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La Iglesia católica alemana admite abusos sexuales a 3.677 menores

Un informe revela que hasta 1.670 clérigos participaron de las agresiones contra niños entre 1946 y 2014 y alerta de que esta lacra "no se ha cerrado"

Carles Planas Bou

El cardenal Reinhard Marx, arzobispo de Múnich, y el presidente de los obispos alemanes, Nikola Eterovic, este lunes, en la víspera de la presentación del informe, en Fulda. 

El cardenal Reinhard Marx, arzobispo de Múnich, y el presidente de los obispos alemanes, Nikola Eterovic, este lunes, en la víspera de la presentación del informe, en Fulda.  / ARNE DEDERT

Era un secreto a voces pero hasta ahora la Iglesia católica alemana no había entonado el ‘mea culpa’. Entre 1946 y 2014 al menos 3.677 niños fueron abusados sexualmente en el seno de esta poderosa y extendida institución religiosa. Según informa un estudio interno, hasta 1.670 clérigos participaron durante décadas de la violencia y depredación sexual.

Aunque las diócesis alemanas no harán publico el documento hasta la Asamblea General de otoño que se celebra este martes en la ciudad de Fulda, el pasado 12 de septiembre el semanario ‘Der Spiegel’ adelantó las cifras de ese exhaustivo estudio, encargado por la Conferencia Episcopal Alemana (DBK) y elaborado durante los últimos cinco años por las universidades de Mannheim, Heidelberg y Giessen.

En este informe se detalla que la mitad de los 3.677 niños y jóvenes alemanes que fueron víctimas de abusos eran menores de 13 años mientras que en uno de cada seis casos se trata de violaciones. Eso significa que al menos 612 niños fueron violados por miembros de la Iglesia católica alemana. La mayoría de ellos eran varones.

Más víctimas e informes destruidos

Aunque el informe que se presentará este martes ha investigado los 38.000 archivos disponibles de las 27 diócesis del país, los expertos apuntan a que esas cifras podrían ser mucho más abultadas, pues presuponen que muchos de los casos de abuso sexual y violación nunca fueron denunciados. “Todos los datos subestiman las condiciones reales”, apuntan los autores del estudio en su documento.

Además denuncian que en muchos casos los informes sobre abusos sexuales en la Iglesia fueron “manipulados o destruidos”, lo que hace pensar en una "indicación de la extensión del campo oscuro a asumir”. La mitad de los casos pudieron ser detectados gracias a las demandas por indemnización de las víctimas, no porque lo sucedido estuviese detallado en los informes de las diócesis alemanas.

El escándalo ha golpeado de nuevo a una Iglesia que ya se ha visto en el ojo del huracán en más de una ocasión. En julio del año pasado una investigación determinó que hasta 547 niños y niñas del coro de la catedral de Ratisbona fueron violados y agredidos sistemáticamente por sus profesores entre 1953 y 1992. Durante la mayoría de esos años de “miedo, violencia y desamparo”, el director del coro fue Georg Ratzinger, hermano mayor del Papa emérito Benedicto XVI.

Silencio cómplice

La mayoría de estos crímenes perpetrados contra menores de edad fueron callados durante años por una Iglesia cómplice. Así, el informe recoge que con asiduidad los clérigos acusados de abusos fueron trasladados a otras diócesis para acallar el escándalo sin tener que enfrentarse a procesos legales. Solo una tercera parte de ellos lo hicieron, pero al final las sanciones fueron mínimas o nulas. De todos los acusados solo un 4% son actualmente activos. “No hay razones para suponer que el abuso es un tema que se cerró en el pasado”, denuncia.

Incluso antes de su publicación, el informe ya apunta a consecuencias políticas y legales. El Gobierno federal alemán ha asegurado que debe intervenir en estos escabrosos casos que implican crímenes perpetrados por el clero católico del país. “El Estado no puede estar interesado en una Iglesia que pierde toda su credibilidad”, ha asegurado el comisario de abuso del gobierno, Johannes-Wilhelm Rörig, en declaraciones al diario ‘Süddeutsche Zeitung’. Según Rörig, el gobierno federal y los gobiernos regionales deben hacerse cargo de parte de la tramitación de los casos eclesiásticos para facilitar el acceso a documentos públicos y agilizar las reclamaciones de indemnización por parte de las víctimas.