La escritora de la serie de Netflix

Elísabet Benavent: "'Valeria' ha dado más verosimilitud a las escenas de sexo del libro"

"La protagonista y yo compartimos muchos miedos", reconoce la autora de la ficción de Netflix

La escritora Elísabet Benavent.

La escritora Elísabet Benavent. / NETFLIX

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Marisa de Dios
Marisa de Dios

Periodista

Especialista en series y programas de televisión

Escribe desde Barcelona

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Elísabet Benavent (Gandía, 1984), la autora de la saga literaria en la que se basa la serie de Netflix 'Valeria', nunca pensó que podría llegar a vivir de la escritura. De hecho, no se decidió a autopublicar su primera novela hasta que unos amigos la empujaron a hacerlo allá por 2013, cuando se ganaba la vida trabajando en una multinacional. Entonces no podía llegar a imaginarse que ocho años después habría vendido tres millones de ejemplares de su veintena de libros y que el primero de ellos se transformaría en una serie que este viernes 13 de agosto estrena su segunda temporada en la plataforma de 'streaming', de nuevo con Diana Gómez y Maxi Iglesias al frente del reparto.

Aunque recalca que 'Valeria' no es una saga autobiográfica, reconoce que, al ser la primera que escribió, tiene mucho de ella y que comparten muchos miedos. "Quizá muy honestos, porque cuando piensas que no te va a leer nadie, vuelcas de una manera muy gráfica todo lo que te está pasando por dentro", explica. "Con el tiempo me he dado cuenta de que volqué en ella un montón de cosas que yo todavía no sabía que me iban a pasar, como la relación con un editor, que no tenía ni idea de cómo era. O la relación con el propio texto, el síndrome de la impostora, la precariedad del mundo literario, la fragilidad del escritor y todos los miedos que acarrea... Porque cuando escribes, aunque te vaya muy bien, no sabes qué va a ser de ti en los próximos años", lamenta.

Lo que nunca vivió es esa sensación de vender tu alma al diablo de la que habla esta segunda temporada su protagonista, que tiene que decidir si accede a ceder los derechos de su novela a una editorial para que la lance bajo un seudónimo o arriesgarse a hacerlo con su nombre, pero por su cuenta. "Nunca he tenido la sensación de tener que elegir entre mis principios y mi carrera", subraya.

Sus musas, sus amigas

Las cuatro amigas que protagonizan 'Valeria', con caracteres totalmente diferentes y complementarios, beben mucho de referentes como 'Sexo en Nueva York' o 'Girls', aunque la escritora insista en que se inspiró en sus propias amistades para darles vida. "Las planteé como era mi grupo de amigas, que nos parecemos como un huevo a una castaña", afirma. "Escribí 'Valeria' en mi primer año en Madrid, en el momento vital en el que todas teníamos que buscarnos la vida fuera de casa. El grupo se separaba y, sin embargo, nos sentíamos más unidas que nunca, quizá porque empezábamos a valorar un montón de cosas que antes se daban por hecho porque nos habíamos criado juntas. Las echaba de menos y era una forma de hacerles un homenaje y reencontrarme con ellas", reflexiona.

Por eso sabe de lo que habla Valeria cuando teme que sus allegados se ofendan si se ven reflejados en su libro. "Hasta hace un año vivía con la tranquilidad de que mis amigas no me leían y podía hacer cualquier fechoría robándoles partes de sus vidas y maquillándolas un poco. Pero se han puesto al día", explica. Aun así, no ha habido tensiones. "La mayoría están encantadas con lo que se encuentran de sí mismas porque dicen que he cogido la cara más amable y divertida de los problemas que hemos vivido juntas. A veces he sentido miedo de que creyeran que lo que escribo tomándome licencias sea lo que pienso de ellas. Pero han entendido muy bien que, para mí, son mis musas y mi inspiración", apunta.

Las dudas que caracterizan a su protagonista la han llevado incluso a "tener ganas de asfixiarla" en alguna ocasión. "Hay un momento en la escritura en que los personajes toman voz en la historia, tú quieres que hagan algo y a ellos no les da la gana. Entonces la historia se para, no te funciona porque el personaje se revuelve. Y tienes que claudicar y hacer lo que te pide, porque si no la historia no es coherente". Y pone un ejemplo: "Es como cuando ves a un amigo cometer el mismo error una y otra vez. Desde fuera yo veía que Valeria tenía que decidirse, que no podía estar dudando tanto, pero ella aún no lo veía, todavía no era su momento. Me daban ganas de asfixiarla, pero tenía que respetar su proceso", recuerda.

Espacio para el Satisfyer

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El sexo, que estuvo tan presente en la primera temporada, sigue mostrándose en esta segunda de forma muy natural y realista. Incluso hay espacio para el famoso Satisfyer. "La serie ha rejuvenecido el texto de los libros. Yo escribí las escenas de sexo de una manera más ideal y la serie les ha dado más verosimilitud, diciendo que no es perfecto, que no estamos en una película de Hollywood en la que todo sale superbien y se llega a la vez", comenta Benavent. "Además, ha puesto el foco en el placer femenino. La figura de la mujer, en la ficción, siempre ha sido más el objeto de deseo que el deseante. Y ver cómo se vive el deseo en soledad, con el Satisfyer, la erótica del onanismo y el autoplacer es importante, porque quita tabús. Le está diciendo a todas las mujeres que ven la serie que no hay nada malo en su deseo y que tienen que vivirlo con libertad", añade.

Con el empujón que le ha dado la serie a la venta de sus libros, ha decidido repetir con Netflix para llevar a la pantalla otra de sus obras, 'Fuimos canciones', que llegará el 29 de septiembre en forma de película, protagonizada por María Valverde y Álex González. "Creo que han sabido plasmar muy bien el libro, aunque estaba el hándicap de aunar dos novelas de 500 páginas cada una en una película". Con 'Valeria' no podría estar más satisfecha: "Nos ha traído nuevos lectores y nos ha abierto las puertas de otros países. Valeria sigue viajando", reconoce.

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