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Las consecuencias de una alimentación restrictiva

Los expertos aconsejan la supervisión de nutricionistas para hacer dietas 'veggies'

La carencia de vitamina B12 es el talón de Aquiles de los vegetarianos y veganos

En época de desarrollo puberal, debe acudirse al médico si no se gana peso

Imma Fernández

Helena Escoda, en su Vegàns & Bio Economato. 

Helena Escoda, en su Vegàns & Bio Economato.  / Elisenda Pons

“La educación nutricional debería extenderse por las redes, donde actrices, cantantes e ‘influencers’ explican sus experiencias con el veganismo, muchas veces con consejos erróneos”, alerta Marga Serra, doctora en ciencias de la salud, bióloga y nutricionista, colaborada de la UOC. La adolescencia es época de crecimiento y precisa una dieta equilibrada.  “Los jóvenes ovolactovegetarianos tienen menos peligro porque se alimentan de huevos, leche y sus derivados. Los veganos, en cambio, necesitan un buen asesoramiento ya que en las consultas observamos carencias de nutrientes, como la vitamina B12, hierro, calcio, ácidos grasos poliinsaturados, omega 3 y 6". La visita a dietistas nutricionistas es obligada.

La doctora Nerea Becerra, experta de la Universitat Rovira i Virgili, ratifica que la principal deficiencia que suele acompañar este tipo de dietas es la de la vitamina B12, presente solo en alimentos de origen animal. “Una dieta bien planificada, suplementada con B12, evita la carencia”. Pero la moda de convertirse en vegetariano o vegano sin acudir a un profesional puede comportar “un alto riesgo de deficiencia en B12, la cual va acompañada de anemia y deterioro del sistema nervioso”.

La nutricionista informa que, según la Asociación Americana de Diétetica, las dietas vegetarianas apropiadas son saludables y pueden aportar beneficios para la prevención y tratamiento de ciertas enfermedades, como los efectos beneficiosos al reducir el colesterol, que también sucede con la dieta mediterránea. “Aunque aún no hay conclusiones sólidas,  análisis recientes apuntan a que las personas que siguen estas dietas tiene entre el 8 y 15% menos riesgo de desarrollar cáncer”, expone.

Siempre que estén bien adaptadas a las necesidades fisiológicas y nutricionales de cada individuo, los menús ‘veggies’ son apropiados para cualquier etapa de la vida, incluyendo el embarazo, lactancia, infancia y adolescencia, agrega la especialista.

Pérdida de peso y anorexia

Sobre el riesgo de que estas restricciones alimenticias acaben en anorexia, responde la psiquiatra Teia Plana, coordinadora de la Unidad de Trastornos de la Conducta Alimentaria del Hospital Clínic de Barcelona. “Los trastornos como la anorexia nerviosa son enfermedades multicausales, pero sí es verdad que realizar una dieta que suponga restricción de alimentos y, sobre todo, una disminución de peso es uno de los factores precipitantes más relevantes del trastorno”. Si nos centramos en la población de mayor riesgo como las chicas jóvenes, una dieta muy restrictiva llegaría a poder multiplicar casi por 20 la probabilidad de sufrir un trastorno alimentario, informa. Aun así, estas estadísticas se refieren a toda la población que hace cualquier dieta.  “Si no se hacen supervisadas por profesionales es fácil que haya riesgo que afecte el peso”.

En la práctica clínica, agrega, se detecta que algunas personas con dietas veganas o vegetarianas han sufrido previamente algún trastorno alimentario que no se ha resuelto. Aunque puede ser un porcentaje pequeño, en estos pacientes habría atribuciones erróneas y fóbicas en los alimentos evitados. Plana aconseja que cualquier pérdida ponderal significativa y mantenida en menores de edad, en época de desarrollo puberal y pondoestatural, debe consultarse con el pediatra o médico de cabecera. “Se espera a estas edades que los chicos y chicas vayan ganando peso y no manteniéndolo ni bajándolo”.

Ortorexia y pensamientos obsesivos

Respecto a la ortorexia, la doctora sostiene que, aunque no está considerado un trastorno de la conducta alimentaria, algunos estudios la comparan con otras enfermedades y evidencian que comparte síntomas con la anorexia nerviosa y los trastornos obsesivo-compulsivos. “Con frecuencia se radicaliza el concepto de saludable en una dicotomía de blanco o negro". Los alimentos son o saludables o prohibidos. "Estas personas dedican muchísimo tiempo a la alimentación, tienen muchos pensamientos obsesivos en torno a la comida y al riesgo de tener enfermedades, se sienten con elevada culpabilidad si no siguen  lo pactado y restringen muchos productos". A diferencia de la anorexia, donde la preocupación está en el miedo a engordar, en estas personas "el miedo sería a enfermar o no estar sano según lo que coman".

Para Jesús Román, presidente de la Sociedad Española de Dietética y Alimentación, el peligro de las dietas ‘veggies’ es la “inconsciencia”.  “Hay que aceptar la libertad de cada uno y a los jóvenes no se les puede negar su opción porque lo harán lo igual, lo mejor es acompañarles”. Con buenos consejos, no tiene por qué haber riesgos.

"Gurús extremistas"

El especialista reprueba la “alarmista y excéntrica” moda del comer sano expandida por los gurús de internet. “Empezó siendo cosa de los chavalotes de gimnasio, y hoy nos bombardean opinando de forma dramática sobre cosas inciertas”. Es una obsesión, sostiene, que puede llevar a no comer o comer mal. “Dicen que si el zumo de naranja contiene demasiado azúcar. A ver, si te tomas dos vasos es bueno”.

Comer variado y mantener el equilibrio es la clave, pero la pasión por la comida disparada por los ‘masterchefs’ y demás ha llevado a que todos hablen de todo y de "manera extremista", prosigue. “¡Que si la leche es mala! Y lo justifican diciendo que los hombres son los únicos animales adultos que la toman. Vale y qué. También somos los únicos que llevamos gafas”.

Temas: Dietas

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