PLENO DEL CONGRESO

La mayoría progresista aprueba los presupuestos en el día más bronco del Congreso

Los 187 votos a favor de los presupuestos del año que viene ilustran la fortaleza del bloque progresista del Congreso, el mayoritario, lo que en un día tan bronco, aún plagado de malestar e indignación por los ataques del PP y de Vox a Irene Montero, tiene lectura política

 Pleno del Congreso sobre los Presupuestos Generales de 2023. En la imagen Pedro Sánchez y Yolanda Díaz junto a la bancada socialista aplauden a la ministra de Hacienda María Jesús Montero.

 Pleno del Congreso sobre los Presupuestos Generales de 2023. En la imagen Pedro Sánchez y Yolanda Díaz junto a la bancada socialista aplauden a la ministra de Hacienda María Jesús Montero. / David Castro

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Ángel Alonso Giménez
Ángel Alonso Giménez

Periodista

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ERC ha aguantado hasta el último momento para desvelar el voto que iba a dar a los presupuestos de 2023. Y fue a favor. El resultado global no puede ser más satisfactorio para el Gobierno de Pedro Sánchez y de la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, quienes ven cómo sus terceros presupuestos salen adelante en la Cámara Baja con un alto grado de respaldo. Siempre se ha movido en el entorno de los 185-190 síes. Este año, 187. En contra: 156. Abstención sólo una.

Se barruntaba el apoyo de ERC porque las negociaciones intensas de estos días iban por buen camino, y no sólo las de las cuentas, euros de más allí y euros de más allá, sino además por las que no tienen nada que ver con las cuentas. La reforma del delito de sedición en el Código Penal no tiene nada que ver con las cuentes y es algo que llevaba años pidiendo Esquerra y que se va a hacer en el Congreso a toda velocidad a partir de este mismo jueves.

Gabriel Rufián, el portavoz del grupo catalán, estaba contento, pero también enfadado. Su contento proviene del resultado de la negociación presupuestaria. Los 13 votos a favor de los diputados independentistas elevarán el umbral del apoyo a los 188. Es una cifra encomiable en la que, menos el BNG, que se abstiene, y Teruel Existe, que se ha opuesto finalmente, están todas las fuerzas progresistas del Congreso. El bloque que ha estado sacando los presupuestos adelante desde 2020.

Rufián, como decíamos, estaba contento porque además de pactar que la Generalitat pueda ejercer más control sobre las inversiones en infraestructuras que se deciden en Madrid, ha logrado éxitos que parecen más pequeños, pero que no lo son. La paralización de los trabajos de redes y alta y media tensión en Girona, lo que estaba suponiendo daño medioambiental; tasa de reposición en los Mossos; siete millones para el Parque Científico de Lleida; 40 millones para el transporte público metropolitano y 5 millones para Santa Coloma, la ciudad a cuya alcaldía aspirará el portavoz en mayo del año que viene.

Así que, ¿cómo no iba a estar contento el diputado por Barcelona? Además, con los terceros síes consecutivos a un proyecto presupuestario de Pedro Sánchez, Rufián cree que se ha conseguido una de las máximas que se impuso junto a su jefe, Oriol Junqueras, cuando en las elecciones de noviembre de 2019 vieron que tendrían 13 escaños y que iban a ser fundamentales si se forjaba una mayoría de izquierdas.

Lo ha explicado de esta manera: “Hace ya mucho tiempo que dijimos que estábamos hartos de militar en la moral y perder siempre. También queremos militar en la utilidad. Hago un llamamiento a todos los grupos que quieran ayudar y militar en la utilidad, pues así contrarrestaremos este tiempo. Un tiempo que, si tuviera que definir, definiría como ‘el tiempo de los cenizos’, por no decir de los fascistas”.

Aquí se encuentra el motivo del enfado del portavoz independentista. Rufián, a su modo, lleva tiempo advirtiendo de la dialéctica de Vox en el Congreso. Dialéctica que este miércoles alcanzó su cénit. Cénit en cuanto a intensidad; subsuelo en cuanto a decoro parlamentario y respeto al adversario. En este caso, a la adversaria.

Rufián ha tildado lo que el miércoles dijo la diputada de Vox Carla Toscano a la ministra Irene Montero de “cacería”. “Frente a la violencia contra la ministra Montero, que la critican por ser mujer y que van a por ella por ser de izquierdas y por ser de clase trabajadora. Son dos clases de violencia: violencia machista y violencia de clase”. A su juicio, el clima político del Congreso no debe medirse ni adjetivarse con palabras como “buen o mal ambiente”, sino con una dicotomía así: “aquí hay agresores y agredidas, y ya basta”.

Formas de dirigir los debates

Rufián ha colado en su intervención una apelación a la Mesa del Congreso. Tendría que haber dicho a la Presidencia del Congreso porque la autoridad que dirige los debates es la que ejerza la máxima responsabilidad de la institución en estos lances. Esa persona es Meritxell Batet. Ahora bien, si ella no se encuentra en el hemiciclo, delega en uno/una de los cuatro vicepresidentes/as, que son, por este orden: Alfonso Rodríguez Gómez de Celis (PSOE), Ana Pastor (PP), Gloria Elizo (Unidas Podemos) e Ignacio Gil Lázaro (Vox).

Quien el miércoles ocupaba la Presidencia de la Cámara cuando Carla Toscano insultó a la ministra Montero era Rodríguez de Celis, quien, tras el improperio, pidió a la diputada que retirase la expresión, luego, por su negativa, decidió que se retiraría; y por último, llamó al orden a la parlamentaria. En el reglamento, tres llamadas al orden suponen la expulsión.

El portavoz del PNV, Aitor Esteban, ha hecho una reflexión similar, aunque él con más precisión. Directamente ha pedido a la Presidencia que llame a la cuestión a los intervinientes, esto es, que obligue a los oradores a que se ciñan al asunto del debate. El Congreso, desde el lunes, vive sumido en un eterno debate sobre los presupuestos. Decir a la ministra Montero que su “único mérito” es “haber estudiado a fondo a Pablo Iglesias” no tiene mucho que ver con los presupuestos.

"Apocalipsis comunista"

Fuentes de la Mesa consultadas por El Periódico de España, del grupo Prensa Ibérica, han destacado que ésa es justamente la cuestión: ser “más severos” en la dirección de los debates para evitar estas incursiones en la zafiedad, demostrado que, ocasionalmente, suceden. Esta legislatura está llegando niveles que Aitor Esteban ha tildado de “tasca de mala muerte”.

Pero eso no ha evitado algunas expresiones y algunas manifestaciones que tampoco encajan en el debate presupuestario. Víctor Manuel Sánchez del Real, de Vox, ha criticado a las ministras por no tener “ni un ‘black friday’ de experiencia laboral” y ha defendido a Toscano porque, el miércoles, a pesar de los gritos que le profesaban, incluso integrantes de la Mesa de Unidas Podemos como Javier Sánchez y Gerardo Pisarello, “no lloró porque tiene más hombría y más coraje que todos ustedes juntos”.

También ha encadenado invectivas contra el PP, a cuyos diputados y dirigentes ha acusado de “tibios”. Ser tibio, a su entender, no ayuda a evitar la amenaza del “apocalipsis comunista”, al que no se hace frente “con un ‘excel’” plagado de números con el fin de desmontar los presupuestos del Gobierno. “El comunismo es el mayor asesino masivo de personas”, ha zanjado.

Solidaridad

Irene Montero ha acudido al Congreso este jueves, un día después de que se defendiera de los insultos con un llamamiento a las mujeres feministas y demócratas” para “parar los pies a esta banda de fascistas con más derechos”. Lo dijo con emoción, esa emoción que ha denigrado el diputado de Vox citado antes.

La ministra, a su llegada, se ha reconocido “preocupada” por “el nivel de violencia política” que se está produciendo contra ella. Obedece, según sus palabras, a una “campaña” orquestada desde hace días por la extrema derecha. Está “agradecida” por las muestras de respaldo recibidas, así como de solidaridad. 

Otro aspecto que ha deslizado, aunque no ha concretado, ha aludido a una supuesta acción destinada a “concretar esta indignación” contra la violencia recibida. A primeras horas de este jueves, Unidas Podemos dejó entrever que registraría un escrito de condena en la Cámara, pero fuentes del grupo han aclarado más tarde que no se hará tal cosa. Más adelante verán. Clave para acabar con esta espiral inaguantable es “no normalizar a la extrema derecha”, también desde los medios de comunicación, ha dicho la titular de Igualdad.

Mertxe Aizpurua, de EH Bildu; Aitor Esteban, del PNV; Gabriel Rufián, de ERC; Íñigo Errejón, de Más País… Muchos diputados y diputadas de diferentes grupos se han unido este jueves por una causa: que cese la dinámica. Aitor Esteban, que de los mencionados, es el que más legislaturas lleva ha reconocido que no ha visto una cosa igual como lo de estos años.

El bloque mayoritario

Regresemos al principio, a los presupuestos. Después de la eterna votación de las enmiendas, eterna porque los diputados deben dirimir el destino de centenares de enmiendas vivas, el Congreso decidirá qué hace con los presupuestos.

Lo que va a decidir este jueves es aprobar el proyecto y enviarlo al Senado para que en un mes lo estudie y tramite. Será así porque 188 diputados van a votar a favor del dictamen. Los del PSOE, Unidas Podemos, ERC, PNV, EH Bildu, PDeCAT, Más País, Compromís, PRC, Coalición Canaria y Meri Pita, del Mixto. 

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Estos partidos forman el bloque progresista, el bloque mayoritario: 188 escaños. Que se hayan unido de esta manera en el día más bronco que se recuerda en años, no por soflamas agresivas tan solo, sino además por la intensidad de lo que se discute. 

Se ha caído Teruel Existe. Tomás Guitarte votará “no” y se unirá a los del PP, Vox, Cs, Junts, la CUP, Foro, los dos ex de UPN y el ex de Cs (estos tres en el Mixto). El total se queda muy por debajo de los que darán el “ok” a las cuentas, las terceras avaladas en tres años. Una muestra de fortaleza en un día áspero. Puede que haya más porque, como ha dicho la diputada Inés Cañizares, de Vox: “Ni un paso atrás sin pedir permiso ni perdón”.