Entender más

¿Por qué existen las escuelas?

Xavier Carmaniu Mainadé inaugura esta semana su nuevo podcast, El Tren de la Historia, con un repaso al origen de los colegios tal y como los conocemos

Alumnos en el patio de la escuela Academia Cultura de L'Hospitalet de Llobregat

Alumnos en el patio de la escuela Academia Cultura de L'Hospitalet de Llobregat / RICARD CUGAT

Xavier Carmaniu Mainadé

Xavier Carmaniu Mainadé

Por qué confiar en El PeriódicoPor qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

En todas las casas donde hay niños, cada mañana a partir de las ocho, y a veces incluso antes, hay zafarrancho de combate. Despertadores que suenan, lavabos ocupados, debates sobre qué ropa ponerse, desayunos ingeridos en tiempo récord... y todo porque a las nueve hay que estar en la escuela. Pero, un momento, ¿quién decidió que era una buena idea reunir a todas las criaturas en un centro? ¿Cuál es el origen de las escuelas?

Su aparición va estrechamente ligada al nacimiento de la escritura, una tecnología revolucionaria que marcó un antes y un después para nuestra especie. Por primera vez ya no era necesario memorizarlo todo porque, gracias a un grupo de signos, se podían anotar las cosas más importantes, que en aquellos tiempos sobre todo eran leyes, impuestos y las cuentas de los negocios. Los primeros sistemas de escritura eran tan complicados que para dominarlos era necesario seguir un largo aprendizaje. Por eso hace unos tres mil años en Mesopotamia (donde ahora está Irán, aproximadamente) se pusieron en marcha unos centros donde los niños eran entrenados para saber todos sus secretos. Ahora bien, no se trataba de adquirir nuevos conocimientos ni de hacer pensar a los alumnos.

Esto, como tantas otras cosas, surgió en la Grecia Clásica. Allí se crearon las 'skholè', donde los niños (las niñas no podían ir) estudiaban filosofía, matemáticas, astronomía... La idea era que aprendieran a convivir y pensar sin la intromisión de los problemas exteriores; un concepto bastante diferente a las escuelas actuales, donde la realidad del mundo que nos rodea se incorpora a las aulas. Ahora bien, como explica en nuestro podcast la profesora de historia de la educación de la universidad Ramon Llull, Anna Pagès, a pesar de los 2.500 años de diferencia, hay más puntos de contacto de lo que parece porque si aquellas 'skholè' eran un sitio de paz, lejos de las guerras habituales en aquellos tiempos, para muchos niños de hoy, la escuela es su oasis particular. Durante unas horas aprenden y juegan, compartiendo tiempo con otras niños y olvidan las situaciones complejas que sufren en casa. De hecho, como han explicado en más de una ocasión nuestros compañeros de EL PERIÓDICO, poder ir a la escuela garantiza que haya criaturas que por lo menos tengan una comida caliente al día. Y ésta es una realidad que forma parte de nuestro país ahora mismo.

Política partidista

Desgraciadamente en los últimos años la educación se ha convertido en campo de batalla de la política partidista. Con cada cambio de gobierno se manosea el trabajo de los docentes y es una lástima porque en Catalunya siempre ha habido maestros muy implicados en la renovación pedagógica. Este término se ha tergiversado tanto que ahora sirve para vender humo y se presentan como nuevas muchas propuestas que tienen un siglo de vida. Se puede comprobar escuchando la conversación con el profesor de historia de la pedagogía catalana de la Universidad de Barcelona, Jordi García Farrero, que también participa en el podcast. Él es uno de los autores del libro conmemorativo del centenario de la Escola del Mar, un centro modélico que funcionaba sin libros de texto y donde no se hacían exámenes porque trabajaban con una premisa muy simple: el alumnado tenía que aprender a leer, escribir y contar. Lo demás ya vendría solo.

Si en 1922 en Barcelona había un centro como aquel era porque hacía décadas que maestros de toda Catalunya se reunían para debatir cuál era la mejor manera de realizar su trabajo, tratando de seguir las nuevas tendencias pedagógicas surgidas en los países más avanzados de Europa. Si una cosa tenían claro era que sistema educativo debía pivotar alrededor del estudiante, al igual que sabían que para ganarse el cariño y el respeto del alumnado, debían evitar las imposiciones autoritarias. Eso sí, sin perder nunca de vista la exigencia de adquirir unos conocimientos básicos que requerían esfuerzo y dedicación.

Una de las grandes diferencias de hoy en día es la imparable feminización de la profesión. Como explica muy bien la doctora en Historia Esther Cortada, las mujeres no lo tuvieron nada fácil para poder dedicarse a la docencia y sus colegas hombres les pusieron muchos obstáculos. Sorprendería escuchar según qué comentarios sobre la supuesta incapacidad femenina para educar a las criaturas en las aulas. Por eso merece la pena conocer el pasado. Para ser conscientes de que las cosas no siempre han sido como ahora, y que actividades tan cotidianas como ir a la escuela ayudan a explicar quiénes somos y de dónde venimos. Lo comprobarán si circulan con el Tren de la Historia.

Dónde escucharlo

El pódcast 'El Tren de la Història' se puede escuchar en iVoox, Spotify, Podimo, Amazon, Google Podcast y Apple Podcast.