Brote

Grito de auxilio desde el geriátrico de Tremp: "No damos abasto"

 Traslado de un enfermo de la residencia geriátrica de Tremp al Hospital.

Traslado de un enfermo de la residencia geriátrica de Tremp al Hospital. / Jordi V Pou

  • Una semana después de la intervención de Salud de la residencia Sant Hospital de Tremp, los trabajadores del centro siguen desbordados "no podemos más", asumen
  • Según los registros a los que ha tenido acceso El Periódico, son 24 las personas fallecidas en el geriátrico a raíz del brote de coronavirus
  • Este fin de semana un solo trabajador sanitario se va a hacer cargo del centenar de abuelos infectados en el geriátrico
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"No podemos más, no damos abasto". Este es el grito de desesperación que resuena entre las paredes de la residencia geriátrica Sant Hospital de Tremp, con un brote descontrolado de coronavirus que, según trabajadores consultados, ya se ha cobrado la vida de 23 personas. Fuentes del personal sanitario del centro entrevistados por EL PERIÓDICO aseguran que sigue habiendo una falta importantísima de personal, a pesar de que hace una semana que Salut intervino el geriátrico. Otras fuentes consultadas apuntan que el centro quiso esconder el brote y ahora los nuevos gestores se están encontrando un desbarajuste de información en los libros de registros: entre otros, fichas de abuelos duplicadas.

"¡Y tanto que faltan manos! Estamos asumiendo una tarea que no nos toca, y las cosas no se están haciendo bien", confiesa un veterano profesional sanitario que sigue resistiendo los embates del coronavirus de la residencia de Tremp. De los 70 trabajadores que tenía el centro sanitario, solo una decena sigue trabajando. Esta semana se han incorporado otros 10 trabajadores voluntarios, pero la situación sigue siendo crítica. "Estamos cuadruplicando nuestras jornadas de trabajo, haciendo turnos de 12 y 13 horas diarios. Esto es inasumible", añade este trabajador que prefiere no revelar su identidad por miedo a perder el empleo. Y lo peor parece que está por llegar. Para todo el fin de semana solo va a trabajar un enfermero, explican.

Los registros del personal

El brote de coronavirus se registró (oficialmente) el 19 de noviembre, después que un trabajador presentara síntomas de la enfermedad. Dos semanas más tarde y después que Salut interviniera centro, la situación sigue siendo crítica. De los 140 abuelos ingresados en este geriátrico, son 113 los que siguen con vida, de los cuales 103 están infectados con el virus a día 4 de diciembre, según la Conselleria de Salut. Además, hay otros 38 trabajadores infectados. El personal sanitario dice "no fiarse" de los datos que publica a diario el departamento sobre este brote (que no informa de las muertes), por lo que anotan con detalle cada defunción. En sus registros, a los que ha tenido acceso este diario, ya son 27 los ancianos fallecidos en estas dos semanas, cuatro de los cuales murieron por motivos ajenos al virus. Cinco de estas defunciones se produjeron en el hospital comarcal de Tremp. "Ahora están falleciendo los que se infectaron la semana pasada", explican desde el centro.

Facahada del Hospital Comarcal de Tremp.


/ Jordi Uriach

Un hospital sin uci

El hospital del Pallars sigue colapsado. Precisamente este viernes una veintena de pacientes de la planta sociosanitaria (enfermos en rehabilitación postoperatoria sin coronavirus) han sido trasladados a un albergue del pueblo. El centro quiere poder asumir más pacientes con coronavirus, aunque no tiene ninguna unidad de cuidados intensivos (uci). "No se ha hecho ningún traslado al hospital Arnau de Vilanova [único centro en la provincia que dispone de ucis], y supongo que no se hará. Los abuelos que están en situación crítica no aguantarían el traslado, y de hecho solo enviamos al hospital a aquellos que creemos que pueden recuperarse del virus", asumen estas mismas fuentes del centro residencial.

Falta de cuidados

La falta de personal, a día de hoy, es lo que más preocupa de puertas para dentro. Las trabajadoras sociales del hospital son quienes se encargan ahora de restablecer el vínculo con las familias del geriátrico e informarlas a diario. Los tres médicos que pasan visita cada mañana pertenecen al centro de atención primaria (CAP) de Tremp. "El problema está en el día a día, en los cuidados más elementales. Tenemos que estar pendientes de las evoluciones de los pacientes infectados, de la medicación, de los cambios de postura, de darles la comida, de cambiar los pañales... Y no damos abasto. Los que hemos acabado pringando somos nosotros, dando la cara", sentencian indignadas estas mismas fuentes. Algunos pacientes que no presentan demencias en el centro "se dan cuenta" de la situación. Por ejemplo, una mujer que tuvo que esperar ocho horas para que le cambiaran el pañal manchado.

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El jueves, Salut hizo otro cribado de PCR entre los empleados. Muchos ya están temblando. "Si hay más bajas, no sé como vamos a aguantar", exponen. Pero el agotamiento es tal, que algunos prefieren infectarse para poder salir del infierno. "Podré ir a casa y todo esto habrá terminado: que den ellos la cara", aseguran. "Pensamos que con la intervención las cosas cambiarían. De cara a las familias ha sido así, pero dentro no ha ocurrido", agregan.

Fuentes consultadas por este diario confirman que el centro no avisó cuando debía. "Los registros del centro no cuadran. Hay personas duplicadas, y los datos no están bien", aseguran. La sensación de que el centro trató de ocultar el brote cada vez es más palpable dentro, y fuera. La delegación territorial de Salut en Lleida y la fundación Fiella, antigua gestora del centro, han declinado hacer declaraciones.