"Hijo mío, la felicidad está hecha de pequeñas cosas: un pequeño yate, una pequeña mansión, una pequeña fortuna". Esta ocurrencia de Groucho Marx se puede reducir a su mínima expresión en los meses de verano, cuando, sin duda, la felicidad de un individuo se reduce a un único factor: poseer un yate.

Y, como es lógico, cuanto mejor sea el yate, más feliz será su propietario. Por eso se entregan los World Superyacht Awards, mayúsculo acontecimiento en el mundo del yate, organizado por la revista especializada Boat International junto a la legendaria firma inglesa de yates Oyster Yachts, que este año llega a su 14ª edición.

Una vez más, los propietarios y líderes de la industria de los superyates se reunieron para contrastar criterios y premiar a las mejores embarcaciones construidas en el último año. Para ello, han valorado factores como el ingenio, la innovación, la ingeniería o los entresijos de su fabricación. Y los cinco ganadores son los que vienen a continuación.

 

1 DAR: premio al mejor motor

90 metros de eslora, velocidad máxima de 20 nudos, y capacidad para 14 invitados y 31 tripulantes. Esas son las características esenciales del superyate DAR, construido por el astillero Oceanco, en colaboración con Azure Naval Architects (que ayudaron en labores de ingeniería), Luiz de Basto (que se ocupó del diseño exterior) y Nuvolari & Lenard, que idearon los interiores de maderas pálidas, telas ricas y esplendoroso cuero.

El resultado es un yate elegante y, a la vez, deportivo, dotado de un motor de gran potencia. El DAR es, asimismo, el primer yate holandés en recibir la notación Integrated Bridge System del Lloyd’s Reguster, pues su puente está equipado con pantallas y módulos interconectados que centralizan la información, propulsión, control y monitorización, cosa que otorga una mayor seguridad y eficiencia a la embarcación.

Precio: 154 millones de euros.

 

2 Dream: premio al mejor superyate convertible

De un simple crucero a una imponente embarcación privada para uso y derroche de sus propietarios. La transmutación de la que fue objeto este barco dejó boquiabiertos a los miembros del jurado de World Superyacht, que calificaron la obra como "un trabajo extraordinario que ha potenciado el barco al máximo, dejándolo muy por encima de lo que era antes". Solo hay que ver su "sobria y moderna" decoración, más evocadora de un hotel de cinco estrellas que de un yate al uso.

Y, por supuesto, esos detalles únicos e inconmensurables: la inmensa piscina, el gran solarium de cubierta, la barra deteppanyaki, la cancha de baloncesto, el cine, el helipuerto… En definitiva, más que un yate, un resort de lujo que flota en el mar. 

Precio: desconocido.

 

3 Black Pearl: premio al mejor velero

Otro proyecto del astillero holandés Oceanco es este, el velero privado más grande del mundo, cuya eslora mide 106 metros, su manga 15 metros, calado de siete y desplazamiento de 2.986 toneladas, con unos mástiles autogiratorios de 75 metros de altura que sostienen 2.877 metros cuadrados de vela. Pero si ha sido premiado no es solo por su tamaño, sino también por su "extraordinaria economía y eficiencia", puesto que es capaz de atravesar el Atlántico usando solo 20 litros de combustible.

Esto se logra gracias a unas velas fabricadas con tejido de dracony a unos paneles solares que alimentan el sistema eléctrico. Por otro lado, sus grandes hélices generan energía cuando el Black Pearl avanza. El barco tiene capacidad para 12 invitados, repartidos en seis camarotes, y dispone de beach club, plataforma de baño y hasta garaje para guardar embarcaciones auxiliares y juguetes acuáticos. 

Precio: 173 millones de euros.

 

4 Rosehearty: premio Voyager al viaje de tu vida

Carlo Borlenghi

Uno de los premios World Superyacht más especiales es el que se entrega al yate ideal para emprender lo que el jurado llama "el auténtico viaje de tu vida". Quizá se lo dieron al Rosehearty porque su dueño, el millonario Joey Kaempfer, recorrió la Antártida a bordo de él, no sin antes someterlo a una reforma integral, pues el yate había pertenecido anteriormente al magnate de la comunicación Rupert Murdoch.

Tras adaptarlo a su peculiar gusto, Kaempfer convirtió el Resehearty en un yate envidiable, con siete camarotes de lujo  para acomodar a un máximo de doce invitados, que se unen a una tripulación de nueve personas. El barco tiene 56 metros de eslora y 1.560 metros cuadrados de superficie vélica repartida en dos mástiles, amén de amplias zonas sociales, jacuzzi en cubierta y todo tipo de juguetes acuáticos y lanchas auxiliares.

Precio: 20 millones de euros.

 

5 Hayda 1929: premio a la mejor reforma

La historia de este yate empieza en 1929, cuando fue construido en los astilleros alemanes Krupp Germania Werf para el millonario Max C. Fliesxhmann, que lo usó una década y lo cedió a la Marina norteamericana, para hacer de guardacostas durante la Segunda Guerra Mundial. En 1946, lo compró el magnate egipcio Maurice Ada, lo restauró y lo usó durante más de 20 años. Después, pasó por distintas manos hasta que, en 2016, se hizo su reforma definitiva y se rebautizó como Hayda 1929 en honor a su origen.

La última reforma ha sido "sublime", según el jurado de los premios World Superyacht, pues respeta el elegante y añejo espíritu del barco original, biblioteca incluida. Por lo demás, el Hayda tiene una eslora total de 71’1 metros y 720 toneladas de registro, y está equipado con dos motores diésel que lo ponen a velocidades de hasta once nudos. Y eso, transportando una tripulación de 17 personas, con capacidad para hasta doce invitados repartidos en siete señoriales camarotes.

Precio: más de 20 millones de euros.