Entrevista

Amaia Salamanca: "No rechazaría un proyecto porque se me viera el cuerpo"

La actriz es una gurú del ecologismo en una paradisiaca isla en 'Bienvenidos a Edén', la serie que protagoniza en Netflix junto a Amaia Aberasturi

Amaia Salamanca, en ’Bienvenidos a Edén’.

Amaia Salamanca, en ’Bienvenidos a Edén’. / NETFLIX

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Marisa de Dios
Marisa de Dios

Periodista

Especialista en series y programas de televisión

Escribe desde Barcelona

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Dos féminas llevan el peso de 'Bienvenidos a Edén', la nueva serie española de Netflix: Amaia Salamanca y Amaia Aberasturi. Mientras que una lidera la comunidad ecosostenible en la paradisiaca isla en la que se ambienta la trama, la otra es una de las jóvenes recién llegadas que acabará convirtiéndose en su némesis.

Amaia Salamanca es Astrid, la gurú de la isla.

Amaia Salamanca: Astrid es, junto a Erik, la fundadora de esta comunidad. Quiere que vengan jóvenes para enseñarles que existe la posibilidad de hacer un mundo mejor, de llevar una vida más eco, pero en realidad conoce perfectamente quién es cada uno de ellos, cuáles son sus carencias, los problemas que tienen en casa, y así sabe cómo manipularlos y llevarlos a su terreno.

Es una manipuladora nata. ¿Diría también que es la mala de la función?

Amaia Salamanca: Yo creo que nadie de sí mismo diría qué malo soy, así que yo defiendo a Astrid a muerte, porque ella cree realmente en su proyecto. Y si se tiene que llevar a alguien por delante para que esto siga creciendo, pues se lo va a llevar.

Así que Astrid hace suya la teoría de Maquiavelo: el fin justifica los medios.

Amaia Salamanca: Sí. Yo no tendría tanta mano dura como Astrid para ejecutar ciertas cosas y por eso creo que el fin no justifica los medios. Soy mucho más de intentar encauzar las cosas. Venimos ahora mismo de todo lo que está pasando, de una guerra en Ucrania, y creo que hay maneras de solucionar los problemas sin tirar por el camino corto.

Zoa, el personaje de Amaia Aberasturi, es una chica que ha tenido que crecer antes de lo que le toca por su vida familiar. Y que no se lo piensa y se embarca en esta aventura cuando recibe el enigmático mensaje en su móvil que le pregunta: ¿Eres feliz?

Amaia Aberasturi: Le ha tocado vivir en una familia muy desestructurada. Tiene la suerte de tener una hermana, así que no se siente sola. Al no tener una figura materna y paterna sólida, Zoa desempeña un poco este papel con su hermana, pero mi personaje también es joven y le apetece vivir. Así que cuando le llega ese mensaje decide tomarse un tiempo para ella, para pasárselo bien, y se lanza.

Uno de los temas que aparecen en 'Bienvenidos a Edén' es la influencia de las redes sociales en los jóvenes. ¿Creen que es una buena manera de hacernos reflexionar sobre todo lo que mostramos de nuestra vida en las redes?

Amaia Aberasturi: No creo que sea una serie educativa como tal en ese aspecto, pero obviamente habrá gente que quizá se lo plantee. Yo creo que a las redes sociales hay que tenerles respeto. Tienen cosas muy buenas, pero también otras no tan buenas.

Amaia Salamanca: Puede haber una crítica, porque los chavales que entran en la isla son muy activos en redes sociales y luego llegan allí y no les dejan tener ni móvil. Por eso está bien que a lo mejor la gente joven se plantee qué haría si de repente le quitan las redes sociales. Me parece que es es bueno hacer esa reflexión.

Amaia Aberasturi y Ana Mena, en 'Bienvenidos a Edén'.


/ Netflix / Lucía Faraig

Amaia Salamanca, usted ha reconocido que en sus inicios le costaba verse en la pantalla. ¿Lo ha superado ya?

Amaia Salamanca: No, todavía me cuesta, y será muy difícil que cambie ya. Pero hay que saber verse, porque así vamos aprendiendo un poco de nosotros. Esta serie ha sido como un jarro de agua fría porque nos juntaron a todos a verla, yo que siempre me he ido a una esquinita a verlo sola. Y fue bonito. Eso sí, cada vez que salía yo me hacía como pequeña.

Amaia Aberasturi: El primer visionado es complicado. Impacta además que tampoco hemos visto mucho combo, así que todo era nuevo, había muchos estímulos, y eso no ha pasado en todos los proyectos que he ido haciendo. Yo me juzgo mucho en general, pero veo lo que hago, hasta cuatro o cinco veces si hace falta, hasta que tengo una perspectiva más objetiva y una opinión creo que constructiva respecto a lo que he hecho. Es importante porque verme es un aprendizaje.

Amaia Aberasturi, usted tiene alguna escena subida de tono. ¿Cómo las afronta?

Amaia Aberasturi: Bastante mal, no me gustan nada, para mí son la peores. Al final me tendré que acostumbrar. Pero es algo que va en nuestro trabajo y hay veces que te toca. Tengo que aprender a soltarme un poco más, pero no sé si podré.

Amaia Salamanca: Ahora tenemos la figura del coordinador de intimidad, que nos ha facilitado mucho la vida a todos. Yo no es que haya tenido muchas escenas de sexo esta temporada, pero creo que al final todo el elenco se siente más cómodo porque sabe que va a estar lo más organizado posible.

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Amaia Salamanca, ¿usted ha llegado a rechazar un proyecto por ese tipo de escenas?

No, nunca he llegado a rechazar un proyecto exclusivamente por eso. Pero justo ahora me ha llegado uno que me han dicho que había mucha implicación erótica. Y lo que quiero primero es leer los guiones y tal vez reuniéndome con los directores, con los productores y viendo de qué manera se va a tratar, si tiene lógica, pues diría que sí. No diría exclusivamente que no porque se me fuera a ver el cuerpo. Si entra dentro de la trama y tiene sentido lo haría.