DÍPTEROS EN LOS TRIBUNALES

Moscas y larvas chivatas

Los insectos pueden ser muy útiles para desentrañar la historia de crímenes y fraudes

Una experta forma a biólogos y policías en un curso en Barcelona de entomología forense

Curso de entomología forense organizado en Collserola por el Col·legi de Biòlegs y BCN Forensics.

Curso de entomología forense organizado en Collserola por el Col·legi de Biòlegs y BCN Forensics. / RICARD CUGAT

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MICHELE CATANZARO / BARCELONA

En 1994, un recluta apareció muerto en un patio de un cuartel en Zapala (Argentina). Sus superiores dijeron que acababa de morir. Pero una bióloga, Adriana Oliva, se fijó en los insectos presentes en el cadáver. Las larvas de una mosca verde sugerían que la muerte se había producido entre medio mes y un mes antes. La ausencia de otros insectos típicos de los cadáveres apuntaba a que, tras una breve exposición al aire (suficiente para que le alcanzasen las moscas verdes), el cadáver había estado escondido en un lugar cerrado y oscuro. Además, el cuerpo mostraba señales de una brutal paliza.

Oliva publicó sus resultados en el 2004, lo que la convirtió en una estrella para los entomólogos forenses de todo el mundo, es decir, los expertos capaces de traducir para un tribunal el mensaje de un testigo muy callado: los insectos. Una de las maestras de este arte, la bióloga de la Universidad del País Vasco Marta Saloña Bordas, reveló algunos de sus secretos a un grupo de biólogos y policías catalanes en un reciente curso celebrado en Barcelona.

CONEJO Y TEJÓN ATROPELLADOS

Los aprendices se reunieron en el idílico paraje de la masía de Can Balasc, en Collserola, para algo tan 'gore' como buscar cadáveres de animales, extraer de ellos larvas y moscas y pasar un fin de semana analizándolos. Los organizadores, representantes del Col·legi del Biòlegs de Catalunya y de la empresa BCN Forensics, conocían por adelantado las circunstancias de la muerte de los bichos -un tejón y un conejo atropellados en días anteriores-, pero los participantes en el curso lo descubrieron a lo largo del taller.

La investigación les apasionó, juzgando por el ahínco con el cual, enfundados en batas blancas, se dedicaban a clasificar, embotellar y escudriñar los dípteros Es que los insectos presentes en un cadáver tienen mucho que decir. "Los puntos del cuerpo en donde se concentran las larvas pueden apuntar a un asesinato, una muerte natural o un suicidio", explica Saloña. En un cadáver en avanzado estado de descomposición ya no se distinguen las heridas. Sin embargo, si se hallan larvas en la proximidad de las sienes o en un lugar que no sea un orificio natural, se puede deducir que allí hubo marcas de una paliza o de una bala.

En caso de envenenamiento, cuando no queda traza de la ponzoña en el cadáver, puede que aún se encuentre en los insectos. "Hay distintos tipos de insectos en una oficina o en el margen de una carretera", observa Saloña: si el perfil de las especies no cuadra con el ambiente, es lícito sospechar que ese cadáver ha sido manipulado.

El uso más famoso de la entomología forense es la datación. "El orden de llegada de las distintas especies y el estado de desarrollo -huevo, larva, adulto- dicen mucho sobre el rango de tiempo del deceso", apunta Saloña. En las temporadas cálidas, los primeros en llegar son los moscardones, luego las moscas verdes, más tarde llegan los escarabajos y también se puede sacar información de los ácaros que vienen con las moscas.

CADÁVER CON MIASIS

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Los insectos pueden revelar incluso eventos anteriores a la muerte. Saloña intervino en un caso de una persona mayor muerta en una residencia: la entomóloga halló en el cadáver una miasis, es decir, una infestación de moscas que se alimentan de tejido vivo. Esto sugería que la persona debía haber sufrido malos tratos antes de morir.

No obstante los éxitos, Saloña alerta de que el trabajo de los peritos reales está muy lejos de los de la serie 'CSI'. Por ejemplo, los insectos que se comportan como plaga lo infestan todo, y es difícil encontrar su foco y extraer conclusiones. Además, muchos médicos forenses no se molestan en llamar a un entomólogo. "Esperamos que el curso sirva para sensibilizar más", explica Fernando García Colina, de BCN Forensics. Entre los estudiantes había desde un agente de los Mossos hasta una investigadora de la empresa Henkel, que produce insecticidas.