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educación

Ensenyament fichará a 1.500 profesionales para hacer la escuela más inclusiva

Los alumnos con necesidades educativas irán a colegios ordinarios, que se reforzarán con más docentes, monitores, logopedas y psicopedagogos

La Generalitat prevé que el despliegue del nuevo modelo costará 142 millones de euros los próximos cuatro años

María Jesús Ibáñez / Barcelona

Alumnos de la escuela de primaria Lanaspa y del centro de educación especial Crespinell, ambas de Terrassa, en una clase de gimnasia conjunta.

Alumnos de la escuela de primaria Lanaspa y del centro de educación especial Crespinell, ambas de Terrassa, en una clase de gimnasia conjunta. / JOSEP GARCIA

Tres años de negociaciones, más de 400 reuniones de trabajo y 44 anteproyectos y borradores han hecho falta hasta llegar al decreto de atención a los alumnos en un sistema educativo inclusivo, la normativa que regulará a partir de ahora cómo las escuelas catalanas deben incorporar a los estudiantes con necesidades especialeas de aprendizaje. El término incluye a alumnos que sufren alguna discapacidad, a los que padecen algún tipo de trastorno o problema de aprendizaje, a los que presentan altas capacidades intelectuales y a los que por razones sociales y culturales se encuentran con dificultades para avanzar. El decreto, aprobado este martes por el Consell Executiu de la Generalitat, reemplaza al que estaba vigente hasta ahora, un texto de 1997 que llevaba pendiente de ser sustituido desde la aprobación de la ley de educación de Catalunya (LEC) el 2010.

El nuevo decreto, que las asociaciones de estudiantes afectados han recibido con muestras de satisfacción, prevé, como reclamaban las familias, que cualquier menor con necesidades educativas sea escolarizado en primera instancia en un colegio ordinario. Solo si los padres del niño lo solicitan o si la afectación del pequeño es de carácter severo, este será atendido en un centro de educación especial. "Y eso será posible porque cada alumno contará con un itinerario personalizado, lo que significa que deberá a tener a su disposición todos los medios y recursos que precise para poder seguir las clases con normalidad, estudie donde estudie", ha subrayado Carme Ortoll, directora general de Educación Infantil y Primaria, una de las personas que ha liderado la redacción del decreto.

Todos los centros educativos de Catalunya deberán reorganizar sus proyectos pedagógicos (algunos ya lo tienen previsto) para poder dar respuesta a las necesidades de los alumnos con necesidades educativas especiales, a los que previamente los maestros y los servicios de atención psicopedagógica (en colaboración con las familias, insiste la Generalitat) habrán evaluado. "Será el informe de reconocimiento de cada estudiante, el que dicte qué medidas necesita y el que determine el plan de apoyo personalizado que ha de seguir", ha indicado Mercè Esteve, subdirectora general de Ordenación y Atención a la Diversidad, que también ha dirigido los encuentros de trabajo preparatorios del decreto.

Hacer el aprendizaje más flexible

"Si un niño con problemas de visión necesita, por ejemplo, un proyector para la pizarra que aumente el tamaño de las letras, se le deberá facilitar... Al resto de niños de la clase les dará igual y para ese niño el proyector será una gran ayuda", ha detallado Ortoll. Eso supone, ha indicado la directora general, que "los colegios habrán de dotarse de entornos de aprendizaje flexibles". Cada centro debe crear, asimismo, su propia comisión de atención a la diversidad para analizar qué le hace falta y cómo se organizan los recursos de que dispone.

El presupuesto necesario para reforzar las plantillas de las escuelas y para adquirir los recursos y la tecnología se ha estimado en unos 142 millones de euros en los próximos cuatro cursos. La Conselleria d'Ensenyament calcula que en ese periodo se contratarán alrededor de 1.500 docentes, monitores de apoyo, logopedas, psicólogos y psicopedagogos, entre otros profesionales. 

Los 150 colegios de educación especial que existen actualmente en Catalunya (públicos y privados) pasarán a ser centros proveedores de servicios y recursos, según prevé el decreto. Esto significa que el personal que trabaja en estas escuelas deberá organizarse y prestar apoyo educativo a los docentes de los colegios ordinarios. Los centros de educación especial seguirán atendiendo a los estudiantes con discapacidades más severas.

También el personal de las unidades de apoyo a la educación especial (USEE, en sus siglas en catalán) se incorporará a las aulas, de modo que los alumnos con necesidades no tendrán que salir de clase para ir a la USEE, como ocurre ahora.

Centros de nuevas oportunidades para labrarse un futuro laboral

El nuevo decreto de la atención educativo de los alumnos en un sistema inclusivo (habla de sistema, no solo de escuela) trata de dar respuesta a una de las principales inquietudes de los padres de alumnos con discapacidad: ¿qué pasa cuando se termina la educación obligatoria? La normativa aprobada este martes dedica un capítulo a este asunto y contempla, entre otras medidas, la creación de centros de nuevas oportunidades, en los que los jóvenes podrán completar su formación, tanto académica como profesional, para obtener una titulación que les permita abrirse camino en el mundo laboral.