Entrevista

López-Sors, exdirector de la Marina Mercante: "Con el 'Prestige' lo hicimos bien"

El único cargo público que se sentó en el banquillo por la marea negra publica el libro 'Lo que nunca te han contado sobre el Prestige. Cómo se evitó la mayor catástrofe marítima de Galicia'

"Con el segundo Gobierno del PP no me sentí respaldado por caciquería. Me pagué todos los gastos derivados del juicio de mi bolsillo y yo venía a defender a España", afirma el hombre que decidió alejar al petrolero de la costa

El exdirector general de la Marina Mercante, José Luis López-Sors.

El exdirector general de la Marina Mercante, José Luis López-Sors. / DAVID CASTRO

R. Prieto

Por qué confiar en El PeriódicoPor qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

El hombre que decidió alejar el Prestige de la costa y único cargo público que se sentó en el banquillo por la marea negra que llenó de chapapote más de 3.000 kilómetros de costa aprovechó el tiempo libre en su jubilación como ingeniero naval para escribir un libro sobre la gestión de la mayor catástrofe medioambiental en aguas españolas. José Luis López-Sors, director de la Marina Mercante cuando el viejo lobo de mar Apostolos Mangouras lanzó el 'may day' a bordo el viejo petrolero que hace ya 21 años se partió en dos a 130 millas de Finisterre, ha publicado el libro 'Lo que nunca te han contado sobre el Prestige. Cómo se evitó la mayor catástrofe marítima de Galicia' (Publicaciones Arenas).

En una breve pincelada, ¿qué no sabe la ciudadanía a día de hoy sobre la mayor catástrofe medioambiental en aguas españolas?

Debemos luchar para conseguir la seguridad a sabiendas de que la seguridad total no existe. Lo más importante que podríamos destacar es que la legislación internacional tiene tres patas: la primera, que tenemos que velar por la seguridad de la vida humana en la mar; la segunda, la defensa de los bienes conexos, como la costa, el interés económico de la zona, la industria, los hoteles que tanta gente depende de estos sectores… Y ya la tercera, si puedo salvar el barco, también, hay que salvarlo.

Usted se sentó en el banquillo junto a Apostolos Mangouras y Nikolaos Argyropoulos. Fue el único cargo público llevado a juicio. ¿Faltaban más altos cargos o dirigentes políticos, como denunciaron entonces Nunca Máis y partidos políticos de la oposición?

No, no, no. Nunca Máis y otros partidos políticos tenían interés en que estuviera ahí todo el Gobierno. Yo no era el Gobierno, pero era el único que tenía responsabilidad en la materia. ¿Y qué consejo le dio el señor Aznar? Me preguntaban. Yo no lo conozco, lo podía ver en los periódicos, pero no hablaba con él. ¿Y el presidente de la Xunta no le dijo algo? Tampoco lo conocía. Al ministro sí lo conocía. Lo que pasa es que con los medios que el Estado puso a mi disposición, prácticamente no se podía hacer nada. Tomar remolque fue poco menos que imposible. Y por muchos medios que ponga si un barco pasa por Galicia y se rompe, no se puede hacer nada.

Ha sido tajante en su respuesta. Usted era el único cargo público que debió sentarse en el juicio.

Era el que tenía la máxima responsabilidad y el único con capacidad para tomar decisiones.

¿Se sintió abandonado por su Gobierno, solo, sin apoyo de los suyos? No sé si un cabeza de turco...

Me sentía cabeza de gallego. (Ríe). Sí, sí, estaba solo. Pero no me sentía solo porque es lo que acepté porque lo ponía en la ley. En un principio estábamos imputados tres miembros del Gobierno y de los tres yo no era el que tenía más altura en el escalafón pero era la máxima autoridad en tráfico marítimo. Para nada me sentí solo. Otra cosa es después el politiqueo... Me hubiera gustado algún gesto por parte del segundo Gobierno del PP. Del mismo modo que el Ministerio mío me defendió y me facilitó todo, el siguiente no me ayudó en nada.

Entonces, ¿por parte del Gobierno de Rajoy no sintió el respaldo que había tenido con el anterior?

No, pero por caciquería. Le pongo un ejemplo. El juicio se celebró cuando yo estaba jubilado. Pues bien, me tuve que pagar de mi bolsillo todos los gastos de venirme de Madrid a A Coruña todas las semanas: el avión o el tren, el hotel, los taxis, las comidas… Y yo me iba y venía a defender a España. Eso era artillería… Porque la gente que estaba en el Ministerio en aquel momento tenía miedo a que si me pagaba los billetes saliera en los periódicos… Yo fui a defender España, pues, oye, por lo menos, me podían haber puesto una medalla de sufrimientos por la patria. (Ríe)

Con la perspectiva que da el paso del tiempo, ¿piensa lo mismo que entonces o hubiera cambiado alguna de sus decisiones?

Sinceramente, creo que con el Prestige lo hicimos bien. Yo soy defensor de que las cosas que pasan en la mar, en la mar deben quedar. Si un barco tiene un problema hay que intentar solucionarlo en la mar, sobre todo si es un peligro, porque hay que defender nuestra costa. A los barcos hay que ayudarlos si están necesitados de asistencia, pero si están en peligro, no se les puede más que ayudar para repararse en alta mar, pero no se les puede recibir en la costa. Más de 200 barcos ase acercan a la costa cada año en España pero son barcos necesitados de asistencia, no en peligro. El mar actúa como una lavadora dando vueltas y centrifugando. Sin duda si el barco se acerca a puerto, el daño hubiera sido mayor. Me gustaría poner una medalla a los marineros, a los pescadores eh, que se esforzaron igual que los que iban con los monos blancos.

El entonces alcalde de A Coruña, Francisco Vázquez, que le va a acompañar mañana en la presentación, le propuso bombardear el Prestige. ¿Les costó sacarle esa idea de la cabeza?

Sonríe. ¿Qué quiere que le diga de don Francisco Vázquez? Que es un hombre que ama Galicia y ama A Coruña como nadie, y también España. Lo que pasa es que le faltaba conocer el detalle de algunas cosas. Hubo un precedente en Inglaterra en el año 56. Salió bien a medias porque aquel barco rompió, se vertió la carga a la mar, mucha ardió. Pero llevaba un petróleo que era menos pesado que el del Prestige y, por tanto, tenía más componentes volátiles. Menudo papelón nos hubiera tocado…

¿La decisión hoy hubiera sido la misma, alejar el Prestige de la costa, o se hubieran sopesado antes otras opciones?

Insisto, yo creo que lo hicimos bien. Fuimos prudentes, aunque los de Nunca Máis digan lo contrario. Lo que hay que hacer es luchar a favor de que los barcos tengan una vida un poco más corta, que se tenga en cuenta la vida útil de los aceros, que no duran por siempre.

En el plano judicial, ¿qué espera de la reclamación que ahora tiene España abierta en Reino Unido, sede de la aseguradora, un país con un complejo ordenamiento jurídico que recientemente ha bloqueado el cobro de los mil millones de dólares de la póliza?

La Abogacía del Estado va a hacer todo lo posible por sacar adelante la indemnización reclamada. No va a quedar conforme con esta decisión última que han tomado los tribunales ingleses. Pero dicho esto, con el Tratado de Utrecht llevamos 300 y pico de años reclamando el Peñón. Y tenemos sentencia de la ONU de que el Peñón es nuestro... Y no lo quieren soltar.

"Los protocolos no son el catecismo; hay que actuar con inteligencia y hacer lo que se pueda"

¿Había un protocolo? ¿Se siguió? ¿O se improvisó sobre la marcha?

Justo un año antes, habíamos hecho un ejercicio en A Coruña y de ahí salió un protocolo de actuación y el protocolo de actuación que está escrito y firmado es que cuando un barco está contaminando no puede entrar en puerto. Y sin embargo, eso no es lo que hicimos nosotros. Porque antes de tomar esa decisión, de sacarlo afuera, estudiamos hacer un trasvase en alta mar. Pero el Prestige estaba en una zona de A Costa da Morte donde hay muchos barcos. Si el barco se hubiera quedado ahí embarrancado, no lo hubiéramos podido sacar. Habría generado un riesgo permanente, un chorreo continuo de petróleo, porque aquello era alquitrán. Los protocolos está bien hacerlos para aprender, pero no son el catecismo. Hay que saber utilizarlos con inteligencia y bueno y, evidentemente, después hacer lo que se pueda.

La pregunta que nos hacemos en cada aniversario de la marea negra. ¿Otro Prestige es posible?

Cuando me propusieron escribir el libro ese era el planteamiento que me hicieron. Pues no lo sé, habría que preguntarle al ministro... El caso es que se ha avanzado, pero se debe incidir en la prevención. Podemos avanzar en tratar de investigar qué barcos son los que pasan por nuestra costa, saber con qué carga vienen cuántos años tienen.

¿Alguna anécdota de estos días en su estancia por Galicia?

Pues ayer (por el domingo) fui a comer a un restaurante en Corcubión. Allí hay una foto grande del barco partido en dos. Uno de los dueños me reconoció... Y me dijo: "Si no hubiera sido por el Prestige, hoy estaríamos como hace más de cuarenta años".