Ir a contenido

EN CIUTAT VELLA

La Generalitat, sin medios para atender a los menores de las comisarías

Los mossos custodian a una veintena de jóvenes mientras no tienen educadores y les compran bocadillos

La Conselleria d'Afers Socials alega que los servicios están sobresaturados por el gran aumento de llegadas

Beatriz Pérez

Menores magrebís durmiendo en la comisaría de Ciutat Vella.

Menores magrebís durmiendo en la comisaría de Ciutat Vella.

La noche del viernes al sábado durmieron en la comisaría de Ciutat Vella 16 menores no acompañados (menas), siete más que la noche anterior. No es un lugar adecuado para que unos niños pasen la noche, pero la Conselleria de Treball, Afers Socials i Famílies alega que los servicios de la Direcció General d'Atenció a la Infància i l'Adolescència (DGAIA) están saturados. Por eso el departamento no descarta que esta situación vuelva a repetirse durante más noches. No hay un plan de urgencia establecido por parte de la administración más allá del compromiso de "tratar de agilizar el proceso" y de que los niños vayan siendo derivados, poco a poco, a casas de colonias, albergues, hoteles o edificios cedidos para tales fines.

La situación, ciertamente, es alarmante. Según datos oficiales de Afers Socials, en agosto llegaron a Catalunya 450 jóvenes migrantes sin referentes familiares; la primera quincena de septiembre, han sido 185. Y aunque todavía no ha hecho oficiales estas cifras, el departamento apunta a que solo esta semana han puesto pie en territorio catalán 140 menas más. "La situación nos está sobrepasando -confirman a EL PERIÓDICO fuentes de la 'conselleria'-. También estamos teniendo problemas para encontrar profesionales que se hagan cargo de los menores". Fuentes policiales atestiguan la "subida excepcional" de menas en Catalunya: en el 2015 llegaron 526; en el 2017 unos 900 y este 2018 ya han llegado unos 2.500.

Procedentes de Andalucía

No solo en la comisaría de Ciutat Vella hay adolescentes durmiendo, también en la del Eixample. Son, mayoritariamente, originarios del Magreb y proceden de Andalucía. "Han llegado a España cruzando el Estrecho. Andalucía está saturadísima, así que los servicios sociales los meten en autobuses y los mandan a las grandes capitales para que se difumine el problema", denuncian fuentes policiales. Los Mossos d'Esquadra atienden como pueden a los menores que duermen en las comisarías estos días. Con una tarjeta de las máquinas 'vending' les compran bocadillos precocinados entre las 20 y las 23 horas, y les ofrecen agua. Los propios agentes los custodian (sin detenerlos) hasta que aparezca un educador que se haga responsable.

"Estos chavales no tienen que dormir en una comisaría. La DGAIA, como medida excepcional, podría habilitar un polideportivo para dormir, igual que se hace cuando hay una inundación o un incendio. Debería habilitar mecanismos para que no durmieran aquí", argumentan estas fuentes. El departamento de Afers Socials i Famílies, pese a que no descarta tomar esta medida "si las circunstancias obligan a ello", no le parece la más adecuada. "Los menas necesitan estar en grupos pequeños para evitar conflictos. Por un lado, son adolescentes. Por otro, vienen de circunstancias difíciles", responden fuentes de la 'conselleria'.

El futuro que les espera a estos menores no acompañados que estos días duermen en las comisarías no es muy halagüeño. Con frecuencia acaban convirtiéndose en los llamados "niños de la cola", esos que esnifan pegamento y que suelen deambular por las inmediaciones de la tienda Apple de la plaza de Catalunya para coger wifi gratis. Duermen en pisos ocupados y a menudo cogen enfermedades como la sarna. Algunos cometen pequeños delitos para poder subsistir.