Revuelta ciudadana

Vecinos de Sant Andreu abjuran de la basura puerta a puerta y exigen el regreso de los contenedores

Bolsas de basura tiradas en la calle Gran de Sant Andreu, el pasado 25 de mayo.

Bolsas de basura tiradas en la calle Gran de Sant Andreu, el pasado 25 de mayo. / Laura Guerrero

  • La Asociación Vecinal Sant Andreu Sur reclama volver al punto de inicio para encontrar cuál es el sistema "capaz de lograr un equilibrio entre lo que los vecinos pueden asumir y lo que el Ayuntamiento quiere lograr"

  • El consistorio dice que los problemas se tratan de manera individualizada y recuerda que el nivel de reciclaje ha pasado del 37% al 76% en tan solo unas semanas

5
Se lee en minutos
Carlos Márquez Daniel
Carlos Márquez Daniel

Periodista

Especialista en Movilidad, infraestructuras, política municipal, educación, medio ambiente, área metropolitana

Escribe desde Barcelona

ver +

Queda en Sant Andreu un grueso indeterminado de vecinos a los que no les gusta nada el nuevo sistema de recogida de basuras puerta a puerta. Reclaman al ayuntamiento que les devuelvan los contenedores de toda la vida para que todo vuelva a ser como antes de ese 24 de mayo en el que las aceras se llenaron de bolsas y los hogares, de barceloneses con muchas dudas. Algunas se han ido disipando, pero otras han mutado en ira y rechazo. El consistorio dice que todo va bien, dentro de un orden. Blande ese 76% de recogida selectiva (antes no llegaba al 40%), admite que hay cosas por pulir, dice que muchas disfunciones ya se han arreglado y descarta sin pestañear el regreso de los contenedores al barrio.

La Asociación Vecinal Sant Andreu Sur no deja títere con cabeza en su diagnóstico tras casi mes y medio de implementación de este sistema que, poco a poco, y en los próximos años, irá desplegándose por toda Barcelona, en distintos formatos, después de que en febrero de 2018 se estrenara en el núcleo antiguo de Sarrià. "Ya no tenemos dudas: no nos gusta", reza el comunicado de esta entidad, que considera "fracasado" el proyecto que tiene previsto para el 18 de octubre una fase 2 en otra zona del mismo distrito. Según estos residentes, el ayuntamiento no ha escuchado lo suficiente a los implicados, las aceras son un Saigón diario, hay plagas de bichos, los horarios de recogida son demasiado estrictos y el ruido de los camiones es ensordecedor. Entre otras cosas. En resumidas cuentas, quieren encontrar cuál es el sistema "capaz de lograr un equilibrio entre lo que los vecinos pueden asumir y lo que el Ayuntamiento quiere lograr".

Una vecina de Sant Andreu deposita el cubo del orgánico y el plástico en el portal de su casa

/ Laura Guerrero

Consultado por este diario, el concejal de Emergencia Climática y Transición Ecológica, Eloi Badia, sigue optando por la pedagogía para responder a las críticas, aunque su tono destila cierto punto de desesperación ante una iniciativa que jamás pensó que fuera a ser semejante dolor de muelas. Quizás consideró que si Sarrià apenas se había quejado, esto sería igual. Y no. Se decanta por el tono didáctico, seguramente, porque es consciente de que entrar en el cuerpo a cuerpo, en algo tan delicado como la basura, podría traer catastróficas consecuencias. Y porque sabe que alterar algo tan sagrado como bajar la basura requiere tiempo y la adquisición de nuevos hábitos ciudadanos.

"Rectificar es de sabios"

Los vecinos quejosos dicen que el consistorio confunde "reuniones informativas con reuniones participativas". No quieren que se les resuelva dudas, quieren, simple y llanamente, que se revierta la situación. "Rectificar es de sabios", dicen, parafraseando al poeta británico Alexander Pope, del que vale la pena recuperar la frase completa: "Errar es humano, perdonar es divino, rectificar es de sabios". Badia defiende la labor de hablar con cada comercio, con cada edificio, pero admite, y dice que ya se han puesto a ello, que "falta alguna sesión más abierta" para compartir dudas sobre el sistema. "Hemos trabajado de manera más individualizada, en parte por culpa de las restricciones sanitarias, pero con la segunda fase queremos crear espacios más abiertos para captar el sentir de los vecinos". Los contrarios al puerta a puerta reclaman un "diálogo entre iguales" en el que, de entrada, se dé marcha atrás con el regreso de los contenedores para dar comienzo a un debate que consiga "un equilibrio" entre vecinos y ayuntamiento.

Un comerciante pone orden en sus residuos, en un alcorque frente a su establecimiento, en Gran de Sant Andreu

/ Laura Guerrero

Noticias relacionadas

En esa hipotética negociación, esta asociación vecinal marca cuatro líneas rojas: la recuperación de las aceras, la eliminación de los chips identificadores, la ampliación de la franja horaria y la modificación del sistema de recogida de residuos textiles y sanitarios. El concejal intenta dar respuesta a cada punto. Sobre las aceras, dice que las bolsas solo ocupan espacio en el momento del día en el que menos paseantes hay (de 20 a 22 horas) y que, en cualquier caso, la ocupación es inferior a lo que se comían los contenedores, que además estaban en terreno peatonal 24 horas al día. El de los chips concede que es un asunto delicado para el que están preparando un informe municipal en el que se detalla y se demuestra que no hay ningún uso comercial de los dato ni de ningún otro tipo. "La información -señala- se usa solo par el contaje y para las futuras bonificaciones" a los que mejor reciclen.

En cuanto a las franjas horarias, dice que es un tema que se ha abordado y solucionado de manera individualizada en todos aquellos casos en los que un afectado ha expuesto un problema de adaptación a los 'timings' impuestos por el puerta a puerta. Y a tenor de los problemas sobre la recogida de textiles y sanitarios en camiones que hacen rondas por las calles de la fase 1 de Sant Andreu, Badia anuncia que se ha pactado con los vecinos la instalación de 17 buzones fijos en los que se podrán desechar artículos como compresas o pañales. También hay quejas sobre el ruido de los camiones o el precio de las bolsas. El concejal sostiene que los vehículos se cambiarán en octubre y que hasta entonces se variarán rutas y se evitarán calles estrechas para molestar lo menos posible. Y sobre la economía familiar, las bolsas serán gratis al menos un año. Luego ya se verá. Lo que seguro que no se verá, sostiene, es la vuelta de los contenedores a las calles del Sant Andreu.