De viaje

Del ron al 'jonrón': un viaje por la cultura dominicana

El país caribeño es un destino privilegiado para cualquier viajero para disfrutar de su cultura y artesanía, degustar un buen ron añejo o disfrutar de su deporte nacional, el béisbol

Calle Arzobispo Meriño en Santo Domingo

Calle Arzobispo Meriño en Santo Domingo

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R. Pérez

Cuentan que el día que Juan Marichal ingresó en el Salón Nacional de la Fama del Béisbol de Cooperstown, en 1983, en muchos hogares dominicanos se escaparon algunas lágrimas de emoción. El 'Dandy Dominicano' o 'Manico', como fue apodado, abría el camino que seguirían otros dos compatriotas algo más de tres décadas después, cuando Pedro Martínez y Vladimir Guerrero fueron reconocidos por este museo encargado de preservar la historia, honrar la excelencia y conectar generaciones, según reza en su lema.

El béisbol o simplemente “la pelota”, como se conoce en República Dominicana, ha trascendido el hecho deportivo para arraigar culturalmente, se vive con una pasión sin límites, como un acto de amor por la patria y la unidad del pueblo. Es, en definitiva, un sueño, la esperanza de un futuro mejor ante la posibilidad de convertirse en uno de los jugadores más legendarios del mundo, tal como han hecho tantos compatriotas al saltar a los equipos de las grandes ligas. La temporada de béisbol en República Dominicana va desde mediados de octubre hasta finales de enero, con seis equipos compitiendo en los principales estadios de béisbol profesional.


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Si se visita el país durante estos meses, asistir a un juego de pelota es una de las mejores experiencias que se pueden vivir en el país. Incluso aunque no se comprendan muy bien las reglas, el ambiente festivo con el que se viven los encuentros y el carácter hospitalario de los dominicanos harán que te sientas totalmente integrado. En las gradas compartidas por las aficiones rivales, no para de sonar merengue y bachata, la música es casi una religión en un país que profesa la libertad de culto y aunque la mayoría de la población es católica, también se dan diversas formas de sincretismo.

El papel de la religión

Es por ello que las iglesias dominicanas tienen un protagonismo importante en la cultura e historia del país desde los días del colonialismo español. La más destacada es, sin duda, la Catedral Primada de América en la Ciudad Colonial de Santo Domingo, que pasa por ser la más antigua del continente americano. Cada 21 de enero, los dominicanos hacen peregrinaciones a la Basílica Catedral de Nuestra Señora de La Altagracia en Higüey, el templo más importante dedicado a la patrona del país. Esta visita se suele incluir en los tours desde Punta Cana.

Lejos de los lugares más frecuentados vale la pena visitar el Santo Cerro y su iglesia, el tercer lugar más sagrado del país, justo en las afueras de La Vega, donde los dominicanos peregrinan el 24 de septiembre, día de la Señora de las Mercedes.

Artesanía y cultura

Otro de los motivos de orgullo de los dominicanos es su refinada artesanía, la expresión plástica de su historia y de la diversidad legada por los taínos, los españoles y los africanos. Fiel reflejo de esta multiculturalidad son las muñecas sin rostro. Estas delicadas figuras, generalmente hechas de cerámica, carecen de rasgos faciales para representar el mestizaje de los dominicanos. Fibras vegetales, arcilla, madera, papel, semillas, piedras preciosas e incluso viejos neumáticos o llantas, como se llaman en República Dominicana, sirven a los artesanos para elaborar sus piezas.

De los taínos han quedado los objetos inspirados en la mitología, los rituales y la vida cotidiana, como las cantimploras hechas de higüero o las deidades de cerámica; vemos influencias africanas y caribeñas en los coloridos cuadros que cuelgan en las galerías; también podemos encontrar pequeños morteros de guayacán como los que utilizan en las casas dominicanas, instrumentos de música hechos de madera o bambú, complejas máscaras de carnaval, sombreros y alfombras de fibras vegetales, principalmente hojas de palma y yute; figuras policromadas como gallos, músicos tocando merengue o de simbología religiosa; o macetas pintadas de colores de Bonao.

Además de la influencia en la artesanía, los españoles también dejaron un importante poso cultural en las representaciones teatrales. Los teatros más prestigiosos son el Teatro Nacional Eduardo Brito, el Palacio de Bellas Artes y el Gran Teatro del Cibao, que ofrecen programación durante todo el año y viven su momento de más actividad durante la celebración anual de un importante festival en Santo Domingo. Santiago, la segunda ciudad más grande del país, también ofrece una destacada programación teatral. Además de en la religión, la artesanía y el teatro, la influencia española dejó su huella en la bebida más conocida del país. En su segundo viaje hacia el nuevo mundo Cristóbal Colón llevó caña de azúcar.


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Las características climatológicas y la fértil tierra dominicana resultaron propicias para su cultivo. Actualmente, gracias al destilado de la melaza en alambiques, en República Dominicana se producen algunos de los mejores rones del mundo, tanto blancos como añejos, bajo marcas tan conocidas y exportadas como Brugal, Barceló, Bermúdez o Macorís. Algunas de las factorías tienen programadas visitas para conocer el proceso de cultivo, el destilado, hacer catas de ron y comprar el producto. En Santo Domingo podemos visitar el Museo del Ron y de la Caña, con una interesante colección de piezas que se utilizaron para producir esta bebida, como la cuayaya, que servía para extraer el jugo de la caña, o el folín, un embudo que utilizaban para rellenar las barricas.

En República Dominicana hay un museo para alimentar la curiosidad de cualquier persona, independientemente de su edad o de sus inquietudes culturales. La Ciudad Colonial de Santo Domingo, el primer asentamiento urbano del Nuevo Mundo, cuenta con museos sobre la época colonial española, como el Alcázar de Colón y el Museo de las Casas Reales. También cabe destacar el complejo de museos de la Plaza de la Cultura, donde se pueden encontrar espacios dedicados a la historia, al arte moderno y, para los más golosos, al chocolate dominicano. En Puerto Plata podemos conocer la historia de los héroes nacionales y las piedras preciosas, mientras que en Samaná hay un museo dedicado a las ballenas jorobadas. En La Romana, concretamente en Altos de Chavón, se ubica el Museo Regional de Arqueología con la colección más completa sobre la cultura taína.