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Salud

El covid persistente podría afectar a unas 250.000 personas en Catalunya, pero solo hay 14.000 casos registrados

El Grupo Colaborativo para el Seguimiento Científico del covid señala el infradiagnóstico y las carencias en el seguimiento

Catalunya vive un repunte de covid: los contagios crecen el 167% desde principios de septiembre

Un hombre se vacuna con doble dosis de gripe y covid en el CAP de Llefià, en una imagen de archivo.

Un hombre se vacuna con doble dosis de gripe y covid en el CAP de Llefià, en una imagen de archivo.

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Unas 250.000 personas podrían estar afectadas en Catalunya por covid persistente, aunque actualmente solo hay unos 14.000 casos registrados. Así lo señala un informe del Grupo Colaborativo Multidisciplinar para el Seguimiento Científico del covid-19, impulsado por ISGlobal y el Colegio de Médicos de Barcelona (CoMB), con la colaboración de la Asociación Catalana de Investigación (ACER). El trabajo ofrece una visión de la situación desde tres perspectivas: la investigación, la atención sanitaria y la experiencia de las personas afectadas. El covid persistente puede afectar a múltiples órganos y manifestarse con una gran variedad de síntomas, como fatiga, dificultades cognitivas y problemas en la regulación de la frecuencia cardíaca o la presión arterial.

En cuanto a los diagnósticos, los datos de la cohorte COVICAT muestran que aproximadamente el 23% de las personas infectadas con SARS-CoV-2 durante las primeras etapas de la pandemia desarrollaron síntomas que duraron al menos tres meses. Entre los afectados en 2021, el 56 % continuaba presentando síntomas dos años después.

A partir de los casos confirmados y de la prevalencia observada en la cohorte COVICAT, el grupo de expertos estima que al menos 92.000 personas habrían desarrollado covid persistente en enero de 2021 en Catalunya. Con el aumento de las infecciones, esta cifra habría alcanzado un mínimo de 176.000 casos en julio de 2022, aunque solo unos 14.000 casos constan registrados en el sistema sanitario. Teniendo en cuenta las estimaciones sobre las infecciones posteriores, la incidencia con las variantes Ómicron y la recuperación parcial de algunos casos, los expertos calculan que unas 250.000 personas podrían presentar síntomas compatibles con covid persistente. En cualquier caso, advierten de que los datos disponibles permiten estimar el orden de magnitud del problema, pero no determinar con precisión su alcance actual.

La directora del programa de covid persistente del Hospital Germans Trias i Pujol y coautora del estudio, Lourdes Mateu, afirma que la gran diferencia entre los casos estimados y los registrados "muestra que queda mucho por hacer para mejorar el diagnóstico y el seguimiento".

En cuanto a la investigación, el informe identifica importantes carencias tanto en la investigación como en la atención sanitaria. En este sentido, plantea que, en España, la investigación en este ámbito ha dependido en gran medida de convocatorias competitivas generales o europeas, en lugar de contar con un programa nacional específico como en Estados Unidos o Alemania. Esto ha "limitado" la capacidad de establecer grandes cohortes, realizar seguimientos a largo plazo y llevar a cabo ensayos clínicos.

Por otro lado, afirma que el acceso a la atención especializada también es limitado. Según el informe, actualmente Catalunya dispone únicamente de una unidad multidisciplinar de covid persistente, en el Germans Trias i Pujol. Otros servicios especializados creados durante las primeras etapas de la pandemia han dejado de funcionar, mientras que modelos locales con buenos resultados no se han extendido a otros territorios. Los expertos afirman que esta situación contribuye a generar desigualdades territoriales en el acceso a la atención.

El informe incorpora también la experiencia de las personas que viven con la enfermedad. Estas señalan dificultades para obtener el reconocimiento de la enfermedad y una atención adecuada, barreras geográficas y económicas, problemas para mantener el trabajo o reincorporarse a él y dificultades para acceder a la discapacidad y a la protección social. También destacan el impacto psicológico de la incertidumbre prolongada y la falta de reconocimiento de sus síntomas.

Sílvia Soler, del colectivo de afectados, ha reivindicado que el apoyo social y laboral también debe formar parte de la respuesta. Más allá de esto, el informe propone medidas concretas que podrían empezar a aplicarse, como reforzar la investigación y la identificación de biomarcadores, mejorar el diagnóstico, el registro y el seguimiento desde la atención primaria, y facilitar el reconocimiento de la discapacidad y las adaptaciones laborales para las personas afectadas.