En Felanitx

Cinco pitbull muerden a una mujer en Mallorca: "Los perros atacan por miedo, hay que enseñarles a socializar"

Los expertos recalcan la importancia de que los propietarios acostumbren a los canes a relacionarse con personas, "porque pueden reaccionar con agresividad si se asustan"

La etóloga Pilar García posa en su puesto de trabajo.

La etóloga Pilar García posa en su puesto de trabajo. / GUILLEM BOSCH

Nair Cuéllar

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El ataque de cinco pitbull que dejó a una mujer gravemente herida en el Calvari de Felanitx (Mallorca) ha hecho saltar todas las alarmas. ¿Son estos perros tan agresivos? ¿Puede darse una situación así en cualquier momento? Según los expertos consultados por este diario, el suceso ocurrido es "excepcional", producto de un cúmulo de negligencias cometidas por parte del propietario de la manada. "Sabiendo que son perros con una mordida grave, se debe respetar la normativa a rajatabla y los factores que influyen en la conducta agresiva del animal", resaltan.

El pitbull es un perro catalogado como potencialmente peligroso (PPP). Según la Ley 50/1999, de 23 de diciembre, sobre el régimen jurídico de la tenencia de estos animales, y el arreglo reglamentario establecido en el Real Decreto 287/2002, de 22 de marzo, por el que se desarrolla la Ley 50/1999, se entiende como tal a los canes "incluidos dentro de una tipología racial, que por su carácter agresivo, tamaño o potencia de mandíbula tengan capacidad de causar la muerte o lesiones a las personas o a otros animales y daños a las cosas".

Atendiendo a estas características, respetar los factores que influyen en su conducta agresiva es básico. Así lo explica la etóloga Pilar García, que enumera el desarrollo, la genética, el aprendizaje y las experiencias del animal como características fundamentales a tener en cuenta. "Su comportamiento viene dado desde la gestación de la madre. Todo influye en el desarrollo del perro, desde si su madre sufría estrés, hasta si fue separado de ella al cabo de una semana. Hay que ver si no ha tenido un desarrollo emocional, ni un control motor, ni una enseñanza del lenguaje adecuados. El camino es muy importante", relata la experta en comportamiento animal. En cuanto a la genética, sostiene que en ocasiones se ve cómo a nivel familiar, "y no racial", hay manadas de perros "que gestionan todos los conflictos con agresividad", aunque hace énfasis en que se trata de una situación puramente "excepcional, porque la heredabilidad de la agresividad es muy baja".

Por otro lado, hace referencia a la importancia del aprendizaje del animal. "Si se enseña al perro a que en cuanto aparece una persona, esta le va a hacer daño y debe defenderse, es decir, si se le enseña a morder y atacar, lo hará". En este punto coincide Ignacio [nombre ficticio], educador canino que prefiere no revelar su verdadera identidad. Según el experto, cómo tratar a un perro y cómo entrenarle es muy importante: "Si le enseñan que la vida funciona a palos, cuando tenga un conflicto hará lo que ha aprendido".

Finalmente, ambos expertos apuntan a la importancia de la socialización del can. "Si ha conocido a personas y ha tenido un contacto positivo con ellas, menos se asustará, porque considerará que es un estímulo normal en su vida, pero si la gente le da miedo, puede utilizar la agresividad para gestionar ese sentimiento", razona la etóloga. Lo mismo opina el educador canino, que pone sobre la mesa que mucha gente considera que por tener en una finca a los perros, ya no hace falta que salgan a pasear, lo que califica de "grave error" ya que -dice- la gran mayoría de ataques se suelen producir por miedo, "y si un perro no ha socializado, se puede asustar con las personas".

Tanto García como Ignacio resaltan que los pitbull, en concreto, son animales "extremadamente sociables con las personas". "Son tan encantadores que quien tiene uno, repite", recalcan. Ramón García, presidente del Colegio de Veterinarios de Balears (COVIB), lamenta en este sentido "el sambenito" con el que cargan estos perros: "En cuanto se oye que ha habido un ataque, ya se piensa que ha sido esta raza porque sí. Es verdad que por sus características morfológicas tienen mucha fuerza y una importante mordida, pero precisamente por eso hay que cumplir unas normas", espeta.

Actualmente, el listado de perros potencialmente peligrosos establecido en el real decreto mencionado anteriormente, incluye ocho categorías: Pitbull Terrier, Staffordshire Bull Terrier, American Staffodshire Terrier, Rottweiler, Dogo Argentino, Fila Brasileño, Tosa-Inu y Akita Inu. Según el Registro de Identificación de Animales de Compañía de Balears (RIACIB) -que incluye también las razas American Staffodshire Bull Terrier y American Hairless Terrier-, en las islas hay un total de 11.005 perros de estas características censados, según los datos recabados este 7 de diciembre.

Una de estas razas era la que resonaba el pasado viernes, día 1, cuando un total de cinco pitbull atacaban brutalmente a una mujer que paseaba en Felanitx. Sufrió importantes desgarros por las mordeduras en brazos y piernas y fue trasladada con pronóstico grave al hospital de Manacor, donde permanece desde entonces.

"Al atacar, por su estatura, los perros van primero a las piernas, y como al defenderte los normal es que pongas los brazos, suele ser ahí donde van", explica Ignacio. Como educador canino, conoce la forma de actuar de los perros en estas circunstancias, por lo que se muestra sorprendido de que la víctima haya sobrevivido. "Cuando entrenas a un perro en defensa y ataque, aun llevando traje, sabes que sin la protección te podrían matar. Te muerden un pie, te desestabilizan y te tiran al suelo. Con cinco perros...me sorprende que la mujer esté viva", dice.

Catalogación "controvertida"

El presidente del Colegio de Veterinarios señala que la catalogación que hace la normativa "ha sido siempre muy controvertida, porque se ha fundamentado esencialmente en las características raciales y no en qué perros son verdaderamente agresivos", una explicación que sostiene Pilar García, que recalca que "el problema está en el riesgo por sus características físicas, ya que hay mucha diferencia en el ataque de un perro de cinco kilos y en el de uno de 35, y más si es un perro de presa, porque tiene una mordida mucho más grave".

En este sentido, señalan la gravedad de que el propietario no cumpliera la normativa. "Con la poca información de que disponemos sobre lo sucedido, ya vemos que todas las medidas que debería haber adoptado no se han cumplido, lo cual demuestra una gran irresponsabilidad", analiza el responsable del COVIB. Y es que los pitbull, que pertenecían a un criadero situado a las afueras de la localidad, no solo iban sueltos y sin bozal, sino que los agentes que investigan el ataque detectaron graves irregularidades en el recinto y descubrieron que la mayoría de perros no disponía del microchip. Además, el criadero no contaba con un seguro de responsabilidad civil.