La estructura cerebral determina la falta de sensibilidad musical
La estructura de la sustancia blanca del cerebro determina si a una persona le gusta más o menos la música, según un estudio del Instituto de Neurociencias de la Universidad de Barcelona (UBNeuro) y del Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (UB-Idibell).
El trabajo, que publica 'Journal of Neuroscience', muestra que la conectividad de la sustancia blanca, el tejido a través del cual se comunican las diferentes áreas del sistema nervioso central, es clave para entender por qué gusta o no la música.
La investigación también ha confirmado que, para que las personas sientan placer con la música, es necesario que las estructuras cerebrales relacionadas con la recompensa a los estímulos trabajen conjuntamente con las estructuras relacionadas con la percepción.
El investigador de la UB Josep Marco Pallarés, que ha liderado el estudio, ha explicado que "escuchar música se considera como una actividad gratificante en todo el mundo, pero existe una gran variabilidad individual: desde personas que prácticamente no podrían vivir sin la música, hasta personas que no obtienen ningún placer, una condición que se ha llamado anhedonia musical específica".
Según Pallarés, "este fenómeno se da en personas sin ningún tipo de patología, que disfrutan de otros estímulos placenteros (como la comida o las recompensas monetarias), pero no son sensibles a la recompensa musical".
"La sensibilidad musical depende del trabajo conjunto de las áreas de percepción auditiva, en concreto entre la corteza supratemporal y un área clave en el procesamiento de la recompensa, el estriado ventral", ha resumido Pallarés.
El objetivo de la investigación ha sido averiguar si la sensibilidad a la música está determinada por cómo se conectan las áreas de procesamiento perceptivo y las del circuito de recompensa.
El experimento se hizo con 38 voluntarios utilizando la técnica de resonancia magnética por difusión, que permite reconstruir la estructura de la sustancia blanca cerebral, es decir, los haces que conectan las diferentes regiones cerebrales.
La sensibilidad a la música de los participantes se determinó mediante la puntuación obtenida en un cuestionario desarrollado por el mismo grupo de investigación, el Barcelona Music Reward Questionnaire (BMRQ), que determina la sensibilidad musical.
Después, durante la sesión de resonancia magnética, los participantes escucharon fragmentos de canciones del género clásico y puntuaron valores de placer entre 1 y 4 en tiempo real.
Para controlar la respuesta cerebral ante otros tipos de recompensas, los participantes también jugaron a una actividad de apuestas monetarias en que podían ganar o perder dinero.
Según Pallarés, "el estudio demuestra que la sensibilidad por la música está relacionada con los haces de sustancia blanca que conectan, por un lado, la corteza supratemporal con la corteza orbitofrontal y, por otra parte, el corteza orbitofrontal con el estriado ventral".
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