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Misión BepiColombo

Un manresano está a los mandos de la nave que se dirige a explorar Mercurio

El ingeniero aeroespacial Robert Guilanyà forma parte del equipo de la misión BepiColombo, nave de la Agencia Espacial Europea que despegó hace ocho años en dirección al planeta más cercano al sol

El manresano Robert Guilanyà en su despacho de Darmstadt, con una maquetación de la sonda Rosetta

El manresano Robert Guilanyà en su despacho de Darmstadt, con una maquetación de la sonda Rosetta / ARXIU PARTICULAR

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Jordi Morros

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En estos precisos momentos el manresano Robert Guilanyà está enviando instrucciones a la nave espacial BepiColombo, a millones de kilómetros de aquí, para que se aproxime a Mercurio y poder iniciar la exploración de uno de los planetas más desconocidos del sistema solar.

Ingeniero aeroespacial, lleva 15 años trabajando en la Agencia Espacial Europea (ESA) en Darmstadt, Alemania, Guilanyà forma parte del equipo de dinámica de vuelo que, entre otras cosas, se encarga de las llamadas operaciones interplanetarias, aquellas que envían misiones más allá de la Tierra.

La BepiColombo es la que actualmente le da más trabajo, pero también tiene entre manos, junto con el equipo del que forma parte, otros proyectos como JUICE, una nave que se dirige hacia Júpiter, la Hera que deberá seguir de cerca un asteroide, o el telescopio PLATO para buscar planetas más allá de nuestro sistema solar.

Ocho años en el espacio

BepiColombo es el nombre de la misión espacial conjunta de la Agencia Espacial Europea y la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial. Quiere homenajear al científico, matemático e ingeniero italiano Giusseppe (Bepi) Colombo (1920-1984), que destacó por su investigación sobre el espacio y, más concretamente, sobre el desconocido Mercurio.

La nave despegó en octubre de 2018. Hace, por tanto, ocho años. Y no será hasta este diciembre cuando está previsto que llegue a Mercurio para situarse en su órbita y empezar a examinar el planeta. Guilanyà y el equipo de dinámica de vuelo son quienes han ido dando instrucciones al módulo durante todo este tiempo para, primero, ir aproximándose al planeta, y ahora para iniciar la mencionada aproximación.

Cuatro satélites

«En realidad BepiColombo son cuatro satélites, uno sobre otro», ha explicado Guilanyà a Regió7 desde Alemania. «Teníamos el módulo de crucero, que es de propulsión eléctrica y que se ha separado este septiembre. Utilizábamos unos motores de impulso eléctrico para hacer toda la trayectoria interplanetaria hasta llegar al momento de la captura», que será cuando la fuerza de la gravedad de Mercurio retenga la nave. Que no pase de largo, vamos.

La misión se completa con el módulo MPO de la ESA, el MIO de la agencia japonesa, y un escudo protector de este último para aislarlo de la radiación solar y el calor. Ya sin la nave de crucero, todos estos instrumentos científicos se irán separando a partir del 9 de diciembre para empezar a orbitar alrededor de Mercurio e iniciar la exploración científica del planeta. Lo harán a distinta altura unos de otros.

«Ahora lo que estoy haciendo es enviar las órdenes» para llevar a cabo esta aproximación, explica Guilanyà. «Es un proceso largo. Nos estamos acercando y en noviembre haremos las maniobras de inserción». Estas órdenes o telecomandos que el satélite debe saber interpretar y ejecutar se envían al satélite desde las estaciones que la agencia tiene en tierra, unas antenas enormes de 35 metros. «Son muchísimas órdenes que el satélite debe ejecutar» como, por ejemplo, que apunte los paneles solares en una dirección determinada, o que haga una determinada maniobra. No son órdenes que se pongan en práctica al momento porque, entre otras cosas, la señal tarda mucho en llegar a los módulos. Hay que tener en cuenta que Mercurio está a entre 77 y 220 millones de kilómetros en función de la situación de los planetas en cada momento.

¿Por qué Mercurio?

Pero ¿por qué Mercurio? «La idea de ir a Mercurio es para intentar entender el planeta en sí», ha comentado Guilanyà. Es bastante desconocido, precisa, y ha recibido pocas visitas. La última vez lo hizo la nave Messenger de la NASA, pero de eso hace más de 10 años. Se pretende averiguar o tener más conocimiento de temas como la formación del planeta, por qué tiene un núcleo muy grande o conocer más a fondo su campo magnético. También entender procesos geológicos desconocidos que se sabe que se producen allí, o qué tipo de material hay en la superficie.

Hielo en los cráteres

Y sobre todo, «nos interesa ver si hay agua». Se cree que puede haber hielo en los cráteres. Mercurio es el planeta más cercano al sol y las temperaturas pueden llegar a los 430 grados, pero en las zonas oscuras pueden ser de -180. Aun así, «no es el planeta más caliente del sistema solar. Es Venus», explica Guilanyà. «La diferencia es que Venus tiene atmósfera y hace efecto invernadero». En definitiva, «la idea es intentar descubrir los orígenes de Mercurio y sus características».

El lanzamiento se hizo hace 8 años, y no será hasta finales de año cuando empezará a orbitar alrededor del planeta. Los primeros datos científicos empezarán a llegar en abril, y a partir de entonces será tarea de los científicos analizar la información. La misión de los dos módulos se prolongará hasta 2028 o 2029 si las condiciones de la nave y la financiación lo permiten.

Guilanyà asegura que las misiones interplanetarias «son de muy larga duración». Explica la anécdota de que no pudo estar en el lanzamiento de la nave porque acababa de nacer su primer hijo, «y ahora ha llegado el satélite» (ríe). Este verano ha nacido su tercer hijo. «Cuando se habla de 8 años cuesta creerlo, pero es que además toda la misión se empieza a diseñar mucho antes».

En este caso concreto se necesita mucha energía porque hay que frenar el satélite para impedir que vaya directamente al sol. Frenar no se puede hacer con un cohete, sino que hay que aprovechar la gravedad de un planeta para cambiar de trayectoria. Así, BepiColombo dio una vuelta a la Tierra, dos a Venus y ha dado seis a Mercurio «sin ser capturado y llegar hasta donde estamos ahora. Ha sido un proceso largo».

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Fuente: Regió7