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'La chica de antes': de 'best-seller' a serie retorcida y elegante

La directora Lisa Brühlmann ('Servant') nos explica su adaptación para televisión del 'thriller' psicólogico de J.P. Delaney, que llega el lunes a HBO Max 

'La chica de antes': de best-seller a serie retorcida y elegante

'La chica de antes': de best-seller a serie retorcida y elegante / HBO Max

Juan Manuel Freire

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Con más de un millón de copias vendidas en todo el mundo, el 'thriller' psicológico 'La chica de antes' estaba destinado, antes o después, a saltar a la pantalla. Antes iba a ser una película dirigida por Ron Howard para Universal. Finalmente es una miniserie creada por su propio autor, J.P. Delaney (alias del publicista británico Tony Strong), para BBC One y HBO Max, plataforma esta última en la que podremos verla desde el lunes, día 14.

Gugu Mbatha-Raw, recién salida de 'Loki', da vida a Jane, quien se muda a una lujosa casa minimalista a pesar de tener que aceptar muchas restricciones (nada de libros, fotos, adornos, nuevos muebles ni niños) y rellenar un insólito formulario de solicitud, todo ello por petición del arquitecto Edward (David Oyelowo, el Martin Luther King Jr. de 'Selma'). Poco después de entrar a vivir, Jane descubre que otra mujer, Emma (Jessica Plummer), murió en la casa tres años antes. Y su historia, cree entrever Jane, se está repitiendo.

"La premisa me pareció interesante", nos explica por videollamada la directora (y antes actriz) suiza Lisa Brühlmann, firmante de los cuatro capítulos. "¿Cómo te afecta lo que te rodea, el sitio donde vives? ¿Cómo cambia tu personalidad cuando cambias de hábitat? Todo ello me intrigaba, pero además, en el fondo, esta era una emotiva historia de amistad entre dos mujeres que nunca llegan a conocerse".

La influencia de Hitchcock (y Shyamalan)

Si en su reivindicable película de 2017 'Blue my mind', especie de 'Crudo' en versión marina, Brühlmann cultivaba la cámara al hombro, aquí ha optado por un estilo controlado, como imitando el magnético minimalismo de la casa donde se desarrolla casi toda la acción. "Esa era la idea –confirma ella–. A la hora de preparar la serie, me dediqué a investigar todo lo posible sobre arquitectos minimalistas. Ya cuando leía el libro pensaba que todo debía ser lo más elegante posible, en lugar de acelerado, con muchos cortes". Le pregunto si fue de ayuda haber dirigido capítulos de 'Servant', otra serie desarrollada, en esencia, entre las paredes de una casa. "Desde luego, trabajar en ella fue de gran ayuda. Hasta entonces no había buscado planos de forma tan deliberada. Y en 'Servant' todo consiste en eso: encontrar las imágenes correctas".

Como Shyamalan, Brühlmann tiene a Hitchcock en un pedestal y esa fue su principal referencia para 'La chica de antes', que también tiene aires de 'thriller' erótico de los ochenta o noventa. "Me gustan esas películas, pero sobre todo miré hacia los clásicos de Hitchcock. Es fácil ver su influencia, pero también quería buscar un estilo propio, una especie de realidad levemente intensificada. Hay algunas decisiones atrevidas, me parece, pero el público televisivo de hoy en día está habituado a los desafíos". A la vez, Brühlmann reconoce que, al menos en su experiencia, la televisión tiene limitaciones respecto al cine: "Cuando hago tele, trato de verme como una cineasta, sentir que puedo hacer algo mío", explica. "Pero está la realidad del tiempo y el dinero. Dentro de esos márgenes, tratamos de crear algo que resulte artístico".

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