09 jul 2020

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UNA JORNADA DRAMÁTICA

Tramontana de fuego

El Govern recomienda a la población que no se mueva de casa ya que los accesos están cortados

Un virulento incendio en La Jonquera y Portbou causa 3 muertos y quema más de 13.000 hectáreas

RAFAEL MORALES / Barcelona

La fuerte tramontana dificulta las tareas de extinción / JORDI RIBOT / ACN / ATLAS

Caos en el Alt Empordà. Un incendio virulento, con mucha llama y alimentado por fortísimas rachas de tramontana, partió ayer de La Jonquera y se desplazó por la comarca a una velocidad inaudita, hasta el punto de que a medianoche las llamas campaban «descontroladas», en palabras del conseller de Interior, Felip Puig. Al margen de las hectáreas quemadas -más de 13.000 a medianoche- las consecuencias del incendio de La Jonquera y de otro foco, pequeño pero mortal, que se desató en Portbou fueron fatales: 3 muertes y una veintena de heridos, 2 de ellos de gravedad; desalojo de masías y núcleos urbanos; recomendación de confinamiento en casa de todos los habitantes del Alt Empordà (unos 140.000) y miles de automovilistas atrapados en autopistas y carreteras, al cortarse a primera hora de la tarde la AP-7 y la N-2.

Lo que en apariencia empezó como un simple incendio de matorral poco después de la una de la tarde derivó pronto en un desastre. Es paradójico que no fuera el virulento fuego el mortal, sino otro más pequeño desatado en la N-260, en Portbou. Acorralados por las llamas, un hombre de 60 años y su hija de 15 abandonaron el coche y se lanzaron al mar desde un acantilado. Un ciudadano francés también falleció en Llers a consecuencia de un infarto.

Desde el centro de control que se estableció en Figueres, Puig informó de que más de 80 dotaciones de bomberos, catalanes y franceses, y un centenar de miembros de Protecció Civil trabajaban anoche en las labores de extinción. A ellos también estaba previsto que se sumaran una unidad militar (UME), mientras que los medios aéreos se mantenían en tierra debido a que el viento les impedía realizar su labor. Había el temor de que el incendio llegara a la Garrotxa. A medianoche, Artur Mas se desplazó a la zona.

POLIDEPORTIVO Y CUARTEL Según algunas informaciones, el incendio comenzó en el fuerte de Bellagarde, una fortaleza del siglo XVII situada en el municipio de Le Pertús, em Francia. Varios barrios de La Jonquera fueron desalojados y unos 150 vecinos se cobijaron de forma provisional en el polideportivo de la población fronteriza. Entre los primeros desalojados por los mossos hubo 74 niños y 17 adultos que estaban en la casa de colonias Estanys y fueron trasladados al campamento militar de Sant Climent Sescebes.

La circulación de trenes quedó interrumpida entre Girona y Portbou, igual que la conexión de alta velocidad entre Figueres y Perpinyà. A consecuencia del fuego también se cortó el suministro de electricidad de 3.500 abonados y quedaron afectadas unas 1.725 líneas telefónicas.

La intensa humareda que ensombreció el cielo y que en menos de una hora se podía ver desde casi toda la comarca obligó a cortar la autopista AP-7 y la carretera N-2 en las dos direcciones. El cierre de estas dos vías principales entre Girona y Barcelona, pero también entre España y Francia, originó grandes retenciones. En Girona, se formaron colas de más 25 kilómetros y otro tanto ocurrió en la parte francesa debido al cierre de las autopistas D900 y A9, que unen Perpinyà con Figueres.

Una de esas retenciones en la carretera N-260 es la que probablemente dio origen al incendio mortal de Portbou. Numerosos automovilistas, retenidos por el monumental atasco, abandonaron los vehículos para escapar de las llamas.

Los bomberos aconsejaron a los payeses que realizaran cortafuegos para dificultar el paso del frente devastador. El Servei Català de Trànsit aconsejó a los conductores que no viajaran hacia Girona y recomendaron dirigirse hacia el sur y utilizar el túnel del Cadí a los que viajaban hacia a Francia. Esta vía de pago levantó sus barreras a partir de las siete de la tarde.

Prácticamente desde las primeras horas del incendio, Protecció Civil aconsejó que quedaran confinados los vecinos de Agullana, Capmany, Biure, Vilarnadal, Sant Climent Sescebes y Masarac. Más tarde la recomendación se extendió a toda la comarca. «Hemos decretado el confinamiento obligatorio en todos los pueblos de la comarca», explicó el conseller Puig.