14 detenidos

Golpe a los Boixos radicales: marihuana, violencia y extrema derecha

  • Los investigadores les imputan delitos por tráfico de drogas, explotación sexual o blanqueo de capitales y destacan su carácter violento

Boixos nois en la grada en un partido de liga de campeones

Boixos nois en la grada en un partido de liga de campeones

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Guillem Sánchez
Guillem Sánchez

Redactor

Especialista en Sucesos, tribunales, asuntos policiales y de cuerpos de emergencias

Escribe desde Barcelona

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La Policía Nacional ha detenido en Barcelona a los 14 miembros "más violentos" de los Boixos Nois y de su entorno más cercano. "Eran el grupúsculo más activo dentro de un colectivo que actualmente debe contar con 300 personas, la mayoría de las cuales no están tan radicalizadas como los arrestados", explica un inspector del cuerpo estatal que ha liderado las pesquisas contra este entramado durante año y medio.

El operativo, llevado a cabo el 2 de noviembre, estuvo dirigido por del Juzgado número 1 de Sabadell, que decretó el secreto de las actuaciones hasta ayer, 24 de noviembre. A los arrestados se les imputa delitos por tráfico de droga, explotación sexual de mujeres, tenencia ilícita de armas o blanqueo de capitales, entre otros. Siete de ellos han ingresado en prisión.

Los agentes realizaron la entrada y registro en 18 viviendas y locales, en los que encontraron diez armas de fuego, numerosas armas blancas, un kilo de cocaína, más de 5.000 plantas de marihuana y 42 kilos de cogollos, así como distintas sustancias estupefacientes como cocaína rosa y hachís. Por orden judicial, se han bloqueado más de 20 cuentas bancarias, embargado tres viviendas y 27 vehículos, e intervenido más de 300.000 euros en efectivo, proveniente presuntamente de las actividades ilícitas realizadas por la organización. 

"Neonazis"

"Entre los sospechoso hay cinco 'boixos', dos del Sabadell y el resto proceden de un ambiente de extrema derecha o eran personas que colaboraban con la banda en labores de cultivo de marihuana o de instalación eléctrica de las plantaciones", subraya el inspector. Eran, según aclara el policía, "españolistas de extrema derecha, neonazis muy politizados y convencidos de la doctrina nacional socialistas".

La investigación se inició en el primer trimestre de 2020, cuando los investigadores detectaron como este entramado delincuencial, encajado dentro del grupo ultra Boixos Nois, facción más radical de seguidores del F.C.Barcelona, actuaba como una organización criminal jerárquica y disciplinada, y con un "excesivo carácter violento" que manifestaban frente a otros clanes contra los que se disputaban el territorio.

La Policía Nacional afirma que averiguó que para financiarse la banda estaría cometiendo una amplia gama de delitos graves, como el tráfico de drogas o la importación de medicamentos ilegales, principalmente de fármacos anabólicos, algunos de los cuales se desconoce el origen –no tienen la autorización de la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios– y su consumo puede llegar incluso a causar la muerte. El cultivo y venta de marihuana se ha convertido en una forma de lograr dinero fácil al que recurren cada vez con más frecuencia organizaciones para financiarse.

Piso destinado a la explotación sexual 

La banda se financiaba con el tráfico de drogas, especialmente de marihuana, y también a través de la explotación sexual de mujeres que mantenía coaccionadas en un piso. Eran extranjeras residentes en España a las que conducían hasta el domicilio con engaños y que, una vez allí, eran forzadas a vender su cuerpo. El dinero lo invertían en conciertos musicales de bandas neonazis y en pagar los desplazamientos para seguir por su cuenta al primer equipo: asistieron a los partidos de Sevilla y Valencia, a pesar de que tienen vetada su entrada al Camp Nou. Los investigadores consideran a esta banda la heredera de la conocida como ‘Casuals’, desarticulada hace unos años con la detención y encarcelación de algunos de sus miembros acusados de extorsión y secuestro.

  

Grupo ultra

El grupo ultra Boixos Nois fue fundado en 1981, recuerda la nota de la policía estatal. Desde entonces, algunos de sus miembros han participado en numerosas agresiones a colectivos ultras ideológicamente antagónicos y han sido objeto de diferentes operaciones policiales vinculadas principalmente al tráfico de drogas, blanqueo de capitales, extorsiones, amenazas, detenciones ilegales, agresiones violentas.

Uno de los momentos más negros de la historia de este grupo radical fue en 1991, cuando cinco de sus miembros asesinaron a puñaladas a un joven de 20 años seguidor del RCD Espanyol de Barcelona en los alrededores del antiguo estadio de Sarrià, la primera muerte ultra en España.

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Su última acción violenta más conocida tuvo lugar el pasado 25 de enero 2020 en Valencia, cuando protagonizaron unos graves enfrentamientos contra el grupo ultra Yomus, en los aledaños del estadio valenciano de Mestalla. En esta pelea participaron los principales cabecillas que ahora han sido detenidos.

En el año 2003 les fue negada la entrada a estadios de fútbol alegando su violencia y peligrosidad. Además, en 2019, la Comisión Permanente de la Comisión Estatal contra la violencia, el racismo, la xenofobia y la intolerancia en el Deporte les declaró “grupo peligroso”.