Investigación

El chef asesinado en Brasil tenía pleitos judiciales por la propiedad del restaurante

El cocinero David Peregrina inició en 2017 un proceso contra una empresa y un organismo público por la titularidad del terreno donde tenía su negocio y su vivienda

El caso se cerró a su favor solo una semana antes del doble crimen

David Peregrina Capó y su mujer, Érica da Silva, cuando construyeron con sus propios medios el restaurante en Brasil

David Peregrina Capó y su mujer, Érica da Silva, cuando construyeron con sus propios medios el restaurante en Brasil / Redacción

Marcos Ollés

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David Peregrina Capó, el chef mallorquín de 53 años asesinado a tiros junto a su pareja en Brasil, también tuvo allí problemas judiciales. Tras fugarse de la isla en 2015 cuando cumplía condena por estafa y apropiación indebida, inició un largo pleito por la propiedad de los terrenos donde tenía su restaurante y su vivienda en el país sudamericano. De acuerdo con los documentos de ese proceso judicial a los que ha tenido acceso Diario de Mallorca, de Prensa Ibérica, el asunto quedó definitivamente cerrado a favor de Peregrina el pasado 16 de noviembre, solo una semana antes del doble crimen. La Policía brasileña, que sigue intentando recabar pruebas para detener a los autores, sospecha que las víctimas fueran ejecutadas y apunta a un ajuste de cuentas. Los investigadores rastrean las actividades de las víctimas para esclarecer lo ocurrido.

Peregrina puso en marcha el restaurante Os Ribeirinhos, que él mismo había construido, a finales de 2016 y solo unas semanas después se activó un proceso en un juzgado de lo civil de Porto Seguro, la ciudad del estado de Bahía donde el cocinero mallorquín tenía, en el mismo inmueble, el negocio y su domicilio. En la documentación judicial figura un requerimiento de expropiación del suelo por parte de una empresa y un organismo público. Según parece, reclamaban que los terrenos que ocupaba Peregrina no eran suyos, sino de titularidad pública.

Peregrina recurrió al usucapión, una figura jurídica conocida también como prescripción adquisitiva. Este mecanismo, que se aplica en Brasil, permite hacerse con la propiedad de un bien inmueble si se ha ocupado de forma pacífica y sin reclamaciones durante varios años. La batalla legal se prolongó hasta poco antes del doble asesinato. Peregrina ganó y, según se desprende de las resoluciones, logró hacerse con la propiedad de los terrenos. El 16 de noviembre, el juez encargado del asunto dio por cerrado el caso tras considerar que su resolución se había ejecutado de forma satisfactoria para el demandante. El chef mallorquín solo pudo disfrutar de su victoria judicial una semana, ya que el 24 de noviembre fue asesinado a tiros junto a su pareja, Érica da Silva, de 38 años, en el mismo inmueble.

El historial judicial de Peregrina en Brasil refleja también dos embargos ejecutados entre abril y septiembre de este mismo año por un tribunal tributario del distrito de Porto Seguro. El Ayuntamiento de la ciudad le reclamó dos deudas de 2.358 y 1.471 reales brasileños -473 y 274 euros al cambio- por impuestas no abonados. En esta ocasión, la justicia ordenó a Peregrina abonar estas cantidades.

Las informaciones publicadas por los medios de comunicación brasileños sobre la investigación del doble crimen no mencionan estos problemas judiciales del chef mallorquín ni su posible relación con el ataque. Según las fuentes policiales citadas por la prensa de aquel país, la Policía Civil de Bahía, encargada del caso, cree que la pareja fue ejecutada el pasado viernes por la noche y han descartado ya que se tratara de un robo o una agresión sexual.

El cadáver de Peregrina fue hallado en la planta baja del restaurante con varios disparos en el pecho, la espalda y el brazo. La mujer recibió un tiro en la cabeza después de saltar por una ventana para intentar escapar de su asesino.