El ayuntamiento de Sabadell media para evitar que el crimen del bar enfrente a gitanos y chinos

Ha pedido a representantes de ambas comunidades que eviten que la reyerta engendre un conflicto étnico

La cuenta pendiente de pago de la víctima mortal pudo ser el móvil del homicidio cometido por el propietario

Agentes de policía se llevan detenido al presunto homicida de Sabadell.

Agentes de policía se llevan detenido al presunto homicida de Sabadell.

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ALBERT SEGURA / Sabadell

La muerte de un hombre de etnia gitana a manos de un ciudadano de origen chino ayer en un bar de Sabadell no tuvo su origen en un conflicto étnico, pero el temor a que lo genere ha hecho maniobrar al ayuntamiento. El teniente de alcalde de Seguridad Ciudadana, Joan Manau, ha explicado que el consistorio ha contactado con representantes de ambas comunidades para que eviten que la reyerta engendre tensión entre gitanos y chinos, colectivos entre los que, ha asegurado, no existe ningún enfrentamiento. Anoche numerosos amigos y familiares de la víctima acudieron con los ánimos encendidos al establecimiento donde se produjo el crimen y gritaron amenazas contra el propietario del negocio y los inmigrantes chinos en general.

Los propietarios de dos bazares chinos cercanos al lugar de los hechos han contado que la policía les recomendó ayer que no abrieran y que si lo hacían tuviesen cuidado. Han abierto pero con precauciones como tener algunas persianas bajadas. Además han indicado que hay muy pocos clientes, lo que atribuyen al temor de la gente a que pueda producirse algún incidente.

La investigación

La cuenta pendiente de pago de la víctima mortal pudo ser el móvil del homicidio perpetrado por el dueño de un bar de Sabadell en la noche del jueves , según coinciden en señalar los testimonios de vecinos y allegados al fallecido. El responsable del establecimiento, de origen chino, cortó el cuello a su cliente, de etnia gitana, con un arma blanca provocándole la muerte, e hirió asimismo a un compañero de la víctima.

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Los hechos tuvieron lugar hacia las 20.00 horas, cuando la víctima, de 32 años, cliente habitual del bar y residente en el barrio de Can Puiggener, entró en el establecimiento con unos amigos. “El chico pidió una cerveza a la mujer del dueño y ella se negó a servírsela; se pelearon y el hombre sacó un cuchillo o una catana y le cortó el cuello”, narra Esperanza, conocida del joven fallecido y cliente del bar, que añade que “el hombre debió de volverse loco”, ya que nunca antes se había comportado violentamente.

Sin denuncias previas

Fuentes del ayuntamiento han señalado que no constan denuncias por ruidos o molestias en el local, y que la llegada de la policía fue un tanto fortuita: “Un vecino alertó a la Policía Municipal de que había un coche mal aparcado, y al llegar al lugar los agentes percibieron el alboroto en el bar y encontraron a la víctima tendida en el suelo”, ha explicado el teniente de alcalde de Seguridad Ciudadana, Joan Manau.