Informe de ESADE

Clases particulares: una imparable 'educación en la sombra'

  • Las familias españolas gastaron 736 millones en 2017 en la formación adicional y privada, un sector en plena ebullición en España

Un alumno, estudiando

Un alumno, estudiando / EP

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Olga Pereda
Olga Pereda

Periodista

Especialista en educación y crianza.

Escribe desde Madrid

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Acuñado a principios de este siglo, ‘educación en la sombra’ es un término que incluye clases particulares, tutorías privadas y academias especializadas en la preparación de exámenes, una oferta a la que ahora se han sumado empresas on line. Este tipo de formación -paralela a la oficial y reglada- vive un momento de ebullición en España, donde en 2017 las familias se gastaron 732 millones de euros frente los 246 millones contabilizados en el año 2006. El objetivo de esta formación no es necesariamente aprender sino “aprobar y destacar”. Así lo afirma un exhaustivo informe de ESADE publicado hace unos días y que pone de manifiesto que las clases particulares se han convertido en el día a día de muchos estudiantes. “Lo que era un bien de lujo se está convirtiendo en un bien de primera necesidad”, concluye el informe.

Corea y Japón, líderes

Los países que lideran la 'educación en la sombra' son -de largo- Corea y Japón. El 80% de los estudiantes coreanos de primaria y un 90% de los japoneses reciben clases particulares, que también tienen una amplia presencia en estados menos ricos, como China e India. En Europa, la educación adicional abrió el telón en los años 90 del siglo pasado como resultado, entre otros motivos, de los bajos salarios del profesorado. Actualmente, el sector es imparable. En Reino Unido, el 27% de los estudiantes de 11 a 16 años recibe ese tipo de formación. En Alemania, el porcentaje llega al 40%.

En España, el 24% de los estudiantes

Bajo la firma del profesor Juan Manuel Moreno, de la UNED, el estudio de ESADE destaca que los datos son todavía imperfectos e incompletos, sobre todo, por la dificultad de acotar qué es y qué no es 'educación en la sombra'. 2009 fue el último año en el que la OCDE incluyó en el informe PISA una pregunta especifica. En aquella ocasión, el 60% de los alumnos de últimos cursos de ESO aseguraron que estaban recibiendo clases o tutorías privadas. Un estudio más reciente, de 2019, reveló que el 22% de los estudiantes de primaria recibía clases particulares, aunque solo se refiere a matemáticas y ciencias. Teniendo en cuenta el gasto de las familias, el informe de ESADE concluye que el 24,2% de los estudiantes consume clases particulares en España. 

El gasto de las familias

En 2006, los hogares españoles gastaron 246 millones de euros en la formación adicional. La cifra se triplicó en 2017, llegando a los 736 millones. “La demanda de la 'educación en la sombra' no pareció sufrir las consecuencias de la crisis económica (en 2008). Las clases particulares en lugar de ser un bien e lujo fueron un bien de primera necesidad”, afirma el autor del estudio. “Cabe poca duda de que la 'educación en la sombra' está creciendo de modo imparable en España, aunque el volumen de alumnos no es tan alto como el de los países asiáticos o, incluso, otros de Europa”. En contra de lo que puede parecer, este tipo de educación no es un fenómeno predominantemente urbano sino que crece con fuerza en pequeños municipios y zonas rurales.

Los motivos de la expansión

Por varios motivos. El primero, por la percepción de que la calidad de las escuelas ha bajado y que hay que compensar. Segundo, por la universalización de la educación secundaria y la presión para acceder a la superior. Y tercero, las familias tienen menos hijos y, por lo tanto, pueden permitirse una mayor inversión en educación. 

Aprobar y destacar, no aprender

La expansión de las clases particulares “produce un incremento en la desigualdad porque las familias más pudientes son las que puede permitirse invertir masivamente en tutores privados y otros servicios más sofisticados”. El estudio de ESADE destaca que la prevalencia de la 'educación en la sombra' no está relacionada con un mayor nivel educativo general. “Su agenda es aprobar y destacar, no necesariamente aprender”. El autor del informe destaca que en España, al contrario de lo que pasa en otros países, la educación en la sombra no está suplantando a la educación reglada. De momento.