Intermunicipal del PP

Feijóo presiona a los suyos y exige mayorías "absolutamente indiscutibles" para sortear a Vox

El líder del PP exhibe un discurso optimista tras la reunir a Aznar y Rajoy y avisa: "Si no gano, no merezco ser presidente de este partido. Por tanto, ayudadme un poco".

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Paloma Esteban

“Hoy más que nunca estoy seguro de que España va a tener un mejor Gobierno y sabéis que no me gusta hablar por hablar”. Alberto Núñez Feijóo hizo el mayor derroche de optimismo desde que casi hace un año llegó a la presidencia del PP inducido, en gran medida, por la imagen de unidad que consiguió después de once años con José María Aznar y Mariano Rajoy, y por las opciones que su partido tiene de recuperar plazas clave como Valencia. La intermunicipal de este fin de semana no ha sido un acto más. Definitivamente, el PP arranca una campaña mirando a mayo y con el listón puesto muy alto.

Las expectativas deben cumplirse para que realmente se vea que hay un cambio de ciclo y, por eso, el líder conservador lanzó un mensaje de presión clarísimo a todos sus dirigentes, mirando especialmente a Carlos Mazón y María José Catalá. “Hay indicios racionales de que vais a ser presidente y alcaldesa. Hemos hecho esta convención por eso, pero también hemos venido a meter un poco de presión”, dijo. Y ya, dirigiéndose a todos, extendió “el recado” al resto: “Necesitamos una mayoría absolutamente indiscutible”. E incluso a sí mismo: "Si no gano, no merezco ser presidente de este partido. Por tanto, ayudadme un poco".

Fue la idea que repitió a lo largo de todo su discurso en clave autonómica, municipal y, sobre todo, nacional. “Un gobernante puede ser más útil cuando tiene una mayoría suficiente. Eso facilita un mejor gobierno, practicar una mejor política y el pueblo tiene a quién pedir responsabilidad”, advirtió, pidiendo una y otra vez mayorías suficientes que eviten coaliciones y alianzas con Vox. Es el gran dilema que el PP tendrá encima de la mesa y Feijóo necesita sortearlas si quiere seguir con su hoja de ruta hacia la Moncloa.

No sólo fue su discurso más optimista, sino que lo verbalizó como no había hecho antes: "Hay una cosa a la que no voy a renunciar, a que España tenga un mejor gobierno. Y hoy, más que nunca, estoy seguro de que España lo va a tener. Por eso nuestros adversarios están tan nerviosos. Porque lideramos las encuestas y porque mientras Sánchez y los suyos más lejos de la gente, nosotros estamos más cerca. Han perdido el pulso de la sociedad y el nuestro es el partido más parecido a España". 

Al presidente del Gobierno se dirigió en varias ocasiones y como hicieron antes Catalá y Mazón, volvió a cargar contra la coalición por no haber evitado la ley del 'solo sí es sí'. "Es malo que se intentara presentar como error lo que fue una decisión consciente. Pero lo peor es que el Gobierno, sabiendo que era una ley letal para las mujeres que sufrieron abusos y acosos, ahora señale a una ministra cuando el máximo responsable es el presidente". Insistió en que el PP ha ofrecido sus votos para el cambio legal necesario si Unidas Podemos y otros socios dan la espalda al PSOE. Hizo sangre con las dificultades de Sánchez para gobernar y su dependencia de tantos partidos: "Si no le dejan gobernar, váyase". Una referencia que indudablemente recordó al "váyase señor González" de Aznar, que atendía en la primera fila. 

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El de este domingo en Valencia fue también uno de los discursos menos económicos de Feijóo. Detalló las recetas de gobierno del PP, “se puede bajar los impuestos, recaudar más y tener mejores servicios públicos” dijo, y reprochó a Sánchez hablar de una situación económica “tan buena” cuando la gente “no puede meter en el carro de la compra lo que antes metía”. “¿Qué sentido tiene ocultar todo esto y decir que la economía va mejor que nunca?”, insistió. 

Feijóo clausuró una intermunicipal que para el PP ha sido clave por muchos motivos. El principal, reconocen todos los dirigentes, la foto de los dos expresidentes juntos. Y no solo la foto. Los discursos, "generosos ambos", devolvieron una sensación de unidad que la formación necesitaba para cerrar heridas. Los dos expresidentes exhibieron su respaldo “sin fisuras” al líder y bendijeron la idea de que habrá cambio de Gobierno en Moncloa en las próximas elecciones. "Eso solo indica que las cosas van muy bien. Cuando van así todo el mundo quiere estar y pasan cosas como estas", resume un presidente autonómico.