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España participa en la creación de un nuevo fármaco contra la malaria

Un centro puntero en Madrid investiga tratamientos contra enfermedades de países en desarrollo

El descenso del paludismo sufre un estancamiento debido a la falta de financiación y a resistencias diversas

Patricia Martín

Una doctora de Médicos Sin Fronteras atiende a una niña con malaria.

Una doctora de Médicos Sin Fronteras atiende a una niña con malaria. / ROBIN MELDRUM

Junto a la primera vacuna contra la malaria, que ha comenzado a administrarse a 360.000 niños en tres países africanos para probar su eficacia, las esperanzas de erradicación de una enfermedad que se cobra 350.000 muertes anuales están depositadas en la tafenoquina, el primer medicamento desarrollado en los últimos 60 años contra un tipo específico de paludismo que tiene gran incidencia. España ha participado en la aprobación por parte de la FDA, la agencia del medicamento estadounidense, del nuevo fármaco, gracias al trabajo desarrollado en un centro puntero y único, situado en Madrid, y perteneciente a la farmacéutica GSK, en el que se investigan y desarrollan tratamientos para enfermedades endémicas en países en desarrollo.

GSK ha contribuido a la creación de la primera vacuna contra la malaria, en sus laboratorios belgas, y ha trabajado activamente en pro de la tafenoquina, el primer fármaco en años que abre nuevas posibilidades de curación. La malaria está causada por el plasmodium, un parásito que llega a la sangre humana por la picadura de un mosquito, y uno de los “cuellos de botella” para su erradicación, según explica Quique Bassat, coordinador de la línea de investigación de Malaria del Instituto de Salud Global, es que, aunque una persona sea tratada con éxito contra la enfermedad, en su hígado se quedan hipnozoitos o fórmulas durmientes indetectables que provocan la reactivación de la malaria semanas o meses después de la primera recaída, en personas infectadas por el parásito plasmodium vivax. La tafenoquina elimina dichos hipnozoitos hepáticos y, a diferencia del medicamento existente hasta ahora, tiene éxito en una sola dosis, en lugar de en 14 días de administración.

Reducción del número de dosis

Esta reducción en el número de tomas es importante porque en África muchas familias se toman la primera pastilla ante el doctor, pero luego, por diversos motivos, interrumpen el tratamiento. Con el nuevo fármaco, no es necesaria la continuidad para curarse. Y es que este es uno de los motivos que, junto con la continua evolución de los parásitos, las resistencias a los medicamentos, la administración de fármacos falsos o la falta de recursos, están provocando que la malaria se estanque, según alertaron varios especialistas en unas jornadas organizadas por GSK. De hecho, desde el 2010 el número de casos había descendido progresivamente, hasta reducirse de 239 a 219 millones, pero el último informe anual de la OMS, correspondiente al año 2018, avisa de que se ha producido un aumento de dos millones de infecciones.

Por eso, los investigadores reclaman no bajar la guardia y que se continúen destinado los recursos necesarios. En este escenario, la vacuna que ha comenzado a suministrarse en niños no se considera una "bala mágica", dado que no funciona tan bien como otras, pero sí una "pieza más en el puzzle" de herramientas destinadas a luchar contra el paludismo.

El doble de casos en España

En España la malaria está erradicada desde el año 1961 pero se han duplicado el número de casos desde el 2010, debido a un aumento de la inmigración y del número de viajeros que viaja a países donde el paludismo está extendido. Así, de 351 casos hace 9 años se han pasado a 755 en el 2016. Aún así, la mortalidad dentro de nuestras fronteras es “excepcional” y se sitúa por debajo del 1%, según el doctor Rogelio López, jefe de la unidad de referencia de enfermedades tropicales del Hospital Ramón y Cajal.

El especialista recomienda en cualquier caso a los viajeros a zonas de riesgo que usen mecanismos de barrera como mosquiteras y repelentes de mosquitos, tomen quimioprofilaxis antes, durante y después del viaje y acudan a centros especializados si al volver tienen síntomas como dolores de cabeza o fiebre elevada, aunque hayan pasado meses desde que se desplazaron.