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MEDIOAMBIENTE

Lluvia de datos de los Pirineos para el Meteocat

La Fundación Endesa cede 20.000 cartas hidrográficas al Servei Meteorològic de Catalunya

Esta información permitirá estudiar el cambio climático en la zona

Alba Jaumandreu

Vista de un lago de Capdella helado. 1929.

Vista de un lago de Capdella helado. 1929. / Villanueva J S / Fondo Histórico Fundación Endesa

Xavier Turiella dedicó 24 años y 6 meses de su vida a controlar, apuntar y guardar los acontecimientos climáticos diarios de la central hidráulica de Sant Llorenç de Montgai, en la comarca de La Noguera (Lleida). Su trabajo y el de sus compañeros ha permitido crear un archivo de 20.000 cartas hidrográficas, que van desde 1920 hasta 1992. Después de años cogiendo polvo, toda esa información ha sido cedida ahora por la Fundación Endesa al Servei Meteorològic de Catalunya (Meteocat), que podrá estudiar el cambio climático en la zona del Pirineo catalán.

Con tan solo 19 años, el 3 de enero de 1972, Turiella empezó a trabajar en la central hidráulica. Se levantaba antes de las seis de la mañana, se iba andando a la central y allí, a las siete, un día tras otro empezaba a recopilar los datos.

La máxima temperatura del día anterior, la temperatura mínima que se había registrado en las primeras siete horas del día, la humedad relativa del aire, el viento y su velocidad, y en los días de lluvia también observaba el pluviómetro. Así empezaba su jornada en la central hidráulica.

Once horas después, a las seis de la tarde, se volvían a recopilar datos, pero esta vez sobre la temperatura del momento, la humedad del aire y la velocidad del viento. Con toda esa información diaria se generaban las llamadas Cartas Hidrográficas, un documento donde constan todos los datos diarios).

Grupo de trabajadores de la CH Gavet de la Conca, en 1932. / fondo histórico fundación endesa

Ahora toda esta información cedida al Servei Meteorològic de Catalunya se conservará en el Institut Cartogràfic i Geològic de Catalunya. "Estos documentos incluyen datos del periodo de la guerra civil española, y pueden ayudar mucho a entender el panorama climático del momento, ya que mucha información de la guerra se perdió", afirma Antonio Mera, miembro del fondo histórico de la Fundación Endesa. 

Controlar el pantano 

En la central trabajaban en turnos de ocho horas, mañana, tarde o noche, explica Turiella. Los cinco compañeros rotaban los horarios para controlar el pantano diariamente y sin excusas. Lloviera, nevera o helara, los datos recogidos se tenían que enviar a la central principal, Camarasa, y de allí a Barcelona.

Además de ser el encargado de recopilar todos estos datos, también maniobraba con los generadores, las líneas y las compuertas. Todo esto, en un turno totalmente solitario."Teníamos las llaves de la central, y aunque siempre había alguien, éramos como los guardianes".

Turiella vivió una de las experiencias más increíbles de su vida durante una jornada laboral en 1985. Fue un invierno muy frío y el pantano de Sant Llorenç de Montgai quedó completamente helado. "Pude andar por encima del pantano helado. ¡Imagínatelo!", se emociona. Pero esa no fue la única vivencia "extrema" que vivió. En 1982 Lleida, sufrió una de las riadas más importantes de Catalunya. "El agua bajaba a 30.000 metros cúbicos por segundo. Yo estaba controlando las compuertas", exclama.  

Un hombre indicando, en el Puente del Claverol, la altura del agua durante la riada de octubre de 1937. / Ferreras, A. / fondo histórico fundación endesa

Las 20.000 cartas hidrográficas ofrecen información sobre los periodos que se han vivido durante el siglo XX en los Pirineos. Eso, según Marc Prohom, responsable del área de climatología del Servei Meteorològic de Catalunya, es una información de mucho valor, ya que les permitirá conocer información de épocas de las que no tenían nada, ya que desde 1939 el Meteocat quedó clausurado.

Además, los Pirineos, según cuenta Prohom, son una de las zonas que sufren más el cambio climático, por su área montañosa y su gran altitud. Por tanto, esta lluvia de información supondrá un avance en estudios del pasado climatológico de la zona y del futuro en base al cambio climático.

Cambio de rumbo

Turiella recuerda muy bien el 31 de julio de 1996. La empresa decidió automatizar las instalaciones y su pasión se desvaneció. "Lo viví con mucha resignación. Fue un gran disgusto", expresa. Lo trasladaron a hacer el mantenimiento de distintas centrales y así estuvo seis años, aunque con un poco de disgusto.

El valor de todos los datos cedidos por la Fundación Endesa es su procedencia de una fuente primaria. Antes de la automatización de la central, gente como Turiella recopilaba estos datos, sin visión empresarial, por lo que la información no está manipulada.   

Espectadores observando un hidroavión al borde del embalse de Talarn. Al fondo La Pobla de Segur. 1928 / no identificado / fondo histórico fundación endesa

Después de la automatización, Turiella decidió comprar los aparatos con los que trabajaba y se los instaló en una pequeña caseta. Desgraciadamente le robaron  el material, excepto un pluviómetro que aún conserva.

"La central era mi vida", afirma. Reconoce que aunque era un trabajo muy sacrificado y solitario, lo volvería hacer sin dudarlo. El que se podría considerar el hombre del tiempo de la época, ahora con 66 años está jubilado y se dedica a su ‘hobby’, la tierra, eso sí, de vez en cuando pasea por el pantano.

Temas: Endesa