente que la edad de 24 años marca un punto de inflexión; más allá de esta edad, la composición de la mayoría de las subclases neuronales y gliales permanece estable, con pocas excepciones. En otras palabras, la maduración de la corteza cerebral se extiende más allá de la infancia y la adolescencia, concluyendo a los 24 años, el punto que marca el final de la juventud y el inicio de la edad adulta", según indicó a Science Media Centre el investigador español Juan Lerma, catedrático del Instituto de Neurociencias de Alicante (CSIC-UMH), quién no participó del estudio.

El resultado sugiere que una parte sustancial de la remodelación celular de esta región del cerebro se concentra en la infancia, la adolescencia y la juventud temprana, y que la corteza prefrontal entra después en una fase de mayor estabilidad. Pero estabilidad no significa inmovilidad: algunas poblaciones, entre ellas determinadas interneuronas, siguen mostrando cambios asociados a la edad incluso en etapas posteriores.

Referencia

Lifespan single-cell transcriptomic atlas of the human prefrontal cortex. Hui Yang et al. Nature (2026). DOI:https://doi.org/10.1038/s41586-026-10271-7

Otra visión del envejecimiento cerebral

El mapa ofrece además una visión menos conocida del envejecimiento cerebral. A partir de los 60 años, los autores observan una reactivación de programas asociados sobre todo a las células gliales, relacionados con procesos inmunitarios, respuesta al estrés y regulación de los ritmos biológicos.

En paralelo, la sincronización circadiana observada en las neuronas durante la edad adulta se reorganiza. De esta manera, más que un cerebro que simplemente “se desgasta”, se puede ver un órgano que cambia de programa a lo largo del tiempo. El trabajo puede ayudar a estudiar por qué determinadas enfermedades aparecen con mayor frecuencia en ciertas etapas de la vida, entre otras aplicaciones en el campo de la salud.

Fuente: Levante - EMV