Hace tan solo año y medio, Interview estuvo a punto de desaparecer para siempre. Los problemas económicos de su entonces propietario hicieron que dejara de figurar en los quioscos y en internet. La muerte de la cabecera añadía otro clavo más al fin de una era. A lo largo de casi medio siglo, la revista fundada por Andy Warhol se había mantenido como un referente en todas sus etapas. Sus páginas acogían por igual  a la vanguardia  como a las grandes estrellas. Cine, música, moda, televisión, vida social. En Interview estaba todo y, como era habitual en el mundo de Andy Warhol,  estaba mezclado. Liza Minelli y los B-52’s, Stephen Sprouse y Basquiat, Michael Jackson y David Byrne, Marilyn Monroe y Divine. Por su equipo pasaron y se formaron ilustradores, articulistas y fotógrafos que hoy son nombres imprescindibles en los campos del diseño o la moda. En Interview, el arte se confundía con la publicidad y lo superficial con lo profundo.

La revista nació en 1969. Según Warhol, fue para darle algo que hacer a Brigid Berlin, la recepcionista y mujer para todo de la Factory. Sin embargo, el nombre de Berlin no aparece entre los responsable de los primeros números de Inter/VIEW, que es como se llamó inicialmente. Gerard Malanga y Paul Morrissey, dos de los pilares del universo warholiano pusieron en marcha una revista mensual cuya función no era otra que conseguir pases para que la troupe de la Factory pudiera ir a festivales de cine. La portada del primer número mostraba a Viva desnuda en una escena de la película Lions Love, de Agnès Varda, cineasta elegida para protagonizar la primera portada de la revista cuando esta reapareció en el mercado hace ya un año. “Una película intelectual que quiere ser comercial”, decía la crónica del film, marcando el inequívoco estilo de una publicación que en sus inicios era un fanzine. Terry Ork –futuro valedor del grupo Television y asistente de Warhol-, cogía prestadas fotos de cine en Cinemabilia, la librería donde trabajaba, para usarlas en la publicación. Poco a poco fueron llegando profesionales para hacerse cargo de ella. Bob Colacello fue quien más tiempo pasó al frente de la revista: Fue el impulsor de su giro hacia el glamour así como su motor comercial y social. Dejó la empresa en 1983 cuando Warhol se negó a darle un pequeño porcentaje de las acciones.

Otro nombre fundamental fue el de Glenn O’Brien. Tomó el relevo de Colacello en 1971 y estuvo al frente de la revista hasta que lo llamaron para hacerse cargo de la redacción neoyorquina de Rolling Stone. O’Brien, del cual se dice que es el propietario de la entrepierna fotografiada en la funda interior de Sticky Fingers, fue entre otras cosas el artífice de un especial sobre Marilyn Monroe publicado en febrero de 1972. Tres meses después, la publicación pasaba a llamarse Andy Warhol’s Interview. El logo art dèco era obra del ilustrador Richard Bernstein, que también realizó las portadas de la revista desde entonces hasta su muerte en 2002. El estilo Berenstein era el sello estético de la revista. Fotografías coloreadas y aerografiadas que acabaron ocupando la totalidad de la cubierta, que salvo el nombre de la estrella que la ocupaba, omitía sus contenidos. Bernstein también es el responsable de las portadas de la trilogía de álbumes disco de Grace Jones.

La revista se llamaba Interview porque las entrevistas eran su eje. Entrevistas que, al igual que las primeras películas de Warhol, desechaban la edición. Eran  transcripciones de charlas que en muchos momentos adoptan un tono informal. Comentarios sobre el tráfico en Nueva York o el tiempo, y preguntas de lo más banales acababan revelando más sobre el entrevistado que un cuestionario profesional. A veces eran las propias estrellas quienes hablaban con otras celebridades. Bianca Jagger hizo más de una entrevista, al igual que la actriz transexual Candy Darling, que mantuvo una charla con Dalí en mayo de 1973. Michael Jackson, Mariel Hemingway, Marisa Berenson, Yoko Ono, Eddie Murphy, Debbie Harry,  Mick Jagger, Cher, Sting, Richard Gere, Brooke Shields, Ric Ocasek y hasta Miguel Bosé ocuparon portadas de la revista entre los años setenta y los ochenta.

En 1977, el nombre de Andy Warhol desapareció definitivamente de la cabecera. El motivo coincidía con su auge comercial, que cada vez sumaba más páginas de publicidad. Los inversores temían que el nombre de Warhol pudiera hacer pensar que la revista trataba exclusivamente sobre él. En aquellos momentos, la vida social neoyorquina estaba en ebullición. Ese mismo año había abierto sus puertas Studio 54, que se convirtió en todo un fenómeno y, en muchos aspectos, canalizó y sintetizó el espíritu de aquella revista mensual de formato tabloide donde los mundos gay y heterosexual, el star system y el underground iban de la mano. En Interview tenían cabida los grupos emergentes neoyorquinos, surgidos del CBGB y el Max’ Kansas City –de ellos hablaban columnistas como O’Brien y Lance Loud, cantante del grupo Mumps y estrella del primer reality televisivo- y los diseñadores de moda como Halston, Yves Saint Laurent o Calvin Klein. Truman Capote, portada del número de febrero de 1979, publicó allí sus relatos durante meses. Posteriormente formarían parte del libro Música para camaleones.

Las servidumbres comerciales también marcaron momentos críticos. Una portada con Nancy Reagan en diciembre de 1981 pasaría a la historia como uno de los pasos menos afortunados del tándem Warhol-Colacello. El empresario y filántropo Peter Brant compró la revista en 1985. Con una tirada que superaba los 100.000 ejemplares, la mantuvo activa después del fallecimiento de Warhol en 1987. La revista cambió su estética durante los noventa, pero siguió fiel a su filosofía hasta el final. Ahora, en su nueva encarnación, celebra sus 50 años homenajeándose a a sí misma en un número especial que reproduce y recrea algunas de las portadas y fotos que en su momento marcaron historia. Una vez más, el abanico es apabullante: de Iggy Pop a Cristina Ricci. A su vez, la editorial Assouline ha publicado el libro Interview: 50 years, que recorre la historia de la revista. La que un día fuera denominada bola de cristal de la cultura pop sigue brillando.