Brutal agresión en 2021

Los Mossos revisaron 155 cámaras hasta dar con el violador de Igualada

El agresor se llevó el abrigo de la menor y la abandonó desnuda

Los Mossos registran la casa del violador de Igualada. / MARC VILA / VÍDEO: MOSSOS D'ESQUADRA

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Guillem Sánchez
Guillem Sánchez

Redactor

Especialista en Sucesos, tribunales, asuntos policiales y de cuerpos de emergencias

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J. G. Albalat
J. G. Albalat

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Brian Raimundo C. M., el joven de 21 años y de origen boliviano, que presuntamente violó a la menor de 16 años de Igualada la noche del pasado 1 de noviembre, mostró un desprecio absoluto por la vida de la víctima, según recoge el auto de prisión preventiva.

En el documento, el juez de Igualada subraya que el agresor sexual que atacó a la víctima, tras dejarla sin sentido de un fuerte golpe en la cabeza y violarla, la dejó tirada y sin ropa en un solar de la calle de Països Baixos, cerca de la estación de tren, a la cual se dirigía para regresar a su casa, sobre las seis de la madrugada. Antes de darse a la fuga, remarca el auto, el violador le quitó el abrigo, la ropa interior y su bolso. Aquella madrugada, hacía mucho frío en Igualada. "La menor quedó abandonada en el suelo, inconsciente, desnuda, en un lugar frío, inhóspito, sin apenas tránsito de personas y con importantes lesiones", remarca. "De no haber sido asistida con celeridad y prontitud, el resultado no hubiera sido otro que su muerte", afirma también.  

Un camionero encontró a la chica poco después accidentalmente. Presentaba signos vitales tan débiles que el hombre la dio por muerta. La tapó con una manta y contactó con los servicios de emergencia y estos, al llegar, se dieron cuenta de que estaba viva. Por eso el caso, además de instruirse por violación, también considera que existen indicios de que el agresor cometió un delito de asesinato en grado de tentativa. 

La chica fue trasladada de urgencia a un hospital, con un fuerte golpe en la cabeza, donde se ha ido recuperando de las lesiones que le causó el violador, que también hizo uso de un objeto contundente. 

El arranque de las pesquisas

Las investigadores de la Unitat Central Agressions Sexuals (UCAS) de los Mossos, responsables de la investigación, en colaboración con la policía científica, revisaron 155 videocámaras de seguridad, tanto de titularidad pública como privada, que constaban en la zona en la que transcurrió la violación. Así reconstruyeron, fotograma a fotograma, el trayecto de la víctima desde que salió de la discoteca Epic de Igualada hasta que fue asaltada en una zona sin cámaras –las instalaron a raíz de este episodio–. Así vieron también que un hombre encapuchado la seguía. Este sospechoso se fue acercando a ella hasta que, cuando faltan pocos metros para que la víctima se acerque al lugar de la agresión en el que no hay cámaras —las hay desde entonces—, ya se encuentra a escasos metros. Las cámaras no registran a nadie más a esa hora, las seis de la madrugada.

La policía científica cogió las capturas de esas videocámaras y, valiéndose de los últimos avances, según remarca en un comunicado el propio cuerpo catalán, las amplió y aclaró. De este modo lograron, por ejemplo, ver la marca de la cazadora que usaba el sospechoso o de sus zapatillas.

Una figura esquiva

Los investigadores tenían ya un sospechoso. Pero no sabían quién se escondía detrás de esa figura encapuchada, las imágenes no permitían identificarlo. Lograron averiguar que se trataba de Brian Raimundo cuando este, según recoge el auto, cuando los investigadores, peinando todo lo que habían grabado esas 155 videocámaras en las horas previas a la agresión de aquella madrugada del primer día de noviembre. Y acabaron revisando un incidente anterior a la violación que ocurrió cerca de la discoteca Epic: once jóvenes causaron desperfectos a un coche. Uno de ellos era el encapuchado que buscaban. De este modo pudieron estrechar el círculo sobre Brian Raimundo. El 'conseller' de Interior, Joan Ignasi Elena, ha vindicado este viernes el trabajo de los cien policías que han trabajado para resolver un caso que ha conmocionado Igualada. "Nunca dejamos de trabajar", ha asegurado antes de recordar que los Mossos resuelven el 83% de las agresiones sexuales que se denuncian en Catalunya. Aunque pesquisas tan complejas como estas, que arrancó sin memoria de la víctima –la conmoción que sufrió le impedía recordar nada y aportar alguna pista–, no son tan frecuentes.

Los antecedentes

Los Mossos llegaron de esa manera, siguiendo el rastro de los que participaron en la pelea, a la conclusión de que el joven que se escondía detrás del encapuchado era Brian Raimundo. Y contra este tenían ya una denuncia por abusos a un miembro menor de edad de su propia familia. Y además, al geolocalizar su teléfono móvil, los policías comprobaron que el itinerario que señalaban los repetidores también cuadraba con el recorrido que el encapuchado había hecho a esa hora.

Brian Raimundo, un joven solitario y sin apenas amigos, fue arrestado el jueves 21 de abril en el domicilio del centro de Igualada en el que residía después de que su madre lo expulsara de casa tras los abusos sexuales previos que constaban a los Mossos. En el minucioso registro que se alargó ocho horas en ese piso, los investigadores hallaron la misma ropa que vestía la noche de la agresión y también, algo decisivo para probar su culpabilidad, restos biológicos de la víctima en la cazadora.

El ADN

Para encontrar muestras de ADN casi seis meses después, la policía científica usó unos reactivos adquiridos recientemente que dejan al descubierto si hay manchas de sangre sin dañar la muestra. Los reactivos señalaron que había una mancha en la cazadora que Brian Raimundo usó aquella noche. Cinco días después de su extracción, los Mossos averiguaron que esa sangre era de la víctima.

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En el registro no apareció, no obstante, el abrigo que robó a la víctima. Tampoco el objeto contundente que usó para provocarle las graves heridas que sufrió en sus partes íntimas.

Brian Raimundo está ingresado en la cárcel de Brians 1, según informó El País, a su llegada, al ver el estado en el que se encontraba, activaron el protocolo del centro penitenciario que previene contra el suicidio. Los Mossos afirman que la UCAS destinó dos agentes a atender de forma constante a la menor agredida. "El acompañamiento no se detendrá tras el arresto, seguirán con ella durante el proceso judicial", remarcan fuentes policiales.