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¿Es contradictorio hablar de racismo si solo existe la raza humana?

Los expertos consideran que el racismo existe en cuanto se estereotipa y discrimina a las personas por sus características raciales

Concentracion en el Raval contra el racismo

Concentracion en el Raval contra el racismo / JULIO CARBÓ

Serena Iordache

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En estas fechas de cabalgatas de Reyes, vuelve a aflorar en el debate público el anglicismo blackface, una práctica que consiste en que una persona blanca se pinte la cara para parecer una persona negra. Esto es considerado por colectivos migrantes y también por análisis académicos como una forma de racismo, ya que mantiene estereotipos y promueve la burla hacia las personas negras. Pero más allá del blackface, ¿no es contradictorio hablar de racismo si solo existe una raza humana?

 No es una pregunta banal teniendo en cuenta que otras formas de discriminación, como la LGTBfobia, discriminan a aquellas personas que forman parte del colectivo LGTBI, y la xenofobia, por ejemplo, a las personas extranjeras. Según esto, el racismo debería discriminar a aquellos que pertenecen a otras razas distintas a la propia. Pero esto científicamente no es posible porque todos pertenecemos a una misma raza: la humana

 Sin embargo, el hecho de haber seguido categorizando las personas según “sus características raciales”, hace que no sea contradictorio hablar de racismo, tal y como explica a Verificat Zenia Hellgren, doctora en Sociología e investigadora en migración y diversidad de la Universitat Pompeu Fabra (Barcelona). Por ejemplo, el color de piel, los rasgos físicos, la vestimenta o el nombre “extranjero” son formas de diferenciación de un grupo social respecto a otro, y a menudo se utilizan para estereotipar y discriminar a las personas. 

No somos tan diferentes para hablar de razas humanas

Hablamos de raza cuando existe “un grupo de individuos que genéticamente presentan una serie de diferencias que son iguales para los individuos de una misma raza y claramente diferentes a los de otra”, detalla a Verificat David Bueno, doctor en biología y profesor e investigador de la Sección de Genética Biomédica, Evolutiva y del Desarrollo de la Universitat de Barcelona (UB). En el caso de la especie humana, Bueno comenta que “lógicamente, existen diferencias, pero no se acumulan tantas” como para hablar de diferentes razas.

En el pasado, la diferenciación entre supuestas razas se justificaba con disciplinas que ahora consideramos pseudocientíficas, como la frenología, nacida alrededor del 1820. Los frenólogos defendían que, a partir de los cráneos, se podían determinar las capacidades intelectuales de las personas y establecer una jerarquía racial.

Por tanto, la pregunta de si existe más de una raza humana es “del siglo XIX”, afirma a Verificat el catedrático Daniel Turbón, profesor emérito de biología evolutiva de la UB.

Diferencias por la adaptación al entorno 

 Antiguamente, sí que se dividía la humanidad en estas supuestas razas utilizando parámetros como la fisonomía, aunque tampoco había una forma científica clara para diferenciar a unas de otras. Por ello, cuando finalmente se pudo conocer cuáles eran las diferencias genéticas entre humanos, se pudo establecer que estas no eran concluyentes y se dejó de utilizar el término raza, explica Bueno. 

 De hecho, la mayoría de las variaciones en la apariencia de las personas “son el resultado de adaptaciones a ambientes diferentes”, lo que demuestra que “la raza tiene poca o ninguna validez como concepto biológico”, según una publicación en la que participó Daniel Turbón. Aun así, la apariencia externa diferente entre humanos sí que “tiene consecuencias sociológicas”, es decir, en la forma de pensar de las personas. 

Hablar de racialización

Por eso, más que hablar de razas,  en la actualidad los sociólogos utilizan expresiones como "grupos racializados", tal y como expresa la doctora en sociología Hellgren, porque sufren una diferenciación por criterios "raciales", tales como la apariencia y el color de piel, si bien no existen diferencias biológicas como tal.

 Esto es importante para poder entender que sí existe el racismo, ya que a las personas racializadas como no blancas se les otorga a menudo una connotación negativa, según comenta Hellgren. “Los blancos también se entienden como racializados, pero de una forma que suele significar disfrutar de ciertos privilegios”. O sea, que la connotación que se le da a un grupo racializado depende, entre otras, de la evolución histórica y de la “pigmentocracia”, es decir, la jerarquía social de “blanquitud” que tiene cada país, explica la socióloga.

El racismo en sociedades “antirracistas”

 A diferencia del racismo biológico que se utilizó durante el nazismo o el 'apartheid', Zellgren comenta que en los estados europeos actuales “oficialmente antirracistas” y que “reconocen su diversidad cultural”, ni “la extrema derecha habla mucho de ‘razas inferiores’ a nivel biológico”, sino de “incompatibilidades culturales” o “migraciones insostenibles”. Esto hace que sea mucho más difícil detectar el racismo sutil que hay en sociedades que se presentan como antirracistas.