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Montse Bonet, actriz: "Si ves a un guiri con un mapa, es que busca la Casa Bloc"

La actriz de Sant Andreu destaca que los teatros dieron vida y ambiente asociativo a Sant Andreu

Carme Escales

La actriz Montse Bonet, en el Casal Catòlic de Sant Andreu.

La actriz Montse Bonet, en el Casal Catòlic de Sant Andreu. / RICARD FADRIQUE

La actriz Montse Bonet llegó al mundo en 1956, en la clínica Sant Jordi, donde lo hicieron también sus seis hermanos y tantos vecinos de ese Sant Andreu tan peculiarmente asociativo y teatral. Bailando y haciendo teatro se conocieron sus padres. El pasado fin de semana, el escenario del Casal Catòlic acogió el último trabajo de su compañía teatral, Bojum: Deliri a dos, de Eugène Ionesco. A Bonet le hacía una ilusión tremenda estrenar la obra ahí porque fue donde sintió, de pequeña, que quería hacer teatro.

¿Qué han dado a Sant Andreu tantos teatros, aún activos, como La Lira, Els Catalanistes, L’Ateneu...? 

Eran núcleos donde se encontraba la gente, las familias. Yo de niña hice todos los papeles de Els Pastorets. Los teatros dieron al barrio una vida asociativa y ambiente de pueblo que conserva, la ciudad no se ha comido ese tejido humano auténtico. 

¿Qué otros espacios son significativos para usted de Sant Andreu? 

La plaza de la Estació porque guarda su encanto, como la calle de Grau, una línea de casitas bajas y, al otro lado, antes huertos y ahora patios. Está igual que cuando mi madre era pequeña, es una calle entrañable y muy tranquila. Yo llevo allí a mis visitas porque creo que conserva el espíritu de Sant Andreu. 

¿Dónde más encuentra calma? 

En el cementerio de Sant Andreu, al otro lado de la Meridiana. Aunque pertenezca a Nou Barris, es nuestro cementerio, y me gusta ir con un libro a leer. ¿Dónde estaré más tranquila? Es lugar de paz, donde busco los bancos con sol. 

Sant Andreu es como un tesoro aún no descubierto por turistas. 

Algunos sí vienen ya. Si ves a un guiri con un mapa es que está buscando la Casa Bloc, que es otro de mis lugares favoritos. Forma parte del paisaje de mi infancia. Arquitectónicamente se diferenciaba de todo el resto. Me gusta mucho.

Usted compagina la pedagogía teatral con la dirección y producción de obras. ¿Siempre ha vivido en el distrito de Sant Andreu? 

Menos durante un largo paréntesis, sí. Después de rodar mucho tiempo por diferentes lugares, regresé al barrio: Roda al món i torna al born. Y fue genial hacerlo. Me reencontré con los amigos de siempre, y vi que se está tan bien aquí. Sant Andreu no ha perdido su calor. En Can Fabra, donde todas las mujeres de mi familia trabajaron, hoy hay mucha vida: el Taller de Músics, la asociación de actores, biblioteca... En el teatro, la conexión con la vida es muy directa, porque el material que necesitas para trabajar en la escena se encuentra en la calle.