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un vecino de sants-montjuïc... Joan Estrada, colaborador del programa de 25TV 'Toni Rovira y Tú'

«De pequeño, iba al Paral·lel en tranvía para ver sus luces»

CARME ESCALES / Barcelona

Joan Estrada nació en el barrio de Gràcia el primer día de 1951. Sin embargo, sus años de infancia y adolescencia se repartieron entre L'Hospitalet de Llobregat y el barrio de Sants. Desde esta última ubicación, «cuando tenía 8 ó 10 años, una de mis fascinaciones era subir al metro en La Bordeta, hacer transbordo en Catalunya y bajarme en el Liceu para pasear por las Ramblas hasta las golondrinas», rememora. La Barcelona de los años 60 era «maravillosa» a los ojos de aquel joven que ya entonces era todo un relaciones públicas. «Arrastraba a mis amigos para ir a las Ramblas y al Paral·lel», dice. «A mí todo aquello me fascinaba. Cogía el tranvía hasta el Paral·lel para ver sus luces y, con 16 años, me escapaba los viernes por la noche a El Molino, donde me colaba en primera fila a ver el espectáculo», recuerda el colaborador del programa de 25 TV Toni Rovira y Tú. «Me sentaba en la misma silla que por las tardes se sentaba mi abuelo», añade.

Iluminación, plumas, purpurina, y todo el vestuario y puesta en escena de aquellos números artísticos en el mítico Molino de la época: «Figuras como Mary Mistral o Christa Leem me flipaban». Hijo de una familia humilde, a Estrada le tocó pronto ponerse a trabajar. «Fui comercial de jabones Elena y Colón, del grupo Camp, pero un día me llamaron para participar en un cásting como actor de la compañía teatral Roba Estesa, para actuar en la Cúpula Venus», explica el que más tarde alternó algunos trabajos de actor, con la dirección y gestión teatral en emblemáticos espacios como Barcelona de Noche, el teatro Arnau o el propio Molino. Hoy, Joan Estrada se ocupa de la comunicación y relaciones públicas de la Sala Muntaner.

«Cuando me ficharon para El Molino, en 1987, me instalé a vivir en un ático en el número 7 de la calle de Mata, con vistas a la montaña de Montjuïc», cuenta Estrada. Hoy son las vistas al mar las que presiden su comedor y sala de estar, un piso en primera línea de mar en el Poble Sec. «A veces desde casa oigo la música del interior de algún barco, sobre todo en verano», apunta el vecino. «Lo primero que hago al levantarme cada día es ir al comedor y oler el salitre marino. Mirando al mar, le doy los buenos días a mi madre por teléfono. Tiene 91 años», detalla. «Ese es mi ritual matutino, antes de lavarme los dientes», añade Joan Estrada.

«El olor del mar me fascina», dice quien disfruta también de una vivienda en primera línea del Mediterráneo en Sitges. «Está sobre las rocas, porque su construcción fue anterior a la ley de costas», precisa. «Yo no me he ido a vivir a Madrid porque no tiene mar, pero soy megafán del Madrid más progresista», dice.

Botines, pantalón de pitillo, gorro y vespa -que en su caso sustituyó por un Mini- definen el estilo mod con el que Estrada identifica sus preferencias musicales y estéticas. En Avinyó, 27, está la tienda UK, su proveedora habitual de ropa de ese estilo, en el vecino distrito de Ciutat Vella, donde a diario reparte sus horas con las que vive en su Poble-Sec.

Un can que tuitea

Estrada, que fue superfán de la banda de rock fundada en 1962 Los Salvajes -cuyo batería y actual miembro de la Delfín Fernández Band es del Poble Sec-, lleva siempre consigo a su perra Gurb. El can se ha hecho célebre por su presencia en el plató de 25TV, la televisión de L'Hospitalet de Llobregat donde lunes y martes es uno más en el programa que dirige y presenta Toni Rovira. «Tiene incluso twitter propio, @Gurbstar, con un montón de seguidores», detalla. «Gurb llegó con MRW desde Toledo y durante un tiempo la crió Carme Puig Antich -hermana del anarquista barcelonés-, fue apadrinada por Eduardo Mendoza, el autor de mi libro de cabecera, Sin noticias de Gurb, que le dio nombre», cuenta.

Estrada es el promotor del lobi cultural Uno de los nuestros, «un grupo progresista de unas 200 personas de todos los ámbitos que nos reunimos una vez al mes para intercambiar opiniones». «Una vez al año premiamos iniciativas valientes, solidarias y de progreso que reciben nuestro galardón Christa Leem», declara el vecino de un barrio «en plena ebullición de iniciativas».

«Así como la avenida del Paral·lel ya no es ni mucho menos lo que fue, lo mismo que le ha pasado a las Ramblas, el Poble Sec, además de ser ejemplar integración en la convivencia vecinal de gente llegada de Pakistán, Serbia, India o de donde sea, está más vivo que nunca», dice, algo sorprendido por la noticia de la plaza dedicada a Rubianes, con quien compartía amistad. «Más lógico hubiera sido en el Raval o la Barceloneta. Él nunca actuó en el Paral·lel», declara Estrada.

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