Reducción de emisiones

Movilidad sostenible: ¿Cómo acelerar su transición?

La electrificación del transporte público y privado, tanto para el desplazamiento de personas como de mercancías, resulta clave para conseguir los objetivos de reducción de emisiones de CO2

Jacobo Anaya, director de Energía y Sostenibilidad de BBVA en España, considera que es necesario seguir avanzando en la innovación y la producción de energía renovable, además de movilizar la financiación adecuada para conseguir los objetivos

El coche eléctrico es esencial para la transición hacia la movilidad eléctrica

El coche eléctrico es esencial para la transición hacia la movilidad eléctrica

Víctor Fúser

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Los números están fijados, pero el reto es mayúsculo: la Unión Europea se ha marcado el objetivo de reducir para el año 2030 un 55% las emisiones de gases contaminantes respecto a 1990. Un paso intermedio hasta alcanzar la neutralidad climática en el 2050. Y aunque se lleva tiempo hablando de ello, todavía queda mucho por hacer. Un ejemplo es la transición hacia una movilidad sostenible, un sector que se ha definido como fundamental porque representa el 28% de emisiones totales de la UE.

Un cambio que afecta a todos los modos de desplazamiento, tanto colectivos como privados, y del que ya existen las bases. Ahora solamente falta pisar el acelerador. En este sentido, la celebración de la mesa redonda ‘Soluciones para la descarbonización de la movilidad’ en el marco del salón BNEW, celebrado en Barcelona del 2 al 5 de octubre, sirvió para analizar en qué situación se encuentra esa transición hacia la sostenibilidad. El encuentro fue moderado por Jacobo Anaya, director de Energía y Sostenibilidad de BBVA en España, quien aseguró que la transición energética supone una gran oportunidad de desarrollo por el gran volumen de inversión que requiere. “Necesitamos mucha innovación para que la movilidad sostenible sea económicamente rentable en todas sus modalidades, impulsando tanto la electrificación como los combustibles verdes”, remarcó.

Si bien el concepto de movilidad sostenible es global, cada forma de desplazamiento tiene su propia evolución y objetivos que alcanzar. Este es un repaso a la situación y las perspectivas de los diferentes medios de transporte:

1- Potenciar el despliegue del vehículo eléctrico

El vehículo privado debe jugar un papel clave en el sistema de movilidad sostenible como complemento del transporte público. Pero para cumplir con la necesaria reducción de emisiones y disminución de la contaminación en las ciudades, este debe ser sostenible. Actualmente, el peso de las versiones electrificadas en el parque móvil español se sitúa solamente entre el 10% y el 12%, según Silvia Martí, vicepresidenta corporativa de Moventia. Un porcentaje que se reduce notablemente en el caso de los eléctricos puros.

Para incrementar la circulación de los coches eléctricos, Silvia Martí apuntó a la necesidad de ofrecer al usuario “ayudas fiscales ágiles y eficientes para la adquisición de un coche eléctrico”. Y junto al apoyo a la compra, también es fundamental aumentar los puntos de recarga disponibles. “Es necesario incrementar la infraestructura de recarga no solo en cantidad, sino también en calidad. Y para que sea una movilidad verdaderamente sostenible, deben estar ligados a la producción de energías renovables”, añadió Carlos González, director general de Emovili, compañía dedicada a la instalación de puntos de recarga.

2-Un transporte público sostenible y, además, inteligente

El transporte público, especialmente en las grandes ciudades, debe afrontar también un proceso de electrificación (en el caso de autobuses y taxis), así como de mejora de eficiencia energética y digitalización. Y, sobre todo, debe estar integrado en todos sus modos y tener una concepción no solo urbana, sino también metropolitana. “El gran reto del transporte público debe ser conectar las diferentes ciudades metropolitanas, más allá de una primera corona. En el caso de Barcelona, por ejemplo, no puede seguir absorbiendo el volumen de coches de personas que acuden a trabajar a la ciudad y no tienen una alternativa de transporte público”, remarcó Silvia Martí.

La mesa redonda celebrada en el salón BNEW sobre movilidad sostenible y descarbonización

La mesa redonda celebrada en el salón BNEW sobre movilidad sostenible y descarbonización / Zowy Voeten

Asimismo, la red de transportes debe abrazar las tecnologías avanzadas para mejorar su servicio, eficiencia, integración y análisis de datos. Un ejemplo es el trabajo que llevan haciendo desde hace años en Metro de Madrid. “Gracias a las medidas de ahorro energético y uso de nuevas tecnologías hemos conseguido reducir un 20% el consumo de electricidad. Estamos avanzando hacia un concepto de metro inteligente, digitalizando los trenes y llevando en entorno 4.0 a las estaciones”, señaló Isaac Centellas, responsable de la División de Instalaciones y Sistemas de Información.

3-La transformación del transporte marítimo

El transporte de mercancías por vía marítima no ha parado de crecer en la última década (con la excepción del año de pandemia) impulsado por la deslocalización industrial. Un estudio del Instituto de Salud Global de Barcelona calcula que cada año se mueven en el mundo 10.000 millones de toneladas de carga por vía marítima y esto provoca cerca del 3% de los gases de efecto invernadero del mundo, así como el 13% de las emisiones de óxido de nitrógeno (NOx) y el 12% de las de óxido de azufre (SOx).

Ante ello, el Port de Barcelona ha trazado tres grandes líneas para incrementar su sostenibilidad, tal y como explica Jordi Vila, responsable de Medio Ambiente de esta infraestructura. Por un lado, seguir incrementando su producción de energía renovable en el propio puerto. “Tenemos un potencial de producción anual de 110 GW hora, lo que representa la tercera parte de nuestro consumo”, reveló. Al mismo tiempo están trabajando para la “electrificación de los muelles” para que los buques puedan conectarse mientras están amarrados, evitando así la generación de emisiones. Y, a nivel global, existe el objetivo de descarbonizar el transporte marítimo en el 2050, para lo que será fundamental el desarrollo y suministro de combustibles verdes.

4- Media y larga distancia: ferrocarril y aviones más eficientes

El ferrocarril debe ser el medio de transporte de referencia para desplazamientos de media distancia, ya que se trata del medio más sostenible. Y es que, según los datos de la Agencia Europea de Medio Ambiente, representa tan solo el 0,5 % de las emisiones totales de gases de efecto invernadero de la UE. De hecho, Francia está marcando un camino que seguirán otros países: ha prohibido aquellos vuelos nacionales entre destinos que estén conectados por un trayecto en tren de menos de dos horas y media. Al mismo tiempo, existe un proyecto europeo para conectar las ciudades del continente por tren de alta velocidad.

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Un tren de alta velocidad. / Archivo

Sin embargo, la aviación continuará siendo necesaria y, por ello, se está investigando en la creación de combustibles de aviación sintéticos (es decir, no fósiles) que permitan reducir significativamente las emisiones de las aeronaves. Actualmente solo representan el 0,05 % del consumo total, una cifra que debe aumentar de la mano del proyecto ‘ReFuelEU aviation’, que busca impulsar la producción y suministro de estos combustibles. Asimismo, la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) está trabajando en una serie de medidas para mejorar su eficiencia como la mejora de la tecnología aeronáutica, mejoras operativas, la creación de un plan de compensación y el desarrollo de los citados combustibles verdes.

De esta forma, las bases de la movilidad del futuro están sentadas y ahora solo falta que se produzca una apuesta definitiva para acelerar el proceso. En este objetivo juega un papel clave la financiación y el acompañamiento de entidades como BBVA. La entidad prevé movilizar 300.000 millones de euros desde 2018 hasta 2025 para impulsar la transición verde, y una parte estará destinada a conseguir una movilidad sostenible y eficaz, lo que supondrá un beneficio para el medioambiente, la salud y también para la economía.