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Postal rescatada

Marciala, testigo del voto femenino en 1915

Una española narra a su familia en una carta los movimientos sufragistas de principios de siglo pasado en Dinamarca

Eduardo López Alonso

Manifestación de mujeres en 1915 en Dinamarca de apoyo al voto femenino, recién aprobado por el Rey Cristián X. 

Manifestación de mujeres en 1915 en Dinamarca de apoyo al voto femenino, recién aprobado por el Rey Cristián X. 
Texto remitido por Marciala a su hermana desde Dinamarca, en 1915. 

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Marciala Granados González no pasará a la historia con mayúsculas pero fue indudablemente una pequeña pieza de ella. Durante su vida en los albores de principios del siglo pasado fue testigo y protagonista de la semilla de la liberación de la mujer en el norte de Europa. Nacida en la población de La Cabrera, un pequeño municipio al norte de de Madrid, hija de una madrileña viuda y de un díscolo asturiano que no llegaron a formalizar matrimonio, Marciala fue adalid de liberación de la mujer en su propia familia, mujer viajera en tiempos de blanco y negro y falda larga. 

Poco se sabe de ella, apenas crónicas familiares con escasos visos de exactitud y muchos tintes de fábula. Pero una postal enviada a su hermana en 1915 sirve de excusa y ejemplo de unas luchas lejanas de las que penden las actuales. Una imagen en tonos grises de mujeres de blanco, sufragistas, defensoras de sus derechos marchan ante el Rey de Dinamarca Cristián X para agradecerle la legalización del voto femenino. En Dinamarca, el sufragio femenino fue reconocido en 1915.

El primer Estado independiente en instaurar el voto femenino fue Noruega, en 1913, y supuso un hito en la igualdad ya que marcó el inicio de una serie de reformas que han convertido al país nórdico en uno de los grandes referentes del feminismo. En 1922, Karin Platou fue la primera mujer elegida para el Parlamento, y en 1927 se igualaron los derechos económicos y jurídicos de los cónyuges. 

Marciala fue contratada por el cónsul de España en Copenhague​ como dama de compañía al servicio de la familia. En esa postal enviada a su hermana, guardada ahora como antigüedad familiar al borde de culto, Marciala escribe una líneas en una sorprendentemente pulida caligrafía. "El día 5 de junio de 1915, firmó el rey de Dinamarca la ley del voto para la mujer". "Hemos visto la manifestación desde nuestras ventanas, todo ha pasado por delante de ellas y estuvimos muy distraidas. Esta es una novedad pues solo son tres los países que permiten votar a la mujer; Suecia, Noruega y Dinamarca". 

Marciala fue testigo del movimiento sufragista de las mujeres en el norte de Europa, en su mayoría acaudaladas, pero ella misma fue protagonista de una vida distante a la habitual en la España de principios de siglo. Cuenta la leyenda que sobrevivió a la primera travesía del 'Titanic' y que trasladó con congoja a la familia sus vivencias entre los rascacielos de Nueva York. Falleció a los 35 años, el 26 de agosto de 1917, sin descendientes. Testigo del resurgir de la mujer como protagonista de la política y de las marchas reivindicativas.