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500 ahogados en las playas y piscinas españolas en un año

El número de víctimas mortales en el agua supone casi la mitad de los fallecidos en accidentes de carretera

RAFAEL MORALES / BARCELONA

Una pisicina situada en la montaña de Montjuïc, con la ciudad de Barcelona al fondo.

Una pisicina situada en la montaña de Montjuïc, con la ciudad de Barcelona al fondo. / JORDI COTRINA

El problema está vigente durante todo el año, pero con la llegada del verano adquiere protagonismo: a falta de datos oficiales, los expertos en gestión de ámbitos acuáticos aseguran que el año pasado murieron en España cerca de 500 personas en piscinas públicas y privadas, en parques acuáticos y en las playas de todo el litoral español. Los perfiles más vulnerables, dicen, son los niños varones de uno a cuatro años de edad y los adolescentes de entre 14 y 19.

"En España no se aplica la reglamentación de seguridad adecuada a pesar del coste en muertos y heridos graves", lamenta Cristian Bono, presidente del Consejo Superior de Normalización y Seguridad Integral en Piscinas (Cnorsip). Esta entidad trata de concienciar a la población y a las administraciones sobre riesgos a los que no se presta la suficiente atención, y sobre la necesidad de aplicar un modelo de gestión adecuado. Apuntan que cada año fallecen en Europa más de 5.000 menores de 19 años, y que por cada una de estas muertes por ahogamiento otros 140 niños son hospitalizados y 20 más tienen que ser atendidos en urgencias.

TRABAJO DE SOCORRISTAS

En las playas, la Generalitat pone en marcha cada temporada campañas de información y seguridad para concienciar a los bañistas. En primer lugar, los responsables del Govern recomiendan respetar las banderas que advierten del nivel de riesgo de baño en el mar, seguir las normas de seguridad establecidas y las indicaciones de los socorristas. Algunos ayuntamientos, como los de Tarragona y Salou, han puesto en marcha sus propias medidas y han aprobado ordenanzas para multar a quienes se bañen con bandera roja. Los socorristas se quejan con frecuencia de que la gente no hace caso de sus advertencias.

Solo la Creu Roja, una de las entidades que prestan el servicio de vigilancia y socorrismo en las playas catalanas, atendió a 19.788 personas durante los tres meses estivales del 2015: desde mediados de junio hasta mediados de septiembre. El organismo contabilizó 18.387 atenciones de carácter sanitario y 146 rescates, el 30% menos que el año anterior "gracias al trabajo preventivo realizado". Del total de asistencias sanitarias, 8.470 se produjeron a causa de un traumatismo y 4.299 por contacto con medusas.

MODELO DE GESTIÓN

Para aplicar de forma específica en el caso de piscinas, parques acuáticos y otras instalaciones al margen de las playas, Bono pone de ejemplo las campañas de tráfico: un modelo que contribuiría a disminuir los accidentes -de todo tipo- en los entornos acuáticos. En proporción, destaca, no hay tanta diferencia entre el medio millar de muertes en el agua y las 1.126 en accidentes de tráfico que la DGT registró en el 2015. "Durante el verano, en algunas comunidades autónomas, las muertes por ahogamiento superan a las que se producen en accidentes de circulación",  asegura Bono. "El ahogamiento es la segunda causa de muerte accidental".

Para poner remedio a esta situación, Cnorsip ha desarrollado un modelo de gestión eficiente siguiendo parámetros internacionales homologados. La propuesta que expuso la semana pasada en unas jornadas científicas celebradas en la Universitat Rovira i Virgili (URV) ayuda a identificar los peligros y riesgos en las instalaciones acuáticas. El objetivo es desarrollar de forma continuada mecanismos que ayuden a los gestores a mejorar la prevención, la seguridad y la calidad de sus equipamientos.

PROBLEMAS HABITUALES

La presencia de pederastas "es un problema muy habitual"

La presencia de pederastas en piscinas y parques acuáticos es uno de los riesgos sobre los que alertan los expertos en gestión de ámbitos acuáticos del Consejo Superior de Normalización y Seguridad Integral en Piscinas (Cnorsip). El presidente de esta organización sin ánimo de lucro, Cristian Bono, asegura que "es un problema muy habitual", y que por ello hay que formar a los trabajadores de las instalaciones para que lo aborden de la forma adecuada. "No hay procedimientos claros para actuar, a pesar de que cada año se registran varios casos de presencia de pederastas en las instalaciones", lamenta el presidente de Cnorsip. Considera que en primer lugar hay que identificar al sospechoso, abordarlo de la manera apropiada y retenerlo hasta que llegue la policía. Insiste, sin embargo, en que es una tarea muy delicada, y que muchas veces el problema queda sin resolver porque los padres de los niños afectados finalmente no presentan denuncia. Bono también se refiere al riesgo por el uso que hacen de las imágenes las personas que fotografían o filman a los bañistas.

Debido a que "la legislación no aporta las suficientes herramientas de control", el déficit de mantenimiento en las instalaciones es uno de los problemas más recurrentes, pero también son habituales los problemas de higiene y las deficiencias de formación del personal para actuar en las situaciones habituales que se dan en las piscinas, parques acuáticos y espás. "Si te da asco o miedo entrar descalzo en un vestuario es que probablemente no está limpio", apunta Bono. También alerta sobre la higiene personal de los bañistas. "Es defectuosa", asegura, y explica que son demasiadas las personas "que arrastran materia fecal" al agua de las piscinas.

COSTUMBRES EXTRAÑAS

En este sentido, también se refiere a que cada vez es más frecuente en Catalunya y España la presencia de ciudadanos procedentes de otras culturas que acostumbran bañarse con más ropa que un simple bañador. Como los musulmanes. El problema es que aquí está prohibido por razones de higiene. "Son problemas que se pueden evitar de forma simple, con la información adecuada", aseguran los expertos en instalaciones acuáticas. Pero los gestores de cada equipamiento también deben estar formados para evitar riesgos como los que se derivan de una tormenta eléctric, por ejemplo.

Explica Bono que, de forma global, la accidentalidad en las piscinas pasa desapercibida "porque los accidentes que se registran, muchos muy graves, apenas trascienden a la opinión pública, y cuando lo hacen siempre es de una forma tan atomizada que impide ver la auténtica magnitud". El problema empieza, asegura Bono, por la legislación, ya que cada comunidad autónoma tiene una propia, y muchos ayuntamientos también.