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CONTRA LA INSEGURIDAD Y EL INCIVISMO

Santa Coloma de Gramenet recupera la figura del sereno para frenar la inseguridad

El programa se activará a partir de marzo y dará trabajo a 18 hombres y mujeres parados mayores de 45 años

Anna Rocasalva

Vista nocturna de Santa Coloma de Gramenet desde el barrio de Singuerlín. / LAURA GUERRERO

Vista nocturna de Santa Coloma de Gramenet desde el barrio de Singuerlín.
La alcaldesa de Santa Coloma durante la rueda de prensa ofrecida para presentar el servicio de vigilancia nocturna.

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Santa Coloma de Gramenet pondrá en marcha un programa de serenos para "paliar la sensación de inseguridad e incivismo que se respira en la ciudad". Así lo ha explicado la mañana de este miércoles la alcaldesa socialista, Núria Parlón, quién ha detallado las tareas que deberán realizar estos serenos. Su función principal será la de velar por la seguridad de la ciudadanía y el buen uso de los servicios públicos y el cuidado del mobiliario urbano durante la noche.

"Este personal se dedicará a detectar y comunicar anomalías que puedan llegar a generar problemas mayores", ha afirmado Parlón. "Por ejemplo, vigilar que los comercios estén bien cerrados, que no haya alumbrado roto que deje a oscuras una calle, o acompañar a la gente mayor a tirar la basura si les da miedo salir de noche", agrega.

Personas mayores y paradas

Durante el próximo mes de febrero, el departamento de promoción económica de Santa Coloma, Grameimpuls, hará la selección y la formación de los 18 serenos que, a diferencia, de la figura histórica, también podrán ser mujeres. Eso sí, "los candidatos deben ser personas paradas mayores de 45 años", ha informado la alcaldesa, con lo cual también se abre el abanico de posibilidades para las personas sin trabajo de la ciudad. 

Los vigilantes llevarán puestas unas armillas identificatorias y su horario laboral será de 23.00 de la noche a 7 de la mañana, todos los días del año, excepto el 18 de octubre, dia de la festividad del sereno. 

A partir de marzo, los 16 serenos - hombres y mujeres, en parejas mixtas -, liderados por dos encargados, ya se encontrarán distribuïdos en todos los distritos de la ciudad durante la noche. Además, el Ayuntamiento habilitará un teléfono de contacto que no sólo permitirá a la ciudadanía contactar con este nuevo servicio sino que además, también posibilitará reservar un agente para prestar una actuación concreta. “Por ejemplo, si una mujer tiene miedo de desplazarse sola de noche hasta el metro, uno de nuestros serenos la podrá acompañar en su ruta”, explica Parlón.

Según informa el consistorio, Grameimpuls les hará un contrato laboral anual - incluido dentro del plan de ocupación local -, donde se contemplan los días de fiesta y los pluses por nocturnidad. El sueldo rondará alrededor de unos 1.200 euros brutos, sin contar dichos pluses. Asimismo, el departamento de promoción económica de Santa Coloma también contempla la creación de una bolsa de serenos en caso de bajas o sustituciones.

Para la ejecución de este programa, el consistorio ha informado a este diario que dedicará una partida presupuestaria de cerca de 400.000 euros.

Factores del miedo

A pesar de que, según explica la alcaldesa socialista, los índices de delincuencia no han subido este último año en Santa Coloma; si lo ha hecho la percepción de inseguridad, “magnificada a través de las redes sociales - continúa - cosa que nos preocupa porque se genera una desconfianza que rompe lazos entre vecinos”. 

Para Nuria Parlón, los factores principales que generan “miedo” entre los santacolomenses son la oscuridad, por ejemplo, si los itinerarios que toman los transeúntes están a oscuras debido a que el alumbrado se ha estropeado; la edad, ya que a las personas mayores les da más miedo salir de noche; los espacios vandalizados, es decir la inseguridad que provoca un mobiliario urbano degradado, y la cuestión del género, por ejemplo la aprensión que sienten muchas mujeres al desplazarse de noche solas por la calle.

Por todo ello, Santa Coloma ha decidido crear la figura de un buen samaritano, un sereno moderno coordinado estrechamente con la Policía Local y los Mossos “sin pisar las funciones del cuerpo”, concluye la alcaldesa. Es decir, un vigilante que durante sus rondas se encargue de prestar ayuda a la ciudad, los comercios y los vecinos; compruebe que los vehículos estacionados tengan las ventanas cerradas y, en caso de robo, alerten a la policía local; que se encargue de controlar el alumbrado público y avisar a las empresas de mantenimiento si hay apagones, farolas rotas o cuadros eléctricos abiertos; inspeccione el mobiliario urbano para detectar posibles desperfectos; y preste atención a personas que puedan necesitar ayuda o acompañamiento. 

Temas: Robos