Hasta hace prácticamente nada, digamos, anteayer, era un hecho completamente anormal que un actor o director de éxito se rebajara a hacer una película para televisión. El término 'telefilme' siempre se ha usado de modo peyorativo. Eran esas producciones sin apenas producción, con guiones tan desastrosos como escabrosos, plagados de lugares comunes y con duraciones interminables. Ese 'teleflin' de sobremesa de un sábado o un domingo que ya forma parte de nuestra cultura popular, y que todos hemos usado para echarnos un sueñecito en el sofá, o para sobrellevar una resaca sin estrujar nuestras maltrechas meninges. 

Las plataformas de pago, con Netflix a la cabeza, han puesto patas arriba la cosa cinematográfica: directores como Scorsese, los hemanos Cohen, Isabel Coixet o Steven Spielberg ya están rodando, o acaban de hacerlo, películas de enormes presupuestos (y, en ocasiones, talento) destinadas a estas babelias de ficción digital. Hemos elegido cinco ejemplos de Netflix, de películas ya disponibles y otras a punto de llegar.

En este caso, todas estadounidenses, para remarcar ese cambio de paradigma en el que Hollywood deja de tener la exclusiva. En breve, hablaremos de otras opciones más atrevidas, y del renacer, gracias a estas plataformas,  del cine de autor de cualquier nacionalidad, que hasta hace poco estaba condenado a un par de salas de nicho. Por el momento, destacamos estas cinco superproducciones que Netflix ha arrebatado a la gran pantalla. 

 

1 Six Underground

Agostino Fabio/ MEGA / GTRES

Después de reventar la taquilla mundial con Deadpool 2, el siguiente proyecto del actor Ryan Reynolds (siempre atinado a la hora de elegir sus papeles) ha sido asociarse con el director y productor Michael Bay para rodar esta película, producida por Netflix. 

El guion proviene de los responsables de Deadpool, Paul Wernick y Rhett Reese. Hay escasa información sobre la trama, pero sus responsables ya han adelantado que será una película de acción. Y, sobre todo, la producción más cara en la historia de la historia de Netflix: al principio se iba a hacer cargo Paramount Pictures, pero fue la plataforma digital la que finalmente se comprometió a desembolsar 125 millones de dólares (unos 110 millones de euros), según desveló Variety. Se estrenará a lo largo de este año. 

2 The Irish Men

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Scorsese dirige a Robert De Niro, Al Pacino y Joe Pesci. Scorsese en estado puro, vamos. Cuenta la historia de Frank Sheeran, un gánster irlandés que cometió más de 20 asesinatos y confesó su culpabilidad justo antes de morir. La película ha costado más de 100 millones de dólares, lo que no es de extrañar, visto el plantel actoral. Y ya hay porras en foros cinéfilos sobre si el duelo interpretativo de Pacino y De Niro será tan colosal como aquel que tuvieron en Heat, de Michael Mann, el primer director que se atrevió a juntar a estos dos egos con patas en sendos papeles protagonistas, allá por 1995. 

 

3 La balada de Buster Scruggs

Al igual que Scorsese salta a la pequeña pantalla en su vertiente más pura (gángsters, De Niro, ya saben), los hermanos Cohen también aprovecharon esta incursión para destilar su esencia. Y qué mejor que tirar de western para ello. O, mejor dicho, de seis: porque esta película se compone de unos cuantos cortos de poco más de diez minutos, todos ambientados en el salvaje oeste, el escenario propicio para sacar todo el humor negro y la mala baba de los directores fraternos. Se estrenó el año pasado, y aunque es un tanto desigual, no mereció el poco interés que suscitó. Solo por ver a actores tan dispares como Liam Neeson, James Franco, Zoe Kazan o Tyne Daly, o al siempre apetecible Tom Waits, merece la pena darle un tiento. Esta sí que tuvo un estreno en cines de Estados Unidos, aunque muy limitado, y enseguida pasó a Netflix, la distribuidora. La produjo Annapurna Pictures.

 

4 Al otro lado del viento

Y aquí llega el triple salto con tirabuzón. Netflix no solo tiene poderío para atraer a las estrellas más rutilantes y asumir las producciones más caras. También para tocar a los intocables, como en este caso, Orson Welles. Esta es algo así como su película perdida, que rodó y dejó inacabada en su moviola antes de morir, y a la que la plataforma ha dado, por fin, un final. Para ello, se enzarzó en un complejo montaje. Y a la vista del resultado, no ha sido, del todo, una herejía. 

 

5 Emboscada final

Este guion cuenta la sobada historia de Bonnie y Clide, pero despojándolos de todo romanticismo y presentándolos como dos asesinos descarnados, más en el lado de la psicopatía que del latrocinio. Se escribió hace mucho para que lo protagonizaran Paul Newman y Robert Redford, en el papel de los dos rangers veteranos que dieron caza a la pareja de tórtolos gángsters. 

El libreto no llegó a buen puerto, y lo ha rescatado Casey Silver Productions con Kevin Costner y Woody Harrelson a la cabeza. A Netlix le faltó tiempo para hacerse cargo de la distribución. Al igual que la de los hermanos Cohen, tuvo un estreno discreto en la gran pantalla (un par de festivales y poco más) antes de pasar a la plataforma. Lo curioso de esta película es que, a pesar de su cuidadísima ambientación y el buen desempeño de sus dos actores protagonistas, no logra huir de cierto resabor (esta sí) a 'telefilm'. Tal vez se deba a su excesivo metraje o a su ritmo desigual. Pero en cualquier caso, es puro entretenimiento. Que no es poco. Con este filme, es complicado quedarse dormido en el sofá. Su trama no da un respiro a las meninges.