19 feb 2020

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'Gloria', sin piedad

Un hombre de 69 años, primera víctima mortal en Catalunya, eleva a diez la cifra de fallecidos por la peor borrasca de las últimas décadas en España

La intensa lluvia obliga a desembalsar Susqueda y confina a los vecinos de 26 municipios en sus casas

Carlos Márquez Daniel

Estado en que ha quedado la vía de tren entre Malgrat de Mar y Blanes, por la crecida del río Tordera.

Estado en que ha quedado la vía de tren entre Malgrat de Mar y Blanes, por la crecida del río Tordera. / EFE / ALEJANDRO GARCÍA

Decía Josep Pla sobre la tramontana: “Es un mal negocio, porque es destructiva: es una fuerza cósmica superior a cualquier forma humana, una forma gratuita y negativa”. Este miércoles, el viento de levante de la borrasca 'Gloria' ha querido hacer suya la sentencia del escritor del Empordà: un vecino de Palafrugell de 69 años que se ha acercado al puerto de Palamós para comprobar el estado de una embarcación de su propiedad se ha convertido en la primera víctima mortal del temporal en Catalunya, la décima en total.

En el paseo marítimo de Tossa de Mar, una madre le hablaba a su hija sobre el poder de los elementos de un modo mucho más llano: “La naturaleza es muy bonita, pero cuando se enfada…”. La niña intentaba abrirse paso entre el barro, la arena y esa extraña espuma fruto de la nerviosa agitación del agua llena de materia orgánica. Y al fondo, el mar embravecido, devorando la playa; el mismo Mediterráneo al que estos días van llegando los ríos que han obligado a desalojar a varios cientos personas atrapadas, que han destruido campos de cultivo, que ha cortado vías de tren (el tramo entre Malgrat y Blanes va a tardar al menos seis meses en ser reparado) y que ha arrollado carreteras. Pero si hay que elegir una tragedia, los diez muertos y los cuatro desaparecidos, y en lo territorial, sin duda, el Delta del Ebro inundado, el mayor legado de la implacable 'Gloria', la borrasca sin piedad.

Si el lunes el protagonista fue el viento, este miercoles, como el martes, lo habrá sido la lluvia, mucha y de larga duración, que ha sacado de sus cauces ríos como el Tordera o el Fluvià, que ha inundado Sant Pere Pescador desde media tarde. En Girona se temía sobremanera por el Onyar, que en la noche del miércoles seguía aguantando la lluvia procedente de las Guilleries en su camino hacia el Ter, río que también sudaba para alcanzar sin problemas la desembocadura. Una ligera bajada de su nivel permitió abrir compuertas del pantano de Susqueda, que se encontraba al 93% de su capacidad. Los vecinos de los 26 municipios situados aguas abajo de la presa fueron llamados a pasar la noche confinados en sus casas.

Un hombre toma una foto de un puente roto por la fuerza del agua del río Tordera. / AFP / JOSEP LAGO

El ‘conseller’ de Territori i Sostenibilitat, Damià Calvet, ha explicado que la operación ser haría con delicadeza para que el remedio no fuera peor que la enfermedad. Citar a un miembro del Govern viene bien para poner de relieve el goteo constante que las autoridades han ido brindando sobre la borrasca. También el responsable de Interior, Miquel Buch, ha dado cuenta de afectaciones en carreteras (28 vías cortadas y otras 40 con distintas afectaciones) mientras que la responsable de Protecció Civil, Isabel Ferrer, no se ha cansado de pedir “sentido común”, lo que implica no acercarse al mar ni a los ríos, ni que sea para tomar la mejor foto de la historia de Instagram. Ya caída la noche, el aviso de precaución se ha extendido a los municipios situados a orillas del Llobregat, que también creció con fuerza.

"El peor escenario" 

Algunas cifras para entender el alcance de la cosa. Los bomberos han realizado ya más de 7.000 servicios vinculados con el temporal, el Servei d’Emergències Mèdiques ha atendido a 71 personas, dos de ellas de gravedad; el teléfono 112 ha recibido 13.208 llamadas también relacionadas con los efectos de la borrasca, y solo en Barcelona han caído 150 árboles. Si hay que elegir un lugar en el que 'Gloria' haya sido especialmente virulenta, sin duda hay que hablar del Delta del Ebro, donde el mar ha avanzado tres kilómetros tierra adentro, devorando arrozales y sembrando una tremenda incertidumbre: ¿cómo quedará la zona cuando el agua se retire? El secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán, ha admitido que la inundación supera “el peor de los escenarios” que manejaba el Gobierno para este paraje natural. “No nos sirve la información histórica para dar respuestas”, ha añadido, deslizando la idea de que este está siendo un fenómeno meteorológico sin precedentes.

Un coche anegado en una carretera local cerca de Palafolls, en Girona. / ICONNA / JOAN CASTRO

Y ahí asalta otra duda. ¿Es 'Gloria' la peor borrasca que se recuerda? Quizás lo sea por el tamaño de su ámbito de actuación, con daños en buen parte del este peninsular, pero los más mayores sin duda se acordarán de las riadas del Vallès en 1962 que dejaron casi un millar de muertos. O las de 1971 en el ocaso del Llobregat, que causaron 21 fallecidos. En ninguna de esas ocasiones, sin embargo, el fenómeno fue tan global, no solo por su tamaño, sino por la cantidad de aspectos de la vida humana dañados. Al margen de lo citado, hay que acordarse de las casi 500 personas desalojadas cerca del cauce del Tordera y la veintena que tuvieron que abandonar sus hogares en Sant Pere Pescador, abatido después de que el Fluvià llamara a sus puertas.  

Nueve meses sin tren

También el ferrocarril ha sufrido los azotes del temporal. Lo más grave, en la línea que sube a Maçanet por el Maresme. Ha quedado tan inservible que Adif calcula que necesitará entre seis y nueve meses para repararla. Badalona se ha quedado sin parte del Pont del Petroli, las playas de Barcelona han sufrido los daños más graves de los últimos 30 años y numerosos agricultores han presenciado con impotencia cómo el agua iba arrasando su modo de vida. Eso mismo les ha sucedido a Fina y Joan en Palafolls. Sus 12 hectáreas de huerta, completamente anegadas, blandían un poco de todo. De uno de sus almacenes, en medio de la corriente, van saliendo las bandejas con las cebollas a punto para la venta. “Cada una vale unos 16 euros”, señala Fina.

Está previsto que 'Gloria' empiece a remitir este jueves, pero la noche del miércoles promete ser larga y propensa a las precipitaciones intensas en lugares para nada deseables que volverán a poner en jaque los ríos. Será el jueves cuando la borrasca haya dejado todas sus piezas sobre el tablero. Será el momento de hacer balance, y el turno de las administraciones de mover ficha.

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