18 sep 2020

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TÓMATELO EN SERIE

'Hollywood' realmente dorado

El creador de 'American horror story' elucubra sobre una versión más equitativa de la era clásica del cine en una miniserie de Netflix

Juan Manuel Freire

Laura Harrier y Darren Criss en ’Hollywood’.

Laura Harrier y Darren Criss en ’Hollywood’.

"Las películas no solo muestran cómo es el mundo, sino cómo puede ser", le dice el aspirante a director Raymond Ainsley (Darren Criss) al ejecutivo Dick Samuels (Joe Mantello). "Y si cambiamos la manera de hacerlas, si nos arriesgamos y creamos otras historias, podemos cambiar el mundo".

Estas líneas de diálogo resumen el espíritu de 'Hollywood', la primera serie creada realmente en exclusiva para Netflix por Ryan Murphy, el prolífico productor de 'American horror story', 'American crime story' o 'Feud'. Como esta última, se centra en un período clásico de Hollywood, aunque algo anterior en el tiempo: los años posteriores al fin de la segunda guerra mundial.

Pocas series de Murphy, conocidamente fan de la exageración, el exceso y el descontrol, son fieles a cualquier realidad. 'Hollywood', estreno clave de la semana, es pura fantasía: una ucronía según la cual tampoco debería haber sido tan difícil que las minorías hubiesen sido abrazadas por el sistema de estudios. Murphy y su fiel Ian Brennan ('Glee', 'Scream queens', 'The politician') buscan, desde una óptica más 'queer', la clase de justicia poética ejercida por Tarantino durante la última década.

Soñadores

En el Hollywood de después de la guerra, soñadores se agolpan a las puertas de los estudios para tratar de lograr un papel como extra. Siempre en primera fila está Jack Castello (David Corenswet, el amante suicida de 'The politician'), un joven soldado de Missouri que, tras volver a casa, se entusiasma con la idea de ser actor y todo lo que eso conlleva: vivir en Beverly Hills, chapotear en una piscina privada, acudir a las mejores fiestas… Mientras espera esa oportunidad que le permita dar una buena vida a su esposa (Maude Apatow) y sus futuros gemelos, se deja engatusar por el carismático Ernie (Dylan McDermott) para trabajar en una gasolinera que ofrece bastantes servicios.

Ernie es un proxeneta de la élite, un poco como el verdadero Scotty Bowers. Jack accede a resolver las necesidades de la septuagenaria esposa de un alto ejecutivo, Avis (Patti LuPone), que pronto se encariña con él. Pero busca ayuda con los hombres, y la encuentra en Jack Coleman (magnífico Jeremy Pope), quien resulta ser un guionista de talento con problemas para encontrar trabajo, o la clase de trabajo a la que aspira. Por entonces, ser negro no era compatible con querer escribir películas para todo el mundo.

La troupe de soñadores de 'Hollywood' se completa con Raymond, el autor del discurso citado al principio, que aunque medio filipino puede pasar por caucásico; su novia negra, Camille (Laura Harrier), quien aspira a actuar y no tener que hacer necesariamente de sirvienta; la ambición rubia Claire (Samara Weaving), o un tal Rock Hudson (Jake Picking). Sus destinos se enredan en un proyecto de biopic de Peg Entwistle, la actriz que se lanzó desde la 'H' del famoso letrero de Hollywood en Monte Lee. "Entiendo su ira", dice Archie, autor del guion. "Tiene el talento de cualquier otra chica, pero no es valorada".

Reflejos

Murphy y Brennan abren la cortina para dejarnos entrever todo lo que sucedía bajo la glamurosa superficie; algunos vicios secretos, pero también los simples y puros sentimientos que muchos se vieron obligados a esconder. Entre los personajes más complejos está el (verdadero) agente de talentos Henry Willson (Jim Parsons), a la vez cruel e inspirador, desatado y torturado; como tantos otros, vivió su homosexualidad en secreto. Su mayor logro: convertir al tímido Roy Fitzgerald en la estrella del cine Rock Hudson ("Rock… fuerte como el peñón de Gibraltar", dice Willson).

Otros personajes reales pueblan la ficción, además de Rock y su imposible pero imparable agente. Aparece Anna May Wong (Michelle Krusiec), considerada la primera estrella chino-estadounidense de Hollywood, rechazada por la Metro para el papel de la campesina china O-lan de 'The good earth', un papel que acabó valiendo el Oscar a la caucásica Luise Rainer. También vemos a una exaltada Vivien Leigh (Katie McGuinness), habitual de las exuberantes fiestas del director George Cukor (Daniel London).

Por otro lado, el personaje de Avis, la poco dócil esposa que acaba tomando las riendas del estudio Ace y dando luz verde a proyectos inesperados, está libremente inspirado en Irene Mayer Selznick, primera esposa del productor David O. Selznick (e hija del magnate cinematográfico Louis B. Mayer). En su momento, Avis no pudo ser estrella de cine. "Un poco judía", le dijeron, despectivamente. "Les informé de que los judíos construyeron esta ciudad y me echaron", dice. "Nadie veía a una judía siendo estrella de cine. Nadie las veía guapas". En el Hollywood de Murphy y Brennan, llega la hora de la revancha.

Sardónica pero sincera, nostálgica pero menos, 'Hollywood' es una carta de amor y recelo a la era relativamente dorada del cine. Escrita, desde luego, en términos poco sutiles, pero irresistible e incluso emocionante a poco que uno acepte que pocas ficciones sobre la fábrica de sueños y pesadillas pueden ser 'El crepúsculo de los dioses' o 'Érase una vez en… Hollywood', con la que comparte, por otro lado, una posible clasificación genérica: la historia contrafactual con final feliz.