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Retratos analógicos quíntuples

Selfies con efecto ‘Matrix': resucitan en Barcelona el multigraph del siglo XIX

Es un selfie con efecto ‘Matrix’. 360º en un solo disparo. “Quintuplifotos”, las llamaban en su época. Utilizó el multigraph hasta Gaudí. Los rescata ahora el fotógrafo Miguel Navarro tras cuatro años de investigación

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El fotógrafo Miguel Navarro, en formato multigraph, en su estudio de Gràcia.

El fotógrafo Miguel Navarro, en formato multigraph, en su estudio de Gràcia.

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Ana Sánchez

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Te sientas de espaldas a la cámara frente a dos espejos. Cuatro reflejos. Todos tus ángulos cubiertos. Sonríes con pudor. “Es un poco psicológico”, te avisa el fotógrafo. De un vistazo ves todos tus defectos amplificados. “Y tus virtudes”, te anima. Es un retrato caleidoscópico. Selfie con efecto ‘Matrix’. 360º en un solo disparo. “Esto es un multigraph –resume el retratista ‘vintage’-. Eres tú, la cámara, dos espejos y cinco tús”.

Uno de los retratos quíntuples realizados en el estudio Revelaciones Analógicas.

Uno de los retratos quíntuples realizados en el estudio Revelaciones Analógicas. / Miguel Navarro

“Retratos quíntuples”, los llamaban en su época. “Quintuplifotos”. Eran las experiencias inmersivas del siglo XIX. Un truco fotográfico que atrajo a muchos artistas, incluido Marcel Duchamp. Se hizo uno hasta el padre de Paul Auster (el multigraph sale en la portada de ‘La invención de la soledad’). Ha contribuido a moldear incluso la Sagrada Família: Gaudí lo usó, a falta de 3D, para tener imágenes 360° de los modelos de las esculturas de la fachada del Nacimiento.

“Es el retrato más complejo, más auténtico y que explica mejor al retratado que existe”, da fe Miguel Navarro. Este fotógrafo de Barcelona lo ha resucitado en su estudio de Gràcia. Ha seguido los planos de la patente caducada de H.P. Ranger de 1893. “Añadiendo cambios –detalla-, construimos paredes móviles cubiertas con espejos. Combinadas con una cámara de gran formato, provocan el efecto original del multigraph”. Lleva investigando cuatro años. Acaba de conseguir un Verkami de 8.000 euros para completar el proyecto con libro y exposición. “¿Cómo es posible –se pregunta- que siendo una sociedad tan visual hayamos olvidado su existencia?”.

Un antiguo multigraph de la colección de Miguel.

Un antiguo multigraph de la colección de Miguel. / Archivo

Miguel Navarro, 55 años. Imposible hablar con él menos de una hora. Empezó como fotógrafo de publicidad hace 30 años. En Londres se especializó en la postproducción de imágenes. “Soy una pre-IA”, asume. Cuando volvió a Barcelona se pasó al negativo. Ahora hace talleres analógicos e incluso mantenimiento de fotomatones (Autofoto tiene ya una decena por Barcelona). Revelaciones Analógicas, así se llama su estudio-laboratorio de Gràcia (Alzina 2-4). “En mi vida he tenido varias revelaciones”, va desvelando con suspense.

Primera revelación: 1994. Es cuando Miguel lee ‘La invención de la soledad’, de Paul Auster. Es cuando ve por primera vez un multigraph. “Y me toca –recuerda-. Es un retrato caleidoscópico. Pero lo olvido durante casi 30 años. En el 94 no había internet”.

No se topa con otro retrato quíntuple hasta el 2022. Ahí ya empieza a tirar del hilo. “Y empiezan a salir cosas”. Compra fotos antiguas –ahora tendrá 200-, muchos multigraphs, comienza a seguir rastros en plan detectivesco. Así lleva 4 años. “Hasta ayer –se ríe-. Tengo que cerrarlo, pero es que no paran de salir cosas”. Todo “fascinante”, promete antes de disculparse: “Aún no te puedo contar”. Se lo está reservando para el libro.

Otro multigraph de la colección de Miguel.

Otro antiguo multigraph de la colección de Miguel. / Archivo

“Crónica alucinada del espejismo”, ha llamado al proyecto. El Verkami de 8.000 euros hará posible un libro con toda su investigación (prevé tenerlo listo en diciembre) y una exposición. “Donde todo empezó: el estudio American Alograff” (ahora el hotel Onix Liceo). Es donde se hacían los multigraphs en Barcelona a principio del siglo XX.

Resucitar el multigraph “era una obligación moral”, asegura el fotógrafo. “Tenía que probarlo, tenía que hacerlo, tenía que entender”. Le ayudó su profesor de historia de cuando era pequeño. “Me acompañó en todo el viaje”. Es a quien le hizo el primer retrato ‘vintage’.

El primer multigraph de Miguel.

El primer multigraph de Miguel. / Miguel Navarro

No son los únicos multigraphs de este siglo que campan por el mundo: los artistas británicos Iain Forsyth & Jane Pollard -los directores de '20.000 days on Earth', el documental de Nick Cave- tienen una serie de multigraphs (mucho famoso) con su propio “dispositivo victoriano de espejos”, lo llaman ellos. El fotógrafo Edu Rosa recreó el año pasado en Málaga un estudio del XIX dentro de la programación oficial del MAF: hizo retratos quíntuples a más de 600 personas.

“Es una estructura con dos espejos –Miguel explica el mecanismo- que están a unos grados concretos (entre 60º y 80º, depende de la lente y de la distancia y altura de la cámara). La complejidad es iluminar, hace falta mucha luz, con todos los problemas que implica disparar con película o papel, porque lo he hecho con papel directo también”. Es un solo disparo, pero la sesión dura hora y media, dos horas. Te puedes quedar a revelar la placa. Todo el proceso es analógico. Cuesta 120 euros, incluye una copia del multigraph en papel (20x25).

Multigraph de la sombrerera Cristina de Prada.

Multigraph de la sombrerera Cristina de Prada. / Miguel Navarro

“Hay gente de mi sector que nunca ha visto un multigraph”, Miguel se encoge de hombros. “Es una anomalía –concluye-. No cumple los requisitos de desarrollo que otras técnicas han tenido”. Tuvo dos oleadas de ‘boom’, a finales del XIX y a principios del XX. “Es algo que aparece, que impacta y desaparece”. Pero no desaparece del todo, puntualiza el fotógrafo tras su estudio. “Se transforma en el concepto que alimentará la idea de la realidad virtual”, apunta en el libro. “Han tenido que pasar un montón de años y ha tenido que haber un montón de descubrimientos para llegar a algo que Gaudí ya vio”.

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