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PSICOLOGÍA

Así puedes ganar confianza en ti mismo

La sensación de vulnerabilidad nos acompaña desde el nacimiento y se acentúa por diversas causas en algunas personas

Ángel Rull

Laura Ester se abraza con Helena Lloret (de espaldas) tras lograr el bronce.

Laura Ester se abraza con Helena Lloret (de espaldas) tras lograr el bronce. / RFEN

La autoestima y la confianza en uno mismo son dos de los pilares sobre los que se sustenta cualquier interacción, independientemente de si es con otra persona, con un grupo o con uno mismo. Nos permite relacionarnos, sabiendo potenciar las emociones positivas y reconocer y superar aquellas negativas. Conseguimos aumentar el bienestar con unas implicaciones claras: la confianza mejora en todos los aspectos nuestra vida.

Actualmente, la demanda social y la exigencia que vamos observando y asumiendo van debilitando nuestra seguridad en nosotros mismos, viéndonos sobrecargados y con la sensación de que no contamos con todos aquellos recursos que necesitamos.

Seguridad y confianza

La seguridad en uno mismo es la forma sana que tenemos de comunicarnos. Se va forjando a lo largo de los años y, aunque somos finalmente responsables de ello, está influido por el entorno en el que crecemos y las vivencias que vamos acumulando. Por eso, algunas veces, nos vamos encontrando puntos que van haciendo perder esa seguridad.

¿Qué puede hacernos perder la confianza?

  • Mensajes negativos de forma repetida hacia nosotros mismos.
  • Humillaciones, tanto por conocidos como desconocidos.
  • Basar la seguridad en el refuerzo social.
  • Confundir confianza con perfección.
  • Ausencia de mensajes de cariño.
  • Malas relaciones familiares.
  • Maltrato físico o psicológico.

Gana en confianza

Nuestros pensamientos, aquellos que al final son fruto de toda la experiencia acumulada y de nuestra educación, están directamente implicados con las emociones que sentimos, y en interacción, con nuestra conducta. La representación interna que tenemos sobre nosotros mismos va a determinar cómo nos comportamos social, laboral o familiarmente. Pero también cómo cada uno se trata a sí mismo.

Este patrón, puede ser tanto positivo como negativo, con sus consecuencias correspondientes. Para revertirlo, podemos seguir las siguientes pautas:

1. Busca éxitos pasados

Tendemos a generalizar lo negativo y no pensar en todo aquello positivo que hemos logrado. Una buena forma de cambiar el foco es hacer una lista de aquellos éxitos que hemos ido sumando o de todos aquellos momentos en los que demostramos ser seguros. Lo ideal es hacerlo de forma cronológica.

2. Muestra debilidad

Creemos que la mejor forma de ser seguros es ocultar los aspectos frágiles que tenemos. Los creemos débiles, cuando realmente no lo son. Por eso, siempre que te veas expuesto a una situación que te genera cierta inseguridad, no temas mostrar esa "debilidad". Reconocerlo te hará ganar en autenticidad y aceptación hacia ti mismo.

3. Cuídate

Mimar aspectos de ti mismo, físicos o emocionales, es la mejor forma de crear una base segura. Debes cuidar tu aspecto, cultivar tu curiosidad o mejorar en aspectos en los que creas que puedes alcanzar un mayor rendimiento, independistamente de su utilidad. Lo haces por ti, no por la deseabilidad social.

4. Busca la soledad

Los momentos de soledad son necesarios para poder disfrutar de uno mismo y ver las necesidades que muchas veces no nos paramos a escuchar. No siempre esta soledad debe ser en casa, de hecho, es muy recomendable salir fuera y hacer planes sin la compañía directa de otras personas.

5. Cuida tu entorno

Vigila si la casa o el trabajo donde estás te hacen verdaderamente feliz o si las relaciones son tan satisfactorias como a ti te gustaría. A menudo oxigenar nuestro entorno nos permite liberarnos de cargas y poder ser nosotros mismos.

Poner todo esto en práctica es cuestión de tiempo, autocompasión y respeto. Trabajar la aceptación o expresar nuestras emociones no se consigue de la noche a la mañana ni con una elevada exigencia. Debemos dar espacio para que la confianza siga creciendo y que podamos ir viendo todos los efectos tan positivos que siempre tiene sobre toda nuestra vida.

Ángel Rull, psicólogo.

Temas: Psicología