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El novio de Ana Buza declara en el juicio por la muerte de la joven: "Vi su cuerpo salir del coche; fue en un abrir y cerrar de ojos"

En la misma sesión declararon una compañera de clase de la joven y la psicóloga que trató a la pareja en terapia, dibujándolo ambas como un novio "posesivo"

Imagen de la primera sesión del juicio.

Imagen de la primera sesión del juicio. / Domingo Díaz

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Domingo Díaz

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El novio de Ana Buza ha declarado como único acusado en el juicio por el caso de su muerte. Ha cerrado las testificales realizadas durante siete sesiones por, entre otros, distintos expertos que han analizado el accidente en el que murió la joven. Él recordó poco sobre el hecho en sí. No sabe si él llevaba el cinturón, pero ella, sentada detrás del copiloto, sí: "En el trayecto no hablamos. Escuché una bocanada de aire. Solté las manos del volante, hice un gesto y se desvió el vehículo". En el momento del giro vio a Ana caer. "Fue un abrir y cerrar de ojos", aseguró a preguntas de la magistrada-presidenta.

El joven comenzó narrando cómo era la relación con la joven, con la que llevaba un año en el momento de los hechos. Describió la situación de una pareja normal en la que también había relación con los padres de ella.

A preguntas de la Fiscalía, relató que el día de los hechos iba de camino a Sevilla a dejar a Ana, con la que había discutido anteriormente y se puso agresiva, cuando la vio caer. Ella iba en ese momento escuchando "un audio o un vídeo". "Yo creo que iba a menos, a 100 o 110", expuso porque el coche era antiguo y a partir de 120 era un terror. La discusión de la pareja se produjo, según el varón, por un problema entre la joven y su padre. Él se había puesto de parte del padre y ella se lo recriminó.

El acusado aseguró que la estaba trasladando a Sevilla a altas horas de la madrugada, pero que él no estaba enfadado. "Me daba igual llevarla", apuntó el hombre, que señaló que no sabe por qué todo ocurrió en la salida de Carmona, localidad en la que viven los padres. "No sabría explicarle".

Una vez ocurre, el acusado da dos versiones de lo ocurrido. Primero dice que se le cruzó un animal y poco después que Ana se había tirado. "Yo estaba ido, en shock", dijo. "Entré en shock, no sabía lo que estaba pasando".

El auxilio fue el siguiente paso. El acusado refirió que buscó su móvil, no lo encontró y buscó ayuda poniéndose delante de los faros de su coche, lo único que aportaba luz en la autovía. "Yo no sabía dónde podía estar Ana", señaló.

La Guardia Civil le llevó a un coche para hacerle el control. "Les costó porque yo tenía un ataque de ansiedad, aseguró". Insistió en que después del accidente no habló con nadie hasta que llegaron sus padres. Luego estuvo en la ambulancia y en el hospital habló con un hombre que era Guardia Civil, pero eso lo supo en el juicio.

Respondió sobre todos los aspectos alrededor de lo ocurrido

El acusado respondió a las preguntas del Jurado Popular, la Fiscalía y su defensa. No hizo lo propio con la acusación particular arguyendo que llevan "7 años diciendo barbaridades. Han intentado imponer en vez de saber. Prefiero no participar en eso". Anteriormente, ya había explicado que tras lo sucedido estuvo "un mes sin salir" y tuvo que dejar las oposiciones a Policía Nacional. "No he vuelto a pisar un gimnasio". Además, señaló que se había publicado su cara antes del juicio.

El acusado tuvo que comentar detalles de los días posteriores al suceso. Negó que su móvil se conectara al de Buza como apuntaron los peritos informáticos de la acusación porque él estaba en el tanatorio. Afirmó que él no pudo ser tampoco quien pusiera el teléfono de Buza en modo avión y que no tenía los conocimientos informáticos suficientes para manipular los dispositivos.

Concretamente, sacó a relucir que el padre de la joven le pidió el patrón del móvil más de una semana antes de que se encontrara el dispositivo. "Es imposible", señaló, porque él estaba en el tanatorio de Sevilla y en Carmona, cuando eso presuntamente se hizo en Lora del Río.

El acusado explicó que él borró contenido del ordenador de la joven días después de su muerte, pero que todos eran archivos íntimos y sexuales. "Eran cosas dolorosas". Salió a relucir otra petición del padre sobre la rotura de la agenda de la joven.

La relación de la pareja, a discusión

Antes del acusado, estuvieron declarando en sede judicial una compañera de clase de universidad de Buza y la psicóloga que atendió a la pareja en los meses previos a la muerte de ella. Ambas describieron al joven como una persona "posesiva" y "machista" que controlaba a Ana.

La psicóloga llegó a asegurar que las "paranoias" reflejadas en el diario de la joven se refería a las de él. Apuntó igualmente que Buza no tenía el perfil de una joven suicida.

Fue esta psicóloga la primera en dar la voz de alarma sobre que la chica no se suicidó. Le remitió un correo electrónico en el que la joven le mostraba su hartazgo sobre su novio. Fueron a terapia para mejorar su conducta.

Salió a colación entonces una presunta infidelidad de ella al joven. Él achacó a eso sus inseguridades posteriores. "No lo llevé del todo bien", apuntó.

Ana Buza no tenía WhatsApp. Mientras su compañera de clase aseguró que era porque "su novio no quería", él afirmó que nunca se comunicó con ella a través de la misma. Se conocieron por Tinder, pasaron a Instagram y se mandaron correos electrónicos. Ella se quitó la app de Meta para que no fuera una distracción en la carrera, según el varón.

El próximo viernes está previsto que las partes realicen las conclusiones finales. El lunes, teóricamente, el jurado recibirá el veredicto para decidir -si nadie cambia su calificación- si lo ocurrido fue un suicidio, como asegura la defensa del acusado; un homicidio imprudente por el que podrían caerle tres años de prisión, como pide la Fiscalía; o un asesinato, como asegura la acusación particular, que solicita 20 años de cárcel.

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Fuente: El Correo de Andalucía