26 sep 2020

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Riesgo para la salud en el vertedero vasco

Los ertzainas implicados en el rescate de Zaldibar exigen control médico

Denuncian que pasaron ocho horas expuestos al amianto y que las protecciones les han llegado con días de retraso

Buscan asesoramiento legal para una posible demanda contra el Gobierno Vasco por daños a la salud de los trabajadores

Juan José Fernández

Un momento de las primeras horas del operativo de búsqueda y rescate de los dos trajadores sepultados por el corrimiento de tierras en el vertedero de Zaldibar (Vizcaya) el pasado 6 de febrero.

Un momento de las primeras horas del operativo de búsqueda y rescate de los dos trajadores sepultados por el corrimiento de tierras en el vertedero de Zaldibar (Vizcaya) el pasado 6 de febrero. / EFE

No solo el vecindario de Ermua, Durango y Zaldibar teme por su salud a causa del siniestro del vertedero de esa localidad. Los ertzainas, bomberos, personal sanitario, de Protección Civil y trabajadores de excavación que intervinieron el 6 de febrero en las primeras horas del operativo de rescate tras el derrumbe no tenían la vestimenta ni las máscaras adecuadas para protegerse de la exposición al amianto.

La inquietud cunde entre ellos, como también entre los que, ladera abajo, trabajaron en la reapertura de la AP8, cortada por el material deslizado. Y los policías vascos han sido los primeros en pedir explicaciones al gobierno de Íñigo Urkullu.

El sindicato de la Ertzaintza SiPE ha registrado una nota ante el Comité de Seguridad y Salud Laboral del Departamento de Seguridad (Interior) del Gobierno Vasco en la que exige para los agentes control de salud, por el riesgo de cáncer de pleura u otras enfermedades pulmonares. 

El escrito, registrado en Bilbao el pasado viernes, pide que "se realice un examen inicial médico específico a todos los ertzainas que han participado en el citado incidente", con pruebas de todo tipo en los pulmones, y un "estudio funcional respiratorio", además de que "se dictaminen exámenes posteriores de salud específicos y periódicos a los afectados".

Según el escrito elevado a Seguridad Laboral de la Ertzaintza, el jueves 6 de febrero transcurrió un intervalo de ocho horas entre el momento en que se deslizaron escombros atrapando a dos trabajadores, a alrededor de las cuatro de la tarde, y el momento en que se adoptaron medias conforme al protocolo. Fue un delegado de Protección Civil, indican fuentes próximas al operativo de rescate, pasadas las once de la noche, que advirtió de la gran cantidad de polvo en suspensión en la que la Ertzaintza llama "zona cero" del siniestro. "Y entonces, la primera medida de protección que recibieron los ertzainas fue una orden de que se apartaran un poco", refiere la misma fuente.

Polvo tóxico

El escrito del SiPE pregunta al Gobierno Vasco "si se realizó una medición real de los patrones de luz de las partículas suspendidas para identificar en el aire fibras de amianto, cuál fue el resultado y a qué hora y qué día se realizó". Así mismo inquiere sobre "qué sistema se ha utilizado para la desinfección del material que se ha utilizado en la zona cero por los ertzainas, como los vehículos, incluido el helicóptero, y cuál ha sido el motivo por el que no se han desinfectado la bolsa de material de las patrullas de tráfico intervinientes". 

No está cuantificado aún oficialmente el número de personas que intervinieron. Fuentes no oficiales de la Ertzaintza confirman a EL PERIÓDICO que acudieron al lugar del rescate dos patrullas de tráfico de Vizcaya, una unidad de la Brigada Móvil, una unidad de búsqueda con medios caninos, un helicóptero, y la Unidad de Investigación de Tráfico (atestados) de la policía vasca, como también está recogido en la nota. 

"Lo peor fue cuando apareció el helicóptero, y, con el aire de las aspas, dispersó un montón de polvo amarillo", relata una fuente próxima al operativo. "Cuando los ertzainas abandonaron la zona porque habían sido relevados por otros componentes, se dirigieron a sus domicilios particulares después de haber estado expuestos, dejando la ropa que habían utilizado en las taquillas de sus puestros de trabajo, produciendo una interrelación con la zona que utilizan el resto de ertzainas como vestuario y posteriormente con familiares y demás personas de su entorno", dice el escrito de queja del SiPE.

Diez días después, confían en apagar el fuego del vertedero de Zaldibar. / VINCENT WEST / VÍDEO: EFE

Posible demanda

A partir de este martes, los agentes que participaron en los trabajos van a ser citados, uno a uno, por Osalan (el servicio de Salud laboral) para valorar cada caso. Se les llamará por teléfono y se les  informará en tres centros de reunión (Iurreta, Erandio y Oiartzun) y se les ofrecerá hacerse un examen médico. Pero la Ertzaintza ha descartado pruebas por asbestosis, pues considera que para contraerla hace falta más tiempo de exposición. Su servicio de salud se centrará más bien en posibilidades de contaminación por dioxinas y furanos.

A los dos turnos de ertzainas que se relevaron en el entorno del vertedero antes de la implementación del protocolo de seguridad por contaminación tóxica se les han proporcionado uniformes nuevos. Los que emplearon ese día han sido destruidos. Todos los coches y otros vehículos que estuvieron en la zona fueron apartados del servicio para su limpieza. "Hasta el perro quedó expuesto y ha habido que 'desinfectarlo'", relata Juan Carlos Sáenz, secretario de Organización del SiPE.

Sáenz se ha puesto en contaco con un bufete madrileño de abogados especialistas en amianto. "Estamos buscando asesoramiento jurídico externo para delimitar las responsabilidades a que hubiera lugar,  y por el bien de los ertzainas implicados en toda esta negligencia", explica. "En todo este desastre, se ha actuado con desprecio por las vidas de los que trabajaban en el rescate", añade.

El escrito de su sindicato resume: "No hubo aplicación de protocolo alguno hasta pasadas las 23:00 horas, en las que se informó de que podría tratarse de una zona con un alto índice de amianto, y se comunica que abandonen la zona cero a las 02:15 de la madrugada del día 7 de febrero". 

Máscaras insuficientes

Los agentes de la comisaría de la Ertzaintza en Durango (el vertedero de Zaldibar se encuentra a medio camino entre esa localidad y Ermua), encargados de la custodia del lugar del accidente, no recibieron máscaras de protección hasta la entrada del turno de noche del 14 de febrero, concretamente "máscaras con filtros AXP3 para actuaciones ceranas al vertido", previstas para contaminación con dioxinas o furanos, con "filtros de corta caducidad, y su manipulación ha de hacerse con sumo cuidado". Lo revela una nota emitida por el sindicato ERNE este sábado, que lamenta que "el tipo de protección de estas máscaras no se corresponde con el nivel de riesgo trasladado a los delegados de prevención horas antes".

La nota de ErNE deplora "una forma de actuar negligente que evidencia un desprecio absoluto por la salud de los trabajadores y de los ciudadanos, incrementando de forma innecesaria el riesgo de los compañeros, que, desconociendo lo que está pasando, no toman las medidas de autoprotección adecuadas".

Este sindicato de la Ertzaintza ha convocado una concentración de protesta para la mañana de este martes a la puerta del Parlamento Vasco. En el Departamento de Seguridad del Gobierno Vasco "no evaluaron las consecuencias, no había formación ni previsión ante un tema como este -denuncia el ertzaina Roberto Seijo, portavoz de ErNE-. Fallaron muchas cosas en cuestión de emergencias y evaluación de riesgos para los trabajadores".

Alta humareda que sale del vertedero, que se incendió al poco del deslizamiento de residuos. / vincent west

Pocos agentes 'verdes'

Poco pudo hacer la policía vasca para evaluar los riesgos que presentaba la montaña de resíduos de Zaldibar antes de la trágica tarde del 6 de febrero. La seguridad preventiva es un sueño para los agentes. La Ertzaintza tiene una unidad de vigilancia medioambiental, pero escasa. Para todo el País Vasco, uno de lo puntos de España con mayor acumulación de residuos tóxicos de procedencia industrial, los policías que realizan labores de investigación de delitos medioambientales son ocho, incluido su jefe, un inspector. 

La unidad está centralizada en Erandio (Vizcaya), y está integrada como un departamento de la Unidad de Investigación Criminal y Policía Judicial. Los agentes no acuden a cursos de formación suficientes, y no pueden actuar como patrulla: se incorporan a la investigación de delitos contra la naturaleza o la salud pública después de que se hayan producido y hayan acudido otras unidades ordinarias de la Ertzaintza.