Reciclaje en tecnología

Los profesores de FP actualizarán su formación

  • Los cursos se realizarán en colaboración con empresas tecnológicas, donde los docentes también realizarán estancias

Una profesora imparte una clase en el grado medio de Emergencias Sanitarias y Enfermería en la escuela CEDESCA, en Barcelona.

Una profesora imparte una clase en el grado medio de Emergencias Sanitarias y Enfermería en la escuela CEDESCA, en Barcelona. / JORDI OTIX

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Olga Pereda
Olga Pereda

Periodista

Especialista en educación y crianza

Escribe desde Madrid

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Adaptarse a los nuevos y tecnológicos tiempos es básico para las enseñanzas que se imparten en Formación Profesional (FP). El Gobierno ha trabajado en la actualización de los títulos ya existentes y ha creado 20 nuevos, la mayoría de los cuales están relacionados con la digitalización: ciberseguridad, desarrollo de videojuegos, robótica, montaje de drones, big data, inteligencia artificial, mantenimiento de vehículos eléctricos…

Para acometer esa revisión curricular, formar al 100% del profesorado de FP resulta fundamental. Se han puesto en marcha cursos para docentes en colaboración con empresas tecnológicas. Por ejemplo, Siemens. El objetivo es también plantear estancias de los docentes en empresas. La primera convocatoria se emitió poco antes de declarase la pandemia y se tuvo que suspender. Igualmente, los docentes tendrán estancias en otros centros diferentes al suyo.

La nueva ley, como ya avanzó hace días la ministra de Educación, Isabel Celaá, incluirá la creación de un nuevo cuerpo docente para 10 especialidades concretas que no requieren titulación universitaria. Se llamarán profesores especialistas en sectores singulares de la FP y estarán integrados en el grupo funcionarial A2. Las especialidades de este grupo serán cocina y pastelería, estética, fabricación e instalación de carpintería y mueble, mantenimiento de vehículos, patronaje y confección, peluquería, soldadura, servicios de restauración y mantenimiento de máquinas.

Como ya sucede en la universidad, los centros de FP (hay 3.823 en el sistema educativo a los que hay que sumar los de formación para el empleo) realizan tareas de investigación para que los proyectos puedan aplicarse en las empresas. Esto ya está en marcha, pero el objetivo es potenciarlo. En cuatro años, 1.850 centros de FP tendrán aulas de emprendimiento, financiadas por el Ministerio de Educación para que los estudiantes realicen un proyecto.

También se multiplica (desde las 150 que hay en la actualidad hasta alcanzar las 3.000 en cuatro años) el número de las llamadas aulas Mentor, especialmente dirigidas a los municipios de la España vaciada. Se trata de cursos sobre una materia concreta que solicitan los ayuntamientos para que se celebren in situ y los vecinos que quieran formarse no tengan que recorrer kilómetros a diario.  

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El departamento que dirige Celaá lleva mucho tiempo embarcando en su proyecto a los sindicatos y las empresas, donde los alumnos de FP realizan parte de su formación. “Las empresas son las primeras en decirnos que no encuentran trabajadores con formación media, así que la FP es la solución laboral a ese problema”, continúan las fuentes ministeriales. “La revolución de la FP no es solo una apuesta educativa, es una apuesta de país porque dentro de 15 años el mercado laboral será completamente distinto”, añaden.

El plan de modernización de la FP incluye “ofertas modulares” a las empresas, una especie de cursos a la carta donde la empresa es la que demanda el tipo de formación que necesitan sus empleados y que, básicamente, se refiere a competencias digitales básicas. En cuatro años, medio millón de trabajadores (a finales de 2021 la cifra alcanzará los 125.000) pasarán por estos cursos a la carta.