MEDIDAS PARA LIMITAR LA POBLACIÓN

Monfragüe, territorio de 'caza'

Las acciones cinegéticas que plantea la Junta se contemplan en el plan de control del parque como medida excepcional 

Los expertos avalan el cambio, pero no lo ven afectivo si solo se limita a terrenos públicos, el 50% del espacio protegido  

Un ejemplar de ciervo, durante un descaste en Monfragüe en una imagen de archivo.

Un ejemplar de ciervo, durante un descaste en Monfragüe en una imagen de archivo. / El Periódico de Extremadura

Rocío Cantero

Por qué confiar en El PeriódicoPor qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

La caza volverá al Parque Nacional de Monfragüe en menos de un mes. Sí, pero en realidad, no. La clave está en que no será una actividad comercial y en que, además, ya estaba contemplado su uso como método de control de las poblaciones de ciervos y jabalíes; lo único que permite la Ley de Parques Nacionales de 2014 y lo que se plantea aplicar ahora. Tanto el Plan de Acción Selectiva de Ungulados del parque aprobado en 2021, como en el programa que se definió al amparo de ese plan para los años 2022 y 2023 incluyen las acciones cinegéticas, aunque priorizan siempre el uso de otros sistemas que consideran "más selectivos" como las capturas con jaulas y cercones, que comenzaron a usarse en 2017 y se han impuesto en los últimos cuatro años. 

Ahora la

Junta de Extremadura

quiere anteponer los procedimientos que incluyen técnicas de caza como las batidas, el formato que se plantea para las acciones que hace una semana anunció la presidenta

María Guardiola

para controlar las poblaciones de jabalíes y ciervos en los terrenos públicos del parque. El argumento que dio es que los controles mediante "jaulas selectivas para jabalíes o la creación de pequeños cercones, han resultado insuficientes". La medida que se plantea con batidas, es la última opción del plan de acción selectiva, "siempre que se refleje su necesidad en el informe de seguimiento". Pero su uso ya se incluyó en un proyecto piloto para llevar a cabo entre los meses de octubre de 2022 a febrero de 2023 en los terrenos públicos del parque.

"La caza se planteaba como una medida excepcional si no funcionaban los métodos anteriores", recuerda Sebastián Hidalgo, doctor en Ciencias Biológicas, profesor de la facultad de Veterinaria de la UEx y representante de la universidad en Patronato del Parque Nacional de Monfragüe. Como experto, aboga por mantener los "usos tradicionales" que permitieron la declaración del espacio como Parque Nacional; y cuestiona la Ley de Parques Nacionales de 2014 que prohíbe la caza (como actividad comercial, no como método de control) en los espacios protegidos: "está pensaba para sitios intactos, para lo que llamamos en ecología ‘climax’ [en su estado puro] y no para esta opción de parques, que son espacios manejados por el hombre que incluyen zonas de monte y zonas de dehesa. Este espacio [Monfragüe] ha llegado a nosotros gracias a esa gestión que ha hecho durante años el hombre y no tiene sentido es alterar eso después porque una ley lo modifique", defiende el biólogo. Sostiene por ese mismo motivo que, mientras no se modifique la ley, "es complicado cambiar la situación". 

"Presión insostenible"

El programa de gestión de ungulados que se aprobó para los años 2022 y 2023 estimaba que en el 63% del parque había densidades de ciervos que ejercían "una presión insostenible sobre la vegetación leñosa" y también valoraba que había una incidencia muy elevada de tubeculosis, especialmente en los jabalíes, y que eso suponía "un riesgo para el espacio y para los terrenos colindantes"

El documento ponía cifras a la cantidad de animales existentes y a las capturas recomendadas para recobrar el equilibrio. En cuanto a los ciervos, estimaba la existencia de 1.940 animales en el parque y planteaba eliminar 418 mediante capturas (313 hembras y 105 machos); entre el 10% y el 25% de los ejemplares, según las zonas. Para los jabalíes planteaba una proporción aún mayor, entre el 30% y el 50%; y proponía abatir así entre 339 (30%) y 564 (50%) de los 1.129 que se estima que había en terrenos protegidos. 

"La caza ya se planteaba como una medida excepcional si no funcionaban los demás métodos". Sebastián Hidalgo - UEx

Ese programa es el que se está cerrando ahora y ya incluía entre las medidas de control poblacional las tres de carácter cinegético que contempla el plan. Los aguardos y los recechos se establecían como métodos a compatibilizar con el uso de las jaulas, tras analizar los resultados del programa de acción selectiva del año anterior. Y en cuanto a las batidas, planteaba una acción piloto entre los meses de octubre a febrero y sin perros "en terrenos de propiedad pública, a fin de evaluar y definir las superficies más óptimas, medios necesarios procedimiento y posible eficacia", recoge el texto.  

¿Se descartan las jaulas? Es una de las cuestiones que deberá abordar el próximo programa de acción de ungulados y a ese documento aún en trámites remiten desde la Consejería de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Sostenible. "En la actualidad se está cerrando el Programa Anual de Ungulados vigente hasta ahora y se está ultimando el Programa Anual de Ungulados de esta próxima temporada", indican fuentes del Ejecutivo. Ese programa deberá concretar el alcance de las nuevas medidas cinegéticas y tendrá que presentarse en breve ante el Patronato del Parque Nacional de Monfragüe, que es el órgano de decisión.

No todas las voces aplauden el cambio. Junto a la administración y la universidad, en ese órgano están también organizaciones ecologistas, que esta semana han rechazado la implementación de las batidas como método de control, según hicieron contar los representantes de Ecologistas Extremadura, Seo BirdLife y la Coordinadora de ONGs Ambientales de

Extremadura

. Cuestionaban que la medida se planteara "sin un estudio previo que avale su necesidad".

Criterios científicos

Ese análisis previo es el que enfatiza también como elemento clave para tomar la decisión Ángel Rodríguez, vinculado a Monfragüe incluso antes de que fuera Parque Nacional (comenzó a trabajar allí en 1985 como guarda forestal) y director del espacio protegido hasta 2020. "En 2019 se optó por métodos más selectivos con las jaulas, pero no es suficiente", asume. "Si en las 18.000 hectáreas que tiene Monfragüe no se caza es fácil que se descontrolen las poblaciones. Y la realidad es que, el ciervo no lo es tanto, pero los jabalíes son un problema porque no tienen depredadores naturales, se reproducen a gran velocidad (una hembra de jabalí tiene cada año una camada de tres o cuatro jabatos) y es un gran transmisor de enfermedades. El 70% de los jabalíes que se matan en monterías están enfermos", apunta el exdirector del parque, ya jubilado. 

Ángel Rodríguez es una de las personas que mejor conocen el territorio e insiste en que cada decisión se sustente en un análisis minucioso: "Hay que hacer lo que determinen los estudios científicos, como lo determinen y donde lo determinen", argumenta. Y por eso plantea también que no debería distinguirse entre terrenos públicos y privados "porque estamos dejando fuera a la mitad del parque", dice. 

"Hay que buscar la forma de no dar tiros, pero los métodos cinegéticos son necesarios también en el control". Ángel Rodríguez - Director del Parque Nacional de Monfragüe hasta 2020

El Parque Nacional de Monfragüe tiene 18.000 hectáreas y casi la mitad son terrenos públicos; pero alrededor del 45% son fincas privadas en las que no se contemplan este tipo de acciones de control cinegético y tampoco se permite la caza desde los años 90, cuando la Ley de Parques Naturales de Extremadura introdujo ya la prohibición de cazar en Monfragüe. 

"Siempre se tienen que buscar posibilidades que no incluyan pegar tiros en un Parque Nacional porque no es lo que quieren ver las personas que lo van a visitar, eso es cierto. Y las jaulas son un buen sistema si se hace bien; pero hay que tener una vigilancia muy estrecha, colocarlas e ir a verlas a ver a la mañana siguiente. No se puede dejar una jaula tres días y que cuando lleguen el animal esté moribundo", cuestiona. Aun así, defiende las prácticas cinegéticas como complemento "si se descontrolan las poblaciones".

La medida anunciada por María Guardiola ha generado una discrepancia con su socio de gobierno y la consejera que representa a

Vox

en la cartera de Gestión Forestal y Mundo Rural, Camino LimiaSe atribuyó la medida y planteó más tarde que se extienda también a los propietarios privados de las fincas del parque; pero no se contempla de momento según apuntó la titular de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Sostenible, Mercedes Morán, que lo limitó únicamente a los terrenos públicos. 

¿Y los terrenos privados?

Lo cierto es que el plan de gestión ya contempla las acciones de control en los terrenos privados, aunque como una medida a largo plazo, una vez que se haya probado la eficacia en los terrenos públicos y siempre que las poblaciones sigan descontroladas. Lo que dice el plan aprobado en 2021 es que se puede recabar la "colaboración de los propietarios de las fincas privadas con territorio dentro del perímetro del Parque Nacional de Monfragüe, para que (...) puedan llevar a cabo en sus fincas actuaciones selectivas de control poblacional mediante los métodos de rececho, aguardo o batida, sin presencia de perros de caza y bajo la estricta tutela de la administración". 

"Si no permiten cazar en nuestras fincas, están dejando al margen la mitad del problema". María Teresa González - Asociación de propietarios del Parque Nacional de Monfragüe

Los propietarios de los terrenos de Monfragüe valoran el "cambio de actitud" que parece mostrar el nuevo Ejecutivo y piden que no se les excluya de las acciones cinegéticas que se autorizarán a partir de octubre. "Si no se nos permiten hacer a nosotros están solucionando solo la mitad del problema", dice María Teresa González, miembro de la directiva de la Asociación de Propietarios de Monfragüe. Defiende que las batidas permitirían rebajar el volumen de animales "que se comen el pasto y beben el agua de nuestras fincas". 

"Podemos hacer aciones de control, organizarnos para llevarlas a cabo porque no se pueden vender y nadie las compraría. Nadie va a pagar por ir a matar ciervos si no son trofeos (la mayoría de lo que se autorizan son hembras o jabalíes); pero sí podemos vender la carne y con eso costear una parte de lo que supone organizar esa acción y quitamos animales", sostiene. El planteamiento de la Junta, en todo caso, parece no ir, de momento en esa dirección.

Los métodos de control poblacional

jaulas o cercones: Es el método prioritario en el actual Plan de Acción Selectiva y el que se ido imponiendo desde 2017. Se captura al animal con una jaula o cercón con alimento y, una vez allí, se procede a procede a eutanasiarlo o bien es abatido con un arma de fuego.

aguardos y recechos: Son los primeros métodos cinegéticos que se plantean porque permiten seleccionar al animal. En el aguardo se espera al animal a abatir en un lugar al que acude asiduamente. En el rececho, se busca al animal, siguiendo su rastro, para abatirlo después.

Batidas: Es el método más efectivo, pero el menos selectivo. Consiste en organizar dos grupos de personas: uno de ellos avanza por el espacio seleccionado obligando a los animales a abandonar su lugar de encame, y el otro grupo abate a los animales mientras huyen.

Cabañeros vuelve cazar por los daños de la superpoblación 

El Patronato del Parque Nacional de Cabañeros, entre Ciudad Real y Toledo, volverá a permitir la caza para reducir la sobrepoblación de los ungulados (ciervos, jabalíes, muflón y gamo), que está causando importantes daños en la flora del parque, de acuerdo a los propietarios de las fincas que se encuentran dentro del parque, que cuenta con 41.000 hectáreas. El Patronato, en el que están representadas las administraciones, así como los propietarios, viene a regular las medidas de control de la población de animales dos años y medio después de que se prohibiese la caza comercial y deportiva en todos los parques nacionales del país. De acuerdo a la Junta de Castilla La Mancha, la medida incluida en el el Plan de Gestión de Ungulados es temporal y tendrá una duración de “tres años”, un periodo tras el que se hará un estudio sobre la evolución de estas poblaciones por si hubiera que introducir modificaciones.

Por R. B.