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Televisión y Mas

La pelea como norma de vida

TVyMAS; La pelea como norma de vida

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Sergi Mas

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Hoy en día existen dos campañas electorales. La primera es la convencional, la que nos llevará a las urnas el año que viene y que genera la propia vida política. Son esas votaciones que conocemos de toda la vida; perdón: de toda la vida, no. Ojalá. Las primeras se produjeron en el año 1977, con una victoria clara de la UCD de Adolfo Suárez y, esta cifra genera cierto sonrojo, con más de un 78% de participación ciudadana. Un porcentaje que tan sólo se ha superado en una ocasión, en 1982, durante estos casi 50 años de actual democracia. Para reflexionar.

La campaña televisiva

La segunda campaña electoral es la televisiva. Quienes conectamos cada día con la televisión (que todavía sigue siendo un referente de consumo) la percibimos a diario y consiste en la demostración mediática de constantes peleas, insultos y amenazas entre comunicadores de diferentes cadenas, algunas incluso públicas, que de ninguna manera deberían entrar en este fango, pero ahí están, y cuyos espacios están disfrazados con el nombre de “tertulia de actualidad” o de “tertulia política”.

Aquí los tertulianos hacen de luchadores del antiguo circo romano bajando al barro, luchando contra sus enemigos políticos en donde el insulto y el menosprecio al rival cotizan al alza y sobre todo para satisfacer las gracias de la formación política que les ampara o que sencillamente aportan su visto bueno, no sea que si ganan las elecciones acaban teniendo una paguita como recompensa por el esfuerzo. Se trata de un “enviado especial a la televisión” del que algunos partidos políticos disponen como arma no para una exposición propia sino para un desgaste ajeno. Triste, pero cierto.

La segunda parte ya no va de recados verbales entre tertulianos, sino desde el presentador de un programa hacia otro que hace lo propio en otra cadena.

¿En qué momento hemos normalizado el envío de estos whatsapps públicos, incluso por parte de directivos, lanzando puyas al rival esperando una respuesta? No hace falta cambiar de siglo para comparar el panorama televisivo que las mismas cadenas protagonizaban en el año 2000. Uno se pregunta en qué hemos mejorado en 20 años, o sencillamente qué nos aporta esta permanente disputa. Sé esta última respuesta: mierda.

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