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Investigación

Investigan a un cura de Valencia por agredir sexualmente a dos monaguillos en Castellón

Se trata de un sacerdote de 39 años que sustituye al párroco titular por enfermedad y pidió que no se lo contaran para evitar disgustarlo

Las víctimas son menores y denuncian los hechos para que a otros no les ocurra lo mismo

Los niños han explicado que varios han sido los monaguillos que dejaron de serlo sin que se supieran los verdaderos motivos

Un juzgado de València instruye la causa por los supuestos abusos sexuales a los menores

Un juzgado de València instruye la causa por los supuestos abusos sexuales a los menores / Miguel Pérez

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València
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El Grupo de Menores de la Policía Nacional (Grume) en Valencia investiga dos supuestas agresiones sexuales a dos menores de edad cometidas, presuntamente, por parte del párroco suplente de la iglesia donde eran monaguillos.

Los menores que ahora tienen 15 y 17 años de edad acudían junto con su hermana y su madre a la parroquia desde hace más de una década. Tenían buena relación tanto con la feligresía como con los responsables del templo eclesiástico. De hecho, los niños, desde antes de tomar la comunión, realizaban tareas de monaguillos en una iglesia de Valencia que este periódico omite para preservar la identidad de las víctimas.

Ejerce de sustituto

En este templo hay un párroco titular y, en ocasiones, es sustituido por otro reverendo. Ambos padres residen en una casa en un pueblo de Valencia junto con un tercer sacerdote. Una vivienda que cuenta además con una pequeña capilla en su interior y a donde la madre y los menores acudieron durante años. Lo hacían encantados, tanto a lo largo del año como en fechas señaladas, según manifestaron a los agentes encargados de la investigación.

Así las cosas, la familia de feligreses ha compartido mesa y mantel con los sacerdotes, no solo en esta casa de un municipio de Valencia, sino también en otra que poseen en Castellón. Un domingo llegaron la madre y sus hijos a dicha casa de Castellón y, cuando se sentaron a la mesa a comer, la mujer detectó que uno de sus hijos se puso muy nervioso y empezó a llorar e incluso se levantó de la mesa y se marchó sin decir nada. La madre, ante esta situación, pidió a su hija que fuera a hablar con su hermano para ver qué le pasaba.

Unos minutos después regresaron y le contaron a su madre que poco antes de comer, en el interior de la casa, el cura le había cogido fuertemente de sus partes íntimas apretándole con la mano. En ese momento el niño le dijo al reverendo que le estaba haciendo daño. El menor le recriminó la acción al párroco diciéndole, en varias ocasiones, que quitara la mano de sus partes. El sacerdote, de 39 años, hizo caso omiso y continuó apretándole los genitales hasta que el niño le dio un empujón y salió corriendo del lugar.

Sin preguntarle abordó el tema

La madre de los dos monaguillos explicó ante los agentes del Grupo de Menores de la Policía Nacional (Grume) en Valencia que el cura, sin que nadie le hubiese dicho nada, abordó el tema al darse cuenta de que algo debía haber contado el niño, cuando se levantó de la mesa y se fue llorando.

El cura salió al paso diciendo que todo había sido una broma y que no se volvería a repetir. Para la progenitora y para su hijo no fue una broma. Ante el ambiente creado por la situación, el cura pidió que no contaran nada de lo ocurrido al párroco titular porque se encontraba enfermo y ello le causaría un gran disgusto.

Su hermano se derrumbó y también

Cuando el niño reveló lo que le había hecho el cura, su hermano, que actualmente tiene 17 años de edad, se derrumbó y contó que él también fue víctima de este tipo de tocamientos cuando tenía nueve o diez años. Reconoció que, al principio, tuvo vergüenza de contar lo que le pasó y lo negó, pero al ver que a su hermano le sucedía lo mismo, decidió contárselo a su madre.

En el caso del hermano mayor, la agresión sexual se produjo en la casa de Castellón donde, en un episodio similar, el cura cogió al niño por sus genitales. Y además, el menor contó que una noche, tras tocarse el padre sus partes íntimas, acudió en su busca y le tocó sus genitales.

Evitar que a otros les pase lo mismo

La madre de los menores no había denunciado antes lo sucedido porque fueron sus propios hijos los que no querían que lo hiciera, movidos por la preocupación por la salud del párroco titular.

No obstante, tanto la madre como las víctimas sexuales del párroco sopesaron que, si daban el paso y denunciaban lo sucedido, podrían evitar que lo mismo por lo que pasaron ellos le pudiera suceder a otros menores. Y lo explicaron recalcando que durante años han sido varios los monaguillos que dejaron de serlo sin que se supieran los verdaderos motivos.

Ahora, el caso está en manos de la Policía Nacional y las diligencias previas han sido entregadas en un juzgado de Valencia.

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Fuente: Levante - EMV